Los mercados afrontan una nueva jornada de calma tensa tras las fuertes subidas registradas ayer, impulsadas por la posibilidad de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán y por las pronunciadas caídas del precio del crudo. Aunque las bolsas europeas cotizan hoy prácticamente planas, el balance anual de los principales índices sigue siendo claramente positivo. En este contexto, los fundamentos económicos continúan respaldando el actual escenario alcista. Los resultados empresariales están siendo el principal motor de las subidas, especialmente en el sector tecnológico, donde tanto beneficios como ingresos están superando ampliamente las medias de los últimos cinco y diez años.

La inteligencia artificial vuelve a situarse como el gran catalizador del mercado. Compañías como Alphabet están ganando protagonismo gracias a sus desarrollos tecnológicos, sus inversiones en firmas vinculadas a la IA y su capacidad de diversificación. A ello se suman los sólidos resultados de empresas como AMD, Micron, Intel, Qualcomm o Broadcom, todas ellas beneficiadas por el crecimiento exponencial de la demanda ligada a la inteligencia artificial. No obstante, hay cierta debilidad en compañías más vinculadas al ecosistema de OpenAI, después de que esta presentara recientemente cifras de usuarios e ingresos inferiores a lo previsto. Aun así, el conjunto del sector tecnológico sigue manteniendo una gran fortaleza.

Junto a la tecnología, el sector energético se ha convertido también en uno de los grandes protagonistas del mercado. La creciente demanda energética derivada del desarrollo tecnológico y de la inteligencia artificial está devolviendo protagonismo a la energía nuclear. Muchos gobiernos están reabriendo o reacondicionando centrales nucleares para reforzar su capacidad energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Además, las grandes tecnológicas están cerrando acuerdos con compañías del sector del uranio y de la energía nuclear para alimentar los centros de datos necesarios para el desarrollo de la inteligencia artificial y la computación en la nube. En este sentido, los pequeños reactores modulares están cobrando especial relevancia por su capacidad para suministrar energía de manera más eficiente.

Desde XTB consideran que esta tendencia estructural seguirá consolidándose en los próximos años. De hecho, destacan el auge de nuevas estrategias de inversión basadas en una combinación del 50% de exposición a inteligencia artificial y un 50% al sector energético. Este tipo de cartera habría generado una rentabilidad cercana al 38% en lo que va de año, muy por encima de las carteras tradicionales 60/40 o incluso del comportamiento del S&P 500.

En cuanto a la renta fija, sigue siendo uno de los activos más perjudicados en el entorno actual. Muchos inversores conservadores están asumiendo un riesgo importante al mantener una elevada exposición a bonos con rentabilidades reales negativas frente a la inflación.

Respecto al posicionamiento geográfico, visión positiva sobre Estados Unidos como líder mundial en innovación, investigación y desarrollo tecnológico. Sin embargo, la debilidad estructural del dólar puede convertirse en uno de los principales factores de mercado durante los próximos años. 

En este escenario, Europa comienza a ganar atractivo. Aunque hay problemas estructurales como la baja productividad, la burocracia o el retraso tecnológico, la Unión Europea está reaccionando con nuevas políticas industriales, planes de apoyo tecnológico y medidas para simplificar la actividad empresarial. Asimismo, las valoraciones europeas siguen cotizando con un importante descuento frente a Wall Street, especialmente en sectores como tecnología y defensa, lo que podría abrir oportunidades de inversión a medio y largo plazo.

Por último, en un entorno cada vez más fragmentado y menos dependiente del dólares, es clave diversificar las carteras con activos como el oro, la plata o bitcoin. En particular, la plata atraviesa un momento especialmente favorable, apoyada tanto por la debilidad del dólar como por su creciente demanda industrial vinculada a la inteligencia artificial y a las energías renovables.