El IBEX 35 se encuentra actualmente en niveles de máximos históricos. Esto es una señal claramente positiva, ya que cuando los activos suben en tendencia libre resulta difícil anticipar hasta dónde puede prolongarse el movimiento. Esta fortaleza ha beneficiado de forma muy clara al sector bancario. El Ibex ha sido uno de los más favorecidos por