Antonio Castelo, analista de iBroker, considera que el arranque de la semana bursátil está siendo más tranquilo de lo que cabría esperar tras los fuertes descensos registrados el viernes en Wall Street y las importantes caídas vistas durante la madrugada en Asia, especialmente en Corea y en el sector de semiconductores. Aunque reconoce que existe un deterioro de fondo en el mercado, marcado por la tensión geopolítica entre Irán, Israel y Estados Unidos, el repunte del petróleo, la presión en los bonos y el fuerte dato de empleo en Estados Unidos, cree que las bolsas están dosificando mejor la situación. En Europa, los principales índices muestran descensos moderados, mientras que los futuros estadounidenses incluso apuntan a cierto rebote, especialmente en el Nasdaq, lo que ayuda a contener el nerviosismo de los inversores.

Según Castelo, el mercado no está interpretando por ahora lo ocurrido como una dislocación financiera ni como una huida generalizada de los activos de riesgo, sino más bien como una corrección sectorial centrada en tecnología. Europa, además, parte con cierta ventaja relativa frente a Estados Unidos porque tiene menos peso tecnológico, menores exigencias de valoración y una composición más defensiva, con presencia relevante de bancos, energéticas e industriales.

Esto explica que el contagio desde Asia y Wall Street no se esté trasladando con la misma intensidad a los índices europeos. No obstante, advierte de que el equilibrio sigue siendo frágil: si las rentabilidades de los bonos continúan subiendo, especialmente en Estados Unidos, o si el petróleo vuelve a repuntar con fuerza, la resistencia de la renta variable podría agotarse con rapidez.

En relación con los valores tecnológicos, Castelo señala que la situación es delicada en el corto plazo, aunque no considera que la tendencia de fondo esté rota. Las caídas del viernes afectaron de forma especial a tecnología y semiconductores, después de un dato de empleo estadounidense que volvió a alimentar la idea de una Reserva Federal más dura durante más tiempo.

Esto penaliza especialmente a compañías con valoraciones elevadas y beneficios esperados a largo plazo. Para el analista, el mercado ha pasado temporalmente de premiar el crecimiento a castigar la duración y los múltiplos exigentes. La inteligencia artificial, los semiconductores y la infraestructura de computación siguen teniendo argumentos estructurales sólidos, pero el sector afronta más volatilidad, más selectividad y menos subidas lineales que en los últimos meses.

Castelo también se detiene en la salida a bolsa de SpaceX, que considera un ejemplo muy representativo del momento actual del mercado: enorme fascinación por las grandes plataformas tecnológicas, pero también dudas razonables sobre cuánto crecimiento futuro está ya descontado en precio. La valoración que se comenta, cercana a 1,75 billones de dólares, junto con una captación de unos 75.000 millones, convertiría la operación en la mayor OPV de la historia. Sin embargo, recuerda que Starlink sería el único segmento rentable, que otras áreas siguen consumiendo caja y que la estructura accionarial dejaría el poder de voto concentrado en Elon Musk y los accionistas internos.

Por ello, advierte a los inversores minoristas de que poder solicitar acciones no garantiza recibirlas y de que no conviene perseguir el valor a cualquier precio en los primeros compases de cotización. La operación puede despertar un gran entusiasmo inicial, pero también implicar una volatilidad elevada y un riesgo considerable si las expectativas no se cumplen.

Por último, respecto al Banco Central Europeo, Castelo ve muy probable una subida de 25 puntos básicos en la reunión de esta semana, ya bastante descontada por el mercado. En su opinión, la clave no estará tanto en la decisión en sí, sino en el tono posterior de Christine Lagarde. Cree que el BCE mantendrá una actitud prudente, condicionada por la evolución de la guerra, los datos macroeconómicos y, sobre todo, la inflación, que sigue claramente por encima del objetivo del 2%.