Dolor persistente, limitación de la movilidad, riesgo de infección e incluso amputaciones. Las heridas complejas representan un importante problema de salud que afecta a la calidad de vida de miles de personas y que, en muchos casos, permanece infradiagnosticado. Detrás de una herida que no cicatriza no suele existir únicamente una lesión cutánea, sino un conjunto de factores clínicos que condicionan su evolución y requieren un abordaje especializado.
Con el objetivo de dar respuesta a esta necesidad nació hace tres años la Unidad de Heridas Complejas del Hospital Ruber Internacional, del grupo Quirónsalud, liderada por las enfermeras Montserrat del Peso Vidal y Ana Isabel Igualada Jiménez. Su objetivo es ofrecer una atención integral y personalizada a pacientes con heridas de difícil cicatrización, poniendo el foco no solo en la lesión, sino también en las causas que la provocan o dificultan su curación.
“Muchas veces la clave no está en la herida, sino en todo lo que hay detrás de ella. Por eso realizamos una valoración integral de cada paciente para identificar factores como problemas vasculares, diabetes, infecciones, alteraciones nutricionales o dificultades de movilidad que pueden estar frenando la cicatrización”, explican las responsables de la unidad.
Las úlceras venosas de las extremidades inferiores, el pie diabético, las lesiones por presión, las heridas quirúrgicas complicadas o las lesiones traumáticas de difícil evolución son algunas de las patologías más frecuentes que atiende este equipo especializado. Según destacan, uno de los errores más habituales es centrar la atención exclusivamente en la lesión sin actuar sobre la causa que la origina.
El valor del abordaje multidisciplinar
La complejidad de estos pacientes exige la participación coordinada de distintos profesionales sanitarios. Por ello, la unidad trabaja de forma estrecha con especialistas de Cirugía Vascular, Endocrinología, Medicina Interna, Rehabilitación y Atención Primaria.
“La cicatrización depende de múltiples factores. Ninguna especialidad puede abordarlos todos de forma aislada. La coordinación entre profesionales nos permite ofrecer una atención más completa, mejorar la toma de decisiones y obtener mejores resultados clínicos”, señalan Montserrat del Peso Vidal y Ana Isabel Igualada Jiménez.
Este enfoque multidisciplinar resulta especialmente importante en patologías como el pie diabético o las úlceras vasculares, donde una actuación precoz puede marcar la diferencia entre la recuperación funcional del paciente o complicaciones tan graves como una amputación.
Tecnología para adelantarse a las complicaciones
Junto a la experiencia clínica, la innovación tecnológica constituye otro de los pilares de la unidad. Entre las herramientas más avanzadas destaca la imagen hiperespectral, una tecnología que permite analizar de forma objetiva la perfusión y la oxigenación de los tejidos.
“Esta tecnología nos aporta información que no siempre es visible a simple vista. Nos ayuda a detectar precozmente problemas en la evolución de la herida, valorar la respuesta a los tratamientos y tomar decisiones más precisas”, explican las especialistas.
La unidad incorpora además terapias avanzadas como la oxigenoterapia tópica, apósitos de última generación y terapia compresiva especializada, adaptando cada estrategia terapéutica a las características y necesidades concretas de cada paciente.
Mucho más que cerrar heridas
Los resultados de este modelo asistencial van más allá de la cicatrización. Las responsables de la unidad recuerdan especialmente el caso de un paciente procedente de Ciudad Real que presentaba una lesión en un dedo del pie con alto riesgo de amputación. Gracias a una intervención precoz, al seguimiento estrecho y al uso de terapias avanzadas, fue posible lograr la cicatrización y evitar la pérdida de la extremidad.
“Nuestro trabajo no consiste únicamente en cerrar heridas. Conseguimos evitar amputaciones, reducir complicaciones, devolver autonomía y mejorar la calidad de vida de las personas”, subrayan.
Por ello, las especialistas insisten en la importancia de consultar con profesionales expertos cuando una herida no mejora tras varias semanas, aumenta de tamaño, presenta signos de infección o aparece en pacientes con diabetes o problemas vasculares.
“No hay que resignarse a convivir durante años con una herida crónica. Muchas lesiones que parecen no tener solución pueden mejorar e incluso cicatrizar cuando se identifican correctamente sus causas y se aborda al paciente de forma integral. Porque una herida crónica nunca es solo una herida”, concluyen.