La reunión del Comité del Mercado Abierto de la Reserva Federal de Estados Unidos, la FOMC en sus siglas en inglés, tiene una difícil papeleta a la que enfrentarse en estos días. Subir más o menos…ese es el dilema de la Fed en plena vorágine de precios de consumo que están descabalgando la ansiada recuperación que ya se ha quedado atrás.

Una disyuntiva sobre la subida avanzada ya para este mes de 50 puntos básicos, un ritmo contundente, pero ya asumido por los mercados para parar de golpe el impacto del IPC. Sin embargo, la inflación se volvía a disparar en mayo hasta el 8,6%, en su aumento de mayor progresión desde diciembre de 1981 en Estados Unidos. Y lo que es peor, con un dato subyacente que hace temblar al más valiente: descontando las partidas más volátiles y que más suben, alimentos frescos y energía, la tasa queda en un preocupante 6%.

Toda una declaración de intenciones para desestabilizar una economía. Y la tarea de la Fed es corregirlo…. Así lo hará en esta jornada, pero surge la duda de si los hawkish, con estas cifras en la mano ganarán la partida, para evitar que los precios se coman todo. Hablamos de la posibilidad de subidas más drásticas, de hasta 75 puntos básicos que contrarresten el encarecimiento de los precios.

El gran problema es que abre la puerta a que la economía se empobrezca, con la sombra cada vez más cercana de la recesión, el gran elefante que todos ven y del que, eso sí, sin invisibilidad, todos hablan.

Hay dos firmas que ya se decantan por esa posibilidad. Una de ellas es Barclays. El equipo de economistas encabezado por Jonathan Millar considera que “el banco central de EE. UU. ahora tiene una buena razón para sorprender a los mercados al subir más agresivamente de lo esperado en junio. Nos damos cuenta de que es una decisión cerrada y que podría desarrollarse en junio o julio. Pero estamos cambiando nuestro pronóstico para solicitar un aumento de 75 pb en junio”.

De la misma forma desde Jefferies sus economistas Aneta Markowska y Thomas Simons indican que los datos de inflación cambian el juego y obligarán a la Reserva Federal a acelerar la velocidad y endurecer más la política monetaria para combatir la subida de los precios.

Pero a estas dos iniciales, ya se ha sumado medio marcado y sobre todo, los totem. Goldman Sacks y su economista jefe Jan Hatzius visualiza en The Wall Street Journal una subida de 75 PB de la FED en junio y julio con tipos que quedarían entre el 2,25 y el 2,5% de inmediato, a un mes vista.

Mientras desde JPMorgan se une también a la subida de 75pb porque la inflación aumenta y ve en un aumento de 100 pb “un riesgo que no es trivial”. Así lo indica su economista jefe para Estados Unidos, Michael Feroli.

El efecto inmediato ya lo tenemos encima de la mesa en dos frentes: un dólar que vuelve a revalorizarse, que se lo digan al euro cada vez más cercano en su cruce a la paridad y los rendimientos del tesoro, con una cuasi inversión de la curva de tipos, con el bono a 2 años a niveles del 3,06 y a escasa distancia, el 10 años de referencia al 3,15% en su rentabilidad.

Según Reuters, la presión de los contratos de futuros de fondos federales sigue reflejando una posible subida más intensa en los tipos de interés. Con 1 posibilidad frente a 4 de que eso ocurra esta misma tarde frente a los 1 entre 20 antes de que se conociera el nuevo nivel de inflación y una expectativa de política monetaria que deje los tipos a final de año en una horquilla entre el 3,25 y el 3,50% al otro lado del Atlántico.

Todo ello junto con la revisión macroeconómica de Estados Unidos. La Fed dará a conocer también las previsiones macroeconómicas, entre ellas las de crecimiento y las expectativas de inflación. Pistas y declaraciones que aclararán un poco más un panorama de momento en negativo para los mercados financieros.

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