Los aranceles a la importación de módulos fotovoltaicos de silicio cristalino (CSPV) se establecieron durante la administración Trump, y fueron prorrogados durante cuatro años el pasado mes de febrero por Joe Biden. Además, desde el 28 de marzo se estudiaba la extensión de los aranceles a empresas chinas que exportan paneles desde Camboya, Malasia, Tailandia y Vietnam. Estos países representan cerca del 80% de las importaciones de módulos a EEUU en la actualidad. 

El objetivo de los aranceles era estimular la producción nacional de paneles en EEUU, dada su baja competitividad frente a los paneles asiáticos. En los últimos meses, sin embargo, habían recibido fuertes críticas después de que la guerra en Ucrania disparase el coste de la energía en todo el mundo. No obstante, la exención viene motivada tras una menor inversión frente a la previsión para 2022 y 2023.  
 
“Noticia positiva para el sector de la renovables”, destaca Eduardo Imedio, analista de Renta 4. Por un lado, “elimina la incertidumbre de manera temporal sobre las importaciones procedentes de Asia”. Además, “mejora los retornos de las inversiones, beneficiando previsiblemente a compañías que se encuentran desarrollando o que tengan en cartera proyectos fotovoltaicos en EEUU”, destaca el experto, que menciona a “compañías como Acciona Energías Renovables, Naturgy (Gas Natural), Iberdrola, Grenergy Renovables o Greenalia”.

Por otro lado, “creemos que esta exención podría añadir presión competitiva en el lado de la demanda de paneles, lo que afectaría negativamente al suministro en Europa”. “Recordamos que EEUU es el segundo mayor país en capacidad fotovoltaica instalada por detrás de China, y planea poner en operación más de 1.000 GW para el año 2030”, concluye el experto de Renta 4.