Javier Doñas Beleña, enfermero de Quirónprevención, advierte de la necesidad de combatir la infradetección y aprovechar cada examen de salud como una oportunidad real para “ganarle tiempo al tiempo”, mejorar el pronóstico, y proteger tanto la salud de los trabajadores, como la de las organizaciones.
Así, destaca que “un examen de salud laboral no es una biopsia, ni un estudio oncológico profundo”, pero esta prueba anual que realizan muchas empresas sí funciona como un “radar de primera línea”. El especialista señala que existen ciertas pruebas que nos sirven para encender una luz de alerta temprana y enviar a la persona al especialista antes de que el problema crezca:
- En la sangre: un simple hemograma da pistas sobre el estado de los glóbulos y plaquetas; a veces, ahí se esconden las primeras señales de cánceres hematológicos; “también miramos el hígado y el páncreas a través de la bioquímica”.
- En la orina: en casi todos los exámenes de salud laboral “analizamos la orina con métodos que permiten detectar pequeñas trazas de sangre que no se ven a simple vista. Esto nos ayuda a hacer una valoración más completa y a cuidar mejor”.
- En la piel: un vistazo rápido pero experto a los lunares y manchas puede frenar un melanoma a tiempo.
“Además, si la empresa tiene programas específicos, podemos ir más allá y buscar señales de cáncer de próstata, de colon o de cuello uterino”, añade el enfermero de Quirónprevención.
UNA INFRADETECCIÓN EN EL DIAGNÓSTICO
Doñas Beleña destaca que, actualmente, “existe una infradetección, que los profesionales combatimos mejorando la precisión de las pruebas y logrando que más personas se animen a realizar su examen de salud”.
“Queremos que cada examen de salud sea una oportunidad real de ganarle tiempo al tiempo. Porque la detección precoz salva vidas y protege el futuro de las familias y de las organizaciones”, subraya este profesional.
POR QUÉ SE REALIZAN UNAS PRUEBAS Y NO OTRAS
El especialista explica que la selección de las pruebas del reconocimiento médico de empresa habitualmente se realiza en función de lo que dice la normativa, y de acuerdo con la edad de la persona, de su sexo y de su historia personal: “Queremos eliminar los puntos ciegos. Por eso, no solo miramos si la persona puede realizar sus tareas, sino cómo está su salud global, desde su corazón hasta su bienestar emocional. Si algo no encaja, lo vemos”.
Además, el experto de Quirónprevención apunta que durante un reconocimiento laboral suele realizarse una anamnesis de los pacientes, una herramienta más para la detección precoz del cáncer. Se trata de una entrevista clínica bien dirigida durante el examen de salud.
“Esa pregunta sobre si fuma, cómo están sus familiares o si ha notado una pérdida de peso sin sentido no es por rellenar un formulario. Una tos que no se va o un cambio sutil en la piel valen más que cualquier análisis si sabemos escucharlos. Es una herramienta sencilla, que nos permite personalizar el cuidado y no tratar a la persona como una estadística fría”, agrega.
LOS BENEFICIOS DE UN EXAMEN DE SALUD LABORAL
No obstante, enfatiza el especialista, cuidar la salud no debería ser una carga para nadie: “Si una empresa decide apostar por la prevención oncológica, está creando un entorno donde las personas se sienten valoradas”.
“Para el trabajador significa ganar en tranquilidad, ya que tiene a su alcance pruebas que salvan vidas sin tener que pedir citas extra o perder mañanas enteras en salas de espera.
Para la empresa, cuidar a las personas a través del examen de salud reduce el absentismo, sí; pero sobre todo construye una organización con alma”, concluye.