El sector biotecnológico viene de un ajuste duro que comenzó en 2022. Aunque el sentimiento ha mejorado, los inversores siguen infraponderados. ¿Qué catalizador definitivo falta para que el inversor minorista e institucional vuelva a entrar con fuerza en el sector?

Sí, es verdad que ha habido un periodo difícil para la biotecnología, aunque 2025 ha sido bastante positivo, el último mes ya más complicado. Necesitamos que se alineen varias estrellas normalmente en este sector. En este momento hay unas valoraciones bastante atractivas para todo el sector, hay flujos de fusiones y adquisiciones también positivos, en términos de regulación también con la cláusula de la nación más favorecida de Trump, también se han quitado algunos potenciales problemas para el coste de los fármacos.

Los aranceles no son un problema porque gran parte, la grandísima mayoría de los fármacos biotecnológicos se producen en Estados Unidos y luego tenemos un apoyo importante de la IA. Todo el tema de predictibilidad de nuevos lanzamientos es mucho más fácil de ver, con lo cual también la Food and Drug Administration americana, que es la autoridad que permite el lanzamiento de nuevos fármacos, es mucho más predecible en este sentido.

¿Qué falta? Quizás dos cosas. De momento, una rotación sectorial hacia otros sectores que no sean energía y tecnología, que se llevan la palma y son los ganadores de los últimos años, hacia sectores más defensivos, incluida la biotecnología, y en segundo lugar también un régimen de tipos de interés más favorable, todavía más favorable para fusiones y adquisiciones, porque en este entorno estamos viendo también un repunte de los tipos de interés que no ayuda a que vuelvan con fuerza los flujos al sector biotecnológico.

Una de las grandes ventajas históricas de la biotecnología es su baja correlación con el índice mundial MSCI ACWI, ya que depende más de resultados clínicos que del ciclo económico. En un entorno macro tan volátil a nivel global, ¿cómo protege esta asimetría la cartera de un inversor a largo plazo?

La biotecnología se caracteriza porque en los últimos 30 años, nosotros llevamos en Pictet una estrategia biotecnológica desde el año 95, en años difíciles de mercado, de renta variable, se ha comportado mucho mejor que el resto de sectores o el resto de temas. Con lo cual, su correlación contra sectores es muy baja, incluso negativa con algunos de ellos, como por ejemplo el sector energético, y esto es una ventaja porque si nos enfrentamos a un ciclo económico negativo, quizás la biotecnología tenga un mejor comportamiento.

Y además la biotecnología, como decía, se caracteriza por su riesgo idiosincrático. Hay compañías muy volátiles, pero si tienes una cartera bien diversificada esa volatilidad se mitiga, y no depende del ciclo económico. El lanzamiento de productos biotecnológicos lo vamos a tener sí o sí porque tenemos una población que envejece, tenemos que tener cuidado con los gastos sanitarios y los gobiernos son conscientes de ello, con lo cual digamos que es independiente de que haya un ciclo económico positivo. Incluso en el entorno de esta inflación podría tener un comportamiento mucho mejor que otros.

La industria farmacéutica se enfrenta a un vencimiento de patentes de cerca de 400.000 millones de dólares hasta 2030. En 2025, una cuarta parte de su cartera fue objeto de adquisiciones con primas de hasta el 79%. ¿Prevén que este ritmo se mantenga y sirva, a su vez, como incentivo para el sector?

Sin duda, sin duda, porque digamos que las grandes farmacéuticas son muy buenas en distribuir, muy buenas en mejorar algunos fármacos, pero no son grandes innovadoras. Por lo menos, en los últimos 20 años han casi delegado ese tema a las biotecnológicas, sobre todo las pequeñas y medianas capitalizaciones. Y este vencimiento de patentes hace que no tengan nuevos productos en los próximos años y tengan que buscarlos fuera.

Y eso es un aliciente para que veamos más fusiones y adquisiciones, sobre todo, como decía antes, si bajan los tipos de interés. Y de hecho, hablando de nuestra cartera el año pasado, como decías, un 25% de las compañías que tenemos en cartera se ha visto impactado positivamente por estos cambios. Por ejemplo, Johnson & Johnson o Novartis o Roche, grandes empresas farmacéuticas, han comprado pequeñas tecnológicas con primas de hasta casi el 80%. Entonces, es un sector que es muy, muy... por lo menos es una actividad, lo de fusiones y adquisiciones por parte de grandes farmacéuticas, que puede beneficiar mucho al sector biotecnológico.

