Esta claro que este segundo semestre del año, aunque continúa la incertidumbre, pero a la vez ha comenzado con buenas vibraciones y rentabilidades, no será nada fácil. Y algunos selectores nos han dejado propuestas interesantes a las que acercarnos. 

Javier Turrado, director Comercial y de Desarrollo de Negocio de Bankinter Gestión de Activos, Recomienda reducir el exceso de monetarios, asumir algo más de duración en renta fija y mantener exposición a Estados Unidos y Europa, con preferencia por sectores cíclicos como industriales, financieras y consumo. La rotación entre compañías y regiones refuerza, además, el papel de la gestión activa.

Diego Rueda, responsable de gestión de fondos de fondos y selección de fondos de Unicaja AM, también recuerda que la menor liquidez estival no implica necesariamente rentabilidades negativas y recomienda evitar decisiones basadas únicamente en la estacionalidad.

La inversión temática continúa teniendo recorrido para Marcos Aza, gestor de Santander Future Wealth, porque buena parte de las aplicaciones tecnológicas y de su monetización aún no se han materializado. El fondo mantiene posiciones en inteligencia artificial, ciberseguridad y vehículos eléctricos, pero ha recogido beneficios en fintech y transición energética para aumentar su exposición a terapias genéticas y tecnología sanitaria, entre otras propuestas. 

Desde Loreto Inversiones llaman la atención sobre la ausencia de certidumbre, y que los inversores no deben confiarse a pesar de la buena situación.

Con tres consideraciones: que la renta variable de mercados desarrollados debe seguir ocupando una posición central en las carteras, preferencia en mercados desarrollados pero desde una aproximación más equilibrada y en renta fija, que la clave no estará en asumir duración de forma pasiva, sino en seleccionar con criterio. 

 Raphaël Thuin, Director de Estrategias de Mercados de Capitales - Tikehau Capital, nos presenta cuatro grandes ejes para lo que considera es el nuevo ciclo de inversión en Europa. 

Hablamos de defensa, tecnología, IA y energía en términos generales que se concreta en sectores como inversión de capital en áreas como defensa, transición energética, electrificación, centros de datos, infraestructuras, inteligencia artificial y autonomía digital.

Y sin dejar el Viejo Continente, la ola de ofertas para adquirir compañías, especialmente en el Reino Unido, dispara el valor de las inversiones de Echiquier Value Europe, con ofertas que pagan hasta un 64% más de lo que valían en bolsa.

La razón, que en su día apostaron por empresas baratas e ignoradas como DCC y Tate & Lyle, sus dos mayores apuestas que están en pleno proceso de venta con espectaculares ganancias. 

Desde Wellington nos dicen además que hay nuevas oportunidades energéticas, más allá de aquellas en las que todos se han centrado hasta ahora. 

Destacan, en concreto, que os mercados eléctricos europeos han dejado atrás un escenario de escasez energética para adentrarse en otro marcado por las limitaciones del sistema eléctrico. El principal reto ya no es la generación, sino la integración.

Indraestructura que incluye redes eléctricas, sistemas de almacenamiento y soluciones de flexibilidad, que forman la columna vertebral del sistema. Sin estos elementos, la generación adicional no puede convertirse en energía utilizable.

Desde una perspectiva de inversión, este segmento ofrece marcos de rentabilidad relativamente estables, a menudo regulados, elevada visibilidad de flujos de caja, vinculación a la inflación y exposición a un crecimiento estructural impulsado por la electrificación.

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Y como no, la IA que todo lo envuelve, aunque con claros matices y selección como ahora veremos. En Neuberger, su managing director, Sean Hinze nos esboza que cuando se habla de la inteligencia artificial a menudo se hace desde la perspectiva de los modelos base, la innovación en semiconductores o las empresas que compiten por desarrollar la próxima aplicación revolucionaria.

Sin embargo, detrás de cada modelo de IA se esconde una infraestructura física enorme que hay que construir, financiar y gestionar. Para concluir, que la tesis de inversión se centra en las infraestructuras, no en la tecnología. 

Pablo Bernal, Country Head en España de Vanguard Europa nos dice que el gasto en IA está impulsando la expansión de los beneficios más allá de las grandes tecnológicas, lo que favorece a las empresas más pequeñas y a los mercados emergentes.

Y estas son las posibilidades: los chips de memoria de alto ancho de banda, que son fundamentales para los casos de uso con alto volumen de inferencias y para los agentes de IA, en los que la latencia —el tiempo que transcurre entre la entrada y la salida de la IA— es especialmente importante.

Y si las cosas no van bien con la IA, desde Neuberger nos indican que "creemos que el sector sanitario puede servir de cobertura frente a posibles caídas en el sector tecnológico: la rentabilidad adicional del sector sanitario frente al índice S&P 500 presenta una correlación negativa con respecto al índice Nasdaq 100, lo que ofrece un posible colchón en caso de que se revierta la tendencia impulsada por la IA y el momentum." 

Porque siempre hay que tratar de cubrir nuestras carteras y diversificar por si vienen mal dadas, con los altibajos de este sector, capaz de subir a triple dígito...o bajar en elevada cuantía. 

Y si seguimos hablando de diversificación, la propuesta de La Financiére de L ´Échiquier pasa por renta variable japonesa que está entrando en una nueva era y ha reforzado su atractivo. Las recompras de acciones alcanzaron en 2025 un volumen récord de 22,32 billones de yenes (120 000 millones de euros).

Esta cifra es una señal inequívoca de la voluntad de las empresas japonesas de estimular el mercado y retribuir a sus accionistas y demuestra la magnitud de las reformas estructurales iniciadas en 2022 por la Bolsa de Tokio. 

Mirando a la renta fija, desde Wellington señalan que consideran que las estrategias de renta fija orientadas a la rentabilidad total y no condicionadas por índices de referencia son las mejor posicionadas para desenvolverse en las últimas fases de los ciclos económico y crediticio, que previsiblemente coincidirán con episodios de volatilidad.

En especial, tras la saturación vista en el mercado de bonos en el mes de junio con las emisiones del sector tecnológico, con un comportamiento además peor que el resto del mercado de crédito corporativo de Estados Unidos con grado de inversión. 

Para consejos adecuados, los que nos da Ismael Arribas, gestor de Carteras de Metagestión, quien analiza los errores de comportamiento que llevan a muchos inversores a obtener peores resultados que los índices y explica cómo la disciplina, el análisis fundamental y una visión de largo plazo pueden ayudar a proteger la rentabilidad.

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