José Antonio González, analista de mercados de Estrategias de Inversión, señala que, pese a este rebote semanal, la realidad es que seguimos desarrollando máximos y mínimos decrecientes respecto a la vela semanal anterior.
Este comportamiento se produce, además, junto con un incremento en los niveles de volatilidad y un empeoramiento en el momento técnico reflejado por el MACD. En consecuencia, el entorno correctivo que se viene gestando desde los máximos anuales —alcanzados en la cota de los 18.573 puntos— permanece vigente una semana más.
Por tanto, destaca que seguimos vigilando los niveles de techo o resistencias que ya comentábamos la pasada semana. Por un lado, es condición necesaria superar, en cierre de vela semanal, la directriz bajista que parte desde esos máximos anuales. Por otro lado, como condición suficiente para considerar que lo peor a corto plazo ha pasado, requeriríamos un cierre semanal por encima del último máximo creciente registrado recientemente en la cota de los 17.500 puntos.
Quédense, por tanto, con esa referencia clave: los 17.500 puntos. Mientras no veamos cierres semanales por encima de ese nivel, entendemos que los riesgos a corto plazo siguen favoreciendo las caídas, lo que mantiene bajo amenaza la viabilidad de los mínimos alcanzados esta misma semana en los 16.247 puntos.
De hecho, cierres semanales por debajo de esta cota serían un escenario a priorizar en el muy corto plazo. En ese caso, el siguiente movimiento sería la actualización de objetivos bajistas, con destino al soporte más relevante que destacamos: por un lado, el retroceso de Fibonacci del 38,2%, situado en los 15.900 puntos; y por otro, un soporte adicional proyectado en el entorno de los 15.763–15.724 puntos.