Antonio Castelo, analista de iBroker, interpreta el buen arranque del segundo semestre en los mercados como un movimiento menos frágil de lo que podría parecer a primera vista. A su juicio, Wall Street no está ignorando los riesgos geopolíticos, sino descontando que, por ahora, su impacto sobre la economía y los beneficios empresariales sigue siendo manejable.

El S&P 500 cerró el primer semestre con una subida cercana al 9,5%, apoyado en un segundo trimestre especialmente fuerte, el empuje de las compañías vinculadas a la inteligencia artificial, la resistencia de la economía estadounidense y la expectativa de que la Reserva Federal no tenga que endurecer mucho más su política monetaria.

Sin embargo, Castelo destaca un cambio relevante en las últimas semanas: el rally ha dejado de depender exclusivamente de un reducido grupo de grandes tecnológicas y empieza a ensancharse hacia otros sectores. Para el analista, esa rotación, más que una huida de la renta variable, aporta mayor consistencia al mercado.

En este contexto, la campaña de resultados empresariales en Estados Unidos se perfila como una prueba clave. Las primeras cuentas, con compañías como PepsiCo o Delta Airlines, servirán para medir la evolución de la demanda, los costes y la fortaleza del consumo, mientras que la gran banca marcará el tono de la salud financiera del ciclo.

Además, el mercado estará pendiente de los datos de actividad en servicios y de las actas de la Reserva Federal, especialmente después de un dato de empleo más débil que ha rebajado parte de la presión sobre los tipos. Pese al sesgo favorable, Castelo advierte de que el equilibrio sigue siendo delicado y que el principal riesgo no procede tanto del plano macroeconómico como del político y geopolítico, con la posibilidad de nuevas tensiones en Oriente Medio o movimientos de Donald Trump capaces de reactivar la volatilidad y presionar de nuevo al petróleo.

Sobre el crudo, el analista explica que la reciente caída responde a varios factores: la menor prima geopolítica tras la relajación parcial en el estrecho de Ormuz, el aumento esperado de oferta por parte de la OPEP+, mayores exportaciones rusas y una revisión a la baja de la demanda global. A ello se suma el papel de los derivados, que antes aceleraron la subida de los precios y ahora actúan en sentido contrario, intensificando la corrección.

La parte más relevante del análisis llega al poner el foco en tres valores del Ibex 35: Indra, Amadeus y Puig Brands B. Castelo evita meterlos en el mismo saco. En Indra ve el mejor binomio entre inercia y catalizadores, por su exposición al aumento del gasto en defensa en Europa y la OTAN, su sólido primer trimestre, la mejora de la contratación y una cartera al alza. También valora positivamente la mayor claridad interna tras meses de ruido en la gobernanza y el posible acercamiento con Santa Bárbara, que podría reforzar su capacidad industrial en defensa. No obstante, advierte de que el mercado ya descuenta muchas expectativas y que será importante conocer el nuevo plan estratégico y comprobar si la compañía puede ejecutar ese crecimiento industrial.

Amadeus le parece un caso más equilibrado y, de los tres, el valor que más le gusta. Aunque ha sufrido un primer trimestre complicado, mantiene un negocio sólido, crecimiento de ingresos, mejora del ebitda y una posición reforzada tras la compra de Idemia Public Security. Sus riesgos pasan por el impacto de la inteligencia artificial en el sector del software y por cierta ralentización en Oriente Medio, pero Castelo cree que puede seguir haciéndolo bien.

En Puig también aprecia argumentos positivos, tras un inicio de año con ventas comparables creciendo un 4,7% y mantenimiento de guías, aunque se muestra más prudente. Su dependencia del consumo premium, del turismo internacional y del canal aeroportuario la hace más sensible a cualquier enfriamiento del gasto. En conjunto, Castelo mantiene atención sobre los tres valores, pero sitúa a Amadeus como su preferido, seguida de Puig, mientras que en Indra prefiere esperar mayor visibilidad estratégica e industrial.