El país persa acumula inventarios relevantes y ha intentado acelerar sus ventas tras la relajación de las presiones comerciales. Sin embargo, la recuperación no será automática.
La demanda china se ha debilitado, otros productores están elevando su oferta y el mercado vuelve a moverse en un escenario de exceso de crudo disponible.
China ya no compra con la misma urgencia
China ha sido durante años el gran destino del petróleo iraní. Su enorme capacidad industrial y su condición de mayor importador mundial de crudo convertían al gigante asiático en un comprador natural para Teherán. Pero esa relación atraviesa ahora una fase distinta.
Fereidun Fesharaki, presidente emérito de FGE NexantECA, resumió en declaraciones a la CNBS el cambio de actitud: “los chinos no muestran ningún entusiasmo por comprar mucho petróleo a nadie”.
El dato es relevante porque China no solo estaría reduciendo su apetito por el crudo iraní, sino por el petróleo en general. Sus importaciones han caído con fuerza en los últimos meses. En mayo, las compras de crudo bajaron un 29% interanual, hasta 7,82 millones de barriles diarios, el menor nivel desde febrero de 2018.
El impacto también se ha notado directamente en Irán. Las importaciones chinas de petróleo iraní se redujeron a más de la mitad en junio, hasta situarse en torno a 654.000 barriles diarios respecto al mes anterior.
La transición energética también pesa
Pekín está reforzando su estrategia de transición energética, especialmente tras la tensión en Oriente Medio y la volatilidad generada en las rutas de suministro.
El primer ministro Li Qiang ha insistido en la necesidad de acelerar el desarrollo de energías no fósiles, construir un nuevo sistema energético y fomentar la innovación. Esa hoja de ruta reduce la dependencia del crudo a largo plazo y limita el margen de crecimiento de las importaciones.
Para Irán, esto supone un problema estructural. Incluso si desaparecen trabas comerciales, su comprador más importante está intentando diversificar su matriz energética y contener su exposición a los combustibles fósiles.
Más petróleo en el mercado y más competencia
El segundo obstáculo para Teherán es el aumento de la oferta global. La OPEP+ ha acordado añadir 188.000 barriles diarios a su objetivo de producción para agosto. Este incremento forma parte del proceso de reversión de los recortes aplicados años atrás.
Según un informe del United Overseas Bank, “el aumento forma parte del plan del grupo para terminar de revertir las restricciones de producción impuestas hace unos años, y significa que han añadido 940.000 barriles diarios a las cuotas desde que comenzó la guerra”.
La lectura para Irán es incómoda: vuelve al mercado en un momento en el que otros productores también están colocando más barriles.
Eso reduce su capacidad de negociar mejores condiciones y puede obligarle a ofrecer descuentos para dar salida a sus inventarios.
Tiago Lacerda, analista de mercado de Axi, apuntó en la misma dirección: “El aumento de la oferta es real”. También destacó que el volumen en tránsito marítimo ha crecido de forma notable, con más de 40 millones de barriles enviados por Irán desde que Estados Unidos levantó su bloqueo naval, mientras las exportaciones rusas alcanzan niveles récord.
El Estrecho de Ormuz sigue siendo una amenaza
Aun así, el mercado petrolero no está completamente tranquilo. El Estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los puntos más sensibles del comercio mundial de energía.
Por esta vía circula una parte fundamental del crudo que sale del Golfo Pérsico, por lo que cualquier alteración puede elevar los precios y modificar los cálculos de oferta.
Fesharaki advirtió de que Irán ha dejado clara su postura sobre ese paso estratégico: el tránsito “gratuito” solo estaría garantizado durante 60 días. Después, Teherán podría aplicar peajes diferenciados.
Esta amenaza añade incertidumbre a un mercado ya saturado. Para Irán, el riesgo es doble. Por un lado, necesita vender más petróleo para obtener ingresos. Por otro, una presión excesiva sobre Ormuz podría tensar aún más las relaciones con potenciales compradores.