¿Nos podrías dar algún ejemplo de compañía que forme parte de la cartera?

Nuestra cartera, lanzada en el año 95, está compuesta entre 50 y 60 valores. Algunas de ellas llevan ahí unas décadas. Gilead, que es una gran compañía en términos de capitalización, más de 160.000 millones de dólares, se dedica principalmente a resolver problemas de enfermedades como HIV y sida. Tenemos, por ejemplo, Amgen, también que se dedica a temas de oncología. Tenemos empresas como United Therapeutics.

Son empresas menos conocidas para el gran público. Además, se puede acceder a ellas a través de nuestra web, con lo cual se pueden ver las principales compañías que tenemos en cartera. Pero yo me concentraría más en una diversificación de cartera. Podemos hablar de compañías concretas que pueden tener años espectaculares, pero también, si uno de los fármacos que quiere lanzar falla o no se lanza, pues pueden caer con fuerza. Entonces, la diversificación en la biotecnología es fundamental.

La estrategia Pictet Biotech cumple 30 años habiendo batido consistentemente al índice mundial. Y tiene perfiles muy especializados como el de Lisa Likhacheva en biología química. ¿Cómo interactúan la parte científica y la financiera en el comité de inversión a la hora de decidir sobre las 66 posiciones actuales, concentradas mayoritariamente en Norteamérica? ¿Cuál es el estilo de gestión del fondo?

La estrategia Pictet Biotech se lanzó en el 95 y está gestionada por tres personas, tres que tienen perfiles tanto financieros como de background médico. El principal gestor, que está a cargo, es biólogo, pero tiene máster en inmunología, y los otros dos tienen también carreras similares. Y además, se apoyan en un comité consultivo, hoy formado por dos personas, que les ayuda a entender cuál es el entorno regulatorio, el entorno de nuevos productos que se están lanzando en el mundo, o cuáles pueden tener más éxito comercial también.

Y eso es importante porque se alejan un poco de las compañías que ellos analizan, de las que se pueden enamorar, y ven un poco la foto general del sector biotecnológico. Pero para elegir estas compañías donde estamos hoy, son 66, pero en el momento en que tenemos menos, hoy quizás es el momento en que está más diversificado el fondo, ¿qué hacen? Buscan empresas que tengan o se dediquen a buscar soluciones o fármacos para enfermedades que hoy no tienen una cobertura, o donde no hay un fármaco eficaz en este momento.

Claro, si no hay un fármaco eficaz y hay un gran número de pacientes que necesitan esa solución, el impacto también financiero puede ser importante. Esta es la primera. Lo segundo es que sea un fármaco eficaz, es decir, que efectivamente haya una mejora a través del tratamiento y del ensayo clínico, que sea una mejora efectiva para el paciente.

La tercera condición, que es también muy importante, es que sea accesible. Si es un fármaco muy caro, donde no hay reembolso por parte del seguro o del Estado, donde por ejemplo no hay escalabilidad para producirlo, o que sea muy incómodo porque a lo mejor necesita una hospitalización de varias semanas en lugar de una pastilla por la noche, pues la diferencia es importante.

En cuarto lugar, ver un poco el entorno competitivo, quiénes son los competidores de esas empresas y si tienen una ventaja competitiva importante. Esas cuatro condiciones son muy importantes a la hora de elegir la compañía donde entrar para poder tener ese éxito comercial en el fármaco y que le acompañe también en bolsa.

Y de hecho, en estos 30 años la rentabilidad anualizada está en torno a un 10,3%, con la renta variable global que sube un 8,2% de media. Hablamos de esto a fecha del 18 de mayo de 2026, con lo cual hay esa prima de un 2% anualizado que en 30 años es muy importante y que la biotecnología ha podido dar.

Ahora, hay años muy buenos, hay años en cambio peores, pero si miramos la historia, es una historia que es buena y creemos que todavía hay un recorrido importante por parte de ese sector. Centrado en Estados Unidos, un 90%, un 80% de las compañías son de pequeña y mediana capitalización y hoy en día un 20% de nuestra cartera está en oncología, otro 20% en enfermedades autoinmunes y otro 30% en enfermedades cardiovasculares, por ejemplo.

Entonces, hay cierta diversificación también dentro de los temas de la biotecnología, que es un mundo vasto, muy grande, donde hay que encontrar soluciones muy distintas.