El año 2026 se define por una evolución en el sentimiento de los inversores respecto a la tecnología, donde se ha pasado de cuestionar la existencia de una burbuja a analizar minuciosamente qué empresas podrán subsistir en un entorno donde "identificar a los ganadores y perdedores ligados a la inteligencia artificial va a ser un tema central". A pesar de esta volatilidad, Pinto sostiene una visión alcista fundamentada en datos macroeconómicos sólidos en Estados Unidos, como un empleo en el 4,3% y una desinflación del 2,4% que ha superado las expectativas. Esta resiliencia se complementa con un desempeño empresarial extraordinario en el S&P 500, donde el 75% de las compañías han presentado sorpresas positivas, logrando un crecimiento de ingresos del 13% —el mayor desde 2022— y un margen de beneficio neto histórico del 13,2%. Bajo esta premisa, el experto recuerda que "el mercado alcista no muere por viejo... muere por una recesión o por un cambio drástico de política monetaria", factores que actualmente parecen controlados gracias a la productividad derivada de la IA.
En el ámbito de la rotación de carteras, Europa emerge como una oportunidad estratégica debido a que cotiza con descuentos significativos frente a Estados Unidos, especialmente al analizar el ratio de Shiller ajustado por inflación. En concreto, el Ibex 35 ha sido uno de los grandes beneficiados por la entrada de flujos de capital tras un movimiento de rotación desde el mercado estadounidense. Sin embargo, advierte un cambio de ciclo para los bancos, un sector con un peso determinante en el índice; Pinto sostiene que las entidades financieras podrían haber tocado ya un "cierto techo" en su valoración. Esta visión se apoya en que el mercado está volviéndose mucho más exigente con sus resultados ahora que cotizan a ratios altos, observando ya una caída en el margen de intereses y en el beneficio neto de algunas entidades. Para compensar esta posible falta de crecimiento en la banca, este experto destaca dos valores estrella con fundamentales muy sólidos:
Inditex : Un valor imprescindible para el selectivo nacional. Destaca su crecimiento sólido con ventas de doble dígito anunciadas recientemente y una eficiencia operativa sobresaliente gracias a sus inversiones en tiendas y sistemas de alarmado. Además, el experto de XTB hace especial énfasis en su salud financiera, describiéndola como "una empresa que no tiene prácticamente deuda".
Repsol : Se ha valorado positivamente su plan estratégico y su alta rentabilidad por dividendo. Pinto alaba su "gran gestión corporativa", resaltando que la compañía logró subir en bolsa el año pasado a pesar de la caída abrupta del precio del petróleo. De cara al futuro, un petróleo más estabilizado o alzas por la tensión en Irán podrían mejorar aún más sus cifras.
Además, hay optimismo sobre otros sectores clave para la economía española como turismo, que mantiene una postura positiva de cara a los próximos meses, utilities y Real Estate (Socimis), que han comenzado a despuntar debido a su carácter defensivo y su alta rentabilidad por dividendo. Pinto explica que la caída en la rentabilidad de los bonos ha favorecido a estas empresas, que suelen estar más endeudadas, convirtiéndolas en un activo refugio alternativo al oro.
El análisis concluye con una advertencia sobre los riesgos que podrían desestabilizar este optimismo. El conflicto con Irán se perfila como la mayor amenaza geopolítica, con el potencial de bloquear el Estrecho de Ormuz, por donde transita casi un tercio de la producción mundial de crudo. Pinto advierte que una escalada allí dispararía los precios energéticos y la inflación, forzando a los bancos centrales a endurecer su política, lo cual "desde luego no es bueno para las bolsas". Finalmente, expresa su percepción de la posible salida anticipada de Christine Lagarde del BCE este verano para facilitar acuerdos políticos en Francia, denunciando la creciente politización de las instituciones: "si politizas estos organismos, ¿quién queda para vigilar esas irresponsabilidades?". En este escenario de transición, señala a Hernández de Cos como el sucesor ideal para mantener el consenso y la estabilidad en la política monetaria europea.