José Luis Cava plantea dos preguntas clave y denuncia lo que califica como una “narrativa de miedo”. La primera es si, tras la desescalada de las tensiones por Groenlandia y la caída de la rentabilidad del bono japonés, “queda el camino expedito para que el S&P 500 siga subiendo, alcance el 7.000 o incluso lo supere”. La segunda cuestiona si la preocupación por una posible crisis de deuda pública estadounidense está justificada o es “puro miedo”.
Sobre Groenlandia, afirma que “se ha cumplido el guion”: Trump “amenaza, recula, obtiene las concesiones” y, tras el ruido, “el S&P 500 sube”. Desde el punto de vista económico, el control de Groenlandia implica inversiones en infraestructuras civiles y militares, explotación y procesamiento de tierras raras, lo que “favorece el crecimiento económico” y “disminuye los niveles de incertidumbre”, siendo “alcista para las bolsas”.
Aclara que las caídas no se debieron a Groenlandia, sino a la aceleración de la subida del bono japonés a 10 años. Tras la conversación de Bessent y las medidas adoptadas por Japón, “la rentabilidad del bono japonés ha caído significativamente”. Además, bancos como Sumitomo han anunciado compras de deuda japonesa, reduciendo el riesgo de contagio al bono americano.
Respecto a la volatilidad reciente, señala que, pese a movimientos “salvajes”, “no se perforó ningún soporte significativo”. Insiste en que si “la liquidez global se incrementa” y disminuye la incertidumbre, no hay motivo para ser bajista.
En cuanto a la deuda pública, reconoce niveles elevados, pero subraya que gran parte vence en letras del Tesoro a corto plazo, que “afectan muy poquito a la liquidez”. Añade que la deuda sigue siendo demandada y destaca la futura tokenización en 2026. Si existiera una crisis real, “las primas de riesgo se dispararían”, algo que no ocurre. El VIX y el índice MOVE han retrocedido.
Concluye que “las condiciones de liquidez son favorables” y que no se puede cambiar de opinión en un contexto de “expansión de la liquidez a nivel global”.