Araceli de Frutos, consejera de Araceli de Frutos EAFI, analiza el momento actual de los mercados financieros en un contexto dominado por la incertidumbre. Señala que la semana ha estado marcada, una vez más, por la evolución del conflicto geopolítico en Oriente Medio y por su impacto directo sobre el precio del crudo. Según explica, el mercado se mueve pendiente de si el petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares o si consigue estabilizarse por debajo de los 95, un factor que está generando nerviosismo entre los inversores y condicionando tanto las expectativas de inflación como las decisiones de los bancos centrales.

Una vez publicados los resultados empresariales del primer trimestre, Araceli destaca que la atención vuelve a centrarse en los datos macroeconómicos y en las próximas reuniones de los bancos centrales. En Europa se espera la decisión del Banco Central Europeo y, posteriormente, la de la Reserva Federal en Estados Unidos. El mercado descuenta posibles subidas de tipos para contener la inflación, aunque  considera que los bancos centrales deberían actuar con prudencia y mantener la paciencia, especialmente si el repunte del petróleo resulta ser temporal y no estructural.

En renta variable, subraya la fuerte divergencia entre los mercados europeos y estadounidenses. Mientras los índices europeos presentan rentabilidades más moderadas, con el Euro Stoxx alrededor del 5%, el DAX cerca del 1% y el CAC francés prácticamente plano, en Estados Unidos el Nasdaq 100 sigue mostrando un comportamiento muy sólido, impulsado por las compañías tecnológicas. También observa un buen comportamiento en los mercados emergentes, especialmente en Asia, donde las empresas tecnológicas están favoreciendo avances muy significativos en los índices. Esta diferencia de comportamiento vuelve a dar ventaja a Estados Unidos frente a Europa.

En renta fija, Araceli señala que las rentabilidades de la deuda pública han vuelto a alcanzar niveles relevantes, con el bono estadounidense a diez años cerca del 4,5% y el alemán alrededor del 3%. Estos niveles reflejan la incertidumbre sobre el crecimiento económico, los déficits públicos y la sostenibilidad de la deuda. En este contexto, considera que vuelve a plantearse el equilibrio entre invertir en renta variable o aprovechar el atractivo de la renta fija.

De cara al largo plazo, insiste en que invertir no es una carrera de velocidad, sino un maratón. Por ello, recomienda mantener diversificación, buscar puntos de entrada razonables y tener paciencia. Apuesta por combinar sectores defensivos y cíclicos, con especial atención a la tecnología, las infraestructuras, la industria, la energía y las utilities. También menciona el sector salud, que aunque no es uno de sus favoritos en renta variable, puede ofrecer oportunidades por sus bajas valoraciones y por la aplicación de la inteligencia artificial, especialmente a través de emisiones de deuda.

Respecto a los bancos centrales, cree que el BCE probablemente subirá tipos, aunque espera que sea una medida preventiva y puntual, no el inicio de un nuevo ciclo de subidas consecutivas como el de 2022. En cuanto a la Reserva Federal, considera probable que no toque los tipos en esta reunión, ya que la economía estadounidense sigue mostrando resiliencia.

El mercado laboral continúa fuerte, con una tasa de paro cercana al pleno empleo, y los indicadores adelantados, como los ISM manufacturero y de servicios, han sido positivos. Por tanto, aunque la inflación vuelve a estar en el foco, la economía americana parece tener margen para resistir sin que la Fed tenga que actuar de forma agresiva por ahora.