José Luis Cava dedica este episodio de su serie “Por qué soy alcista a medio y largo plazo” a analizar si resulta más interesante invertir directamente en inmuebles o hacerlo a través de socimis y REITs, empresas especializadas en la gestión de activos inmobiliarios que reparten gran parte de sus beneficios entre los accionistas.
En primer lugar, expone las dificultades asociadas a la compra de una vivienda en propiedad. Destaca el elevado desembolso inicial, los impuestos ligados a la adquisición y venta del inmueble, los costes de mantenimiento y los riesgos derivados de impagos o de ocupación. Frente a ello, sostiene que las socimis y REITs permiten delegar toda la gestión en profesionales y participar en los ingresos generados por los alquileres sin asumir esas responsabilidades directas.
Cava considera que estos vehículos también sirven para protegerse frente a la inflación y la pérdida de poder adquisitivo de las divisas. Argumenta que los alquileres suelen actualizarse con la inflación y que la revalorización de los activos inmobiliarios termina reflejándose, en mayor o menor medida, en la cotización de las compañías. Además, destaca la posibilidad de seleccionar sectores concretos —como centros de datos o grandes superficies comerciales— y elegir mercados geográficos específicos, mostrando su preferencia por Estados Unidos debido a sus expectativas de crecimiento económico e inflación.
Otro de los argumentos centrales del análisis es el papel que estas compañías pueden desempeñar dentro de una cartera. Según explica, combinan características de la renta fija y de la renta variable, aportando estabilidad relativa y contribuyendo a mejorar la relación riesgo-recompensa del conjunto de las inversiones.
Respecto a los criterios de selección, afirma que busca empresas con una rentabilidad por dividendo cercana al 5%, tendencias alcistas en gráficos semanales y mensuales y valoraciones razonables en comparación con el S&P 500. También insiste en que no compra cuando los precios rompen resistencias, sino que espera correcciones hacia zonas de soporte que le ofrezcan una relación riesgo-recompensa favorable.
Finalmente, presenta varios valores y un ETF inmobiliario que sigue personalmente, aunque recalca que su interés no se centra únicamente en la calidad de los activos, sino también en la tendencia del precio y en la posibilidad de incorporarse tras retrocesos que permitan limitar el riesgo.