En la carta advertís de la desconexión entre unas bolsas que siguen cerca de máximos y las rentabilidades de la deuda, que se mantienen en niveles elevados. ¿Creéis que el mercado está infravalorando el riesgo de una corrección? ¿Qué tendría que ocurrir para que decidierais reducir significativamente vuestra exposición a renta variable?

Es una de las preguntas que más nos plantean los inversores y, probablemente, la cuestión del momento. No creemos que el mercado esté ignorando el riesgo, sino que lo está distribuyendo de forma desigual. Con el bono en niveles superiores al 5%, tras cerrar septiembre por encima del 5,3%, algo que no se veía desde 2007, la bolsa está mostrando una notable resistencia. Esto se explica porque muchas empresas cuentan con una elevada caja, tienen capacidad para subir precios y están soportando bien este entorno. Otras, en cambio, están sufriendo caídas porque dependen más del coste de financiación y necesitan que este sea más bajo. Lo vimos con claridad la semana pasada, cuando el Nasdaq cerró con pérdidas de casi el 3%, mientras que, a este lado del Atlántico, el Ibex subió un 1,5% en el conjunto de la semana. El comportamiento del mercado está siendo muy desigual y ahí es donde reside la clave de la gestión activa: estar bien posicionados y ajustar adecuadamente los pesos de la cartera.

En cuanto a las circunstancias que nos llevarían a reducir la exposición a renta variable, creo que la pregunta está especialmente enfocada a nuestro fondo mixto, Metavalor Global, ya que nos permite ajustar los pesos entre renta fija y renta variable. No creemos que el índice vaya a darnos una señal clara para tomar esa decisión. Lo que hacemos es seguir de cerca la evolución de las empresas que tenemos en cartera. Si, por ejemplo, sus beneficios empezaran a revisarse a la baja, sí sería el momento de actuar. En el caso de Metavalor Global, podríamos adoptar una posición algo más favorable a la renta fija frente a la renta variable.

En términos generales, seguimos convencidos de que la renta variable puede mantener su recorrido alcista, siempre que se esté bien posicionado.

Habéis reducido parcialmente vuestra exposición al sector financiero después de su fuerte revalorización. ¿Pensáis que los bancos españoles han agotado buena parte de su potencial alcista o todavía encontráis oportunidades interesantes? ¿Qué entidades os resultan más atractivas a los precios actuales?

El sector financiero, especialmente la banca española, viene de un periodo espléndido y ha registrado un comportamiento muy positivo. Los márgenes han sido muy elevados y nosotros hemos defendido mantenernos posicionados en el sector. No obstante, llega un momento en el que resulta sensato recoger beneficios, y ahí también desempeña un papel importante el equipo gestor.

Seguimos invertidos en banca; no hemos salido completamente del sector. De hecho, contamos con un fondo puramente sectorial, Metafinanzas, que puede destinar hasta un 25% de su cartera a inversiones fuera del sector financiero. El fondo sigue funcionando bien, aunque las correcciones de los bancos durante las últimas semanas han provocado cierto retroceso. Sin embargo, estos ajustes también generan oportunidades. Creemos que todavía hay entidades que cotizan a precios atractivos y seguimos viendo potencial en el sector.

Si tuviera que destacar tres entidades, mencionaría Bankinter, Sabadell y Santander. Bankinter cuenta con un modelo de negocio que incluye un peso importante de la banca privada, por lo que depende más de las comisiones que de los tipos de interés. También creemos que Sabadell sigue cotizando con descuento frente a sus comparables y que todavía tiene un amplio recorrido de crecimiento. Por último, destacaría Santander, un banco con una gran fortaleza, una elevada diversificación de su negocio y una importante capacidad de generación de caja. Estas son nuestras tres principales apuestas, que también recogemos en la carta.

Con el bono estadounidense a diez años por encima del 5%, la renta fija vuelve a ser una alternativa relevante a las acciones. ¿Cómo estáis trasladando esta visión a vuestras carteras?

La decisión depende siempre del horizonte temporal de cada inversor. Para alguien que invierte a corto plazo, con un horizonte de dos o tres años y que necesita certidumbre, comprar un bono estadounidense con una rentabilidad del 5% me parece una opción muy razonable y adecuada, especialmente con los rendimientos tan atractivos que ofrece actualmente. Sin embargo, tanto personalmente como desde el conjunto del equipo, creemos que para construir patrimonio y generar riqueza a largo plazo hay que estar posicionados en renta variable. En cualquier caso, la elección depende del horizonte temporal y de las necesidades de cada inversor.

Es cierto que la renta fija está resultando muy atractiva. En Metavalor Global tenemos actualmente alrededor de un 17% de la cartera entre renta fija y liquidez, y hemos aprovechado este contexto para alargar la duración de nuestras posiciones en renta fija. Somos conscientes de lo que está ocurriendo en los mercados y debemos valorar las oportunidades que ofrece este entorno. No obstante, cada fondo tiene su propia estrategia y debemos gestionarlo como un producto independiente del resto.

En el caso de Metavalor Global, consideramos que estamos bien posicionados. La renta fija está actuando como activo refugio: por ejemplo, la semana pasada, cuando cayeron las tecnológicas, volvió a desempeñar ese papel. Aun así, la inflación sigue elevada, con tasas del 4,9% en España y del 3,7% en Estados Unidos. Por eso, debemos ser precavidos. Entiendo perfectamente que la renta fija sea una alternativa razonable para quienes buscan mayor certidumbre y tienen un horizonte de inversión más corto.

Francia es uno de los principales focos de preocupación en Europa por su elevado déficit, su deuda y su inestabilidad política. ¿Hasta qué punto podría convertirse en un problema para el conjunto de los mercados europeos?

Lo más llamativo es el cambio de percepción del mercado respecto a Francia. Actualmente, la prima de riesgo española se sitúa en torno a los 60 puntos básicos, mientras que la francesa ronda los 130 puntos, después de cerrar septiembre en 107. Esto significa que los inversores exigen una rentabilidad adicional mucho mayor para financiar a Francia que a España, justo lo contrario de lo que ocurría hace 15 años. La situación ha dado un giro significativo.

Creemos que Francia tiene un problema de déficit y una deuda creciente, a lo que se suman las dificultades para aprobar los presupuestos. Todo ello está generando temor en el mercado ante la posibilidad de que se desencadene una crisis. No obstante, al tratarse de la segunda economía de la eurozona, creemos que el BCE intervendría si fuera necesario, nos guste o no. En ese escenario, el impacto podría traducirse principalmente en nuevos episodios de volatilidad, de los que también pueden surgir oportunidades para los inversores en el mercado ibérico. Al fin y al cabo, el crecimiento empresarial está siendo positivo y España está creciendo por encima de la media europea, lo que puede abrir nuevas oportunidades de inversión. En cualquier caso, es una cuestión que seguimos muy de cerca, porque nos preocupa tanto como al resto del mercado.

¿En qué sectores y mercados estáis identificando actualmente las mayores oportunidades? ¿Podríais darnos dos o tres ejemplos concretos y explicar qué catalizadores podrían impulsar su revalorización?

Gestionamos cinco fondos de inversión, cada uno con una estrategia independiente, por lo que el posicionamiento sectorial y geográfico varía entre productos. Metavalor, nuestro fondo insignia, está invertido prácticamente al 100% en renta variable ibérica. En los demás fondos tenemos mayor libertad para distribuir las inversiones geográficamente, por lo que resulta más complicado definir una única estrategia de posicionamiento para el conjunto. Sí puedo destacar tres compañías que nos parecen especialmente atractivas, aunque no sabemos si el mercado comparte nuestra visión. Confiamos mucho en ellas.

La primera es Accenture, que incorporamos en julio a Metavalor Internacional, un fondo con capacidad para invertir en todo el mundo. Creemos que el temor a que la inteligencia artificial destruya el negocio de las consultoras tecnológicas está siendo excesivo y nos parece poco realista. Las empresas van a necesitar ayuda para implementar esta tecnología y consideramos que Accenture cuenta con muy pocos competidores en ese ámbito. Es una compañía de gran tamaño, cuya actividad conocemos bien, y que nos resulta especialmente atractiva.

También nos gusta Amadeus. En este caso, creemos que el miedo a que la inteligencia artificial pueda hacer desaparecer su negocio está injustificado. La compañía gestiona buena parte de la operativa de las aerolíneas, desde las reservas hasta los embarques, y pensamos que sustituir sus sistemas no será tan sencillo como cambiar una aplicación móvil. Detrás hay una infraestructura compleja y numerosas interdependencias, cuya sustitución podría generar problemas operativos importantes a largo plazo, desde retrasos hasta dificultades para que los aviones puedan despegar o aterrizar. Amadeus ha sufrido fuertes caídas en las últimas semanas y meses, pero nosotros hemos seguido comprando. Tenemos mucha convicción en esta inversión y confiamos en que el mercado acabará dándonos la razón.

Por último, destacaría Técnicas Reunidas, penalizada por sus bajos márgenes. Estos ya han mejorado y la compañía cuenta con una cartera de proyectos que, a nuestro juicio, se encuentra en niveles máximos. Ahora estamos pendientes de que consiga convertir esa cartera en la mayor generación de caja posible y de que el mercado reconozca ese potencial. La compañía también se ha visto penalizada por su exposición a Oriente Medio, pero está abriendo nuevas líneas de negocio vinculadas a la transición energética, incluido el hidrógeno. Son, en definitiva, tres compañías que nos gustan mucho y en las que mantenemos una elevada convicción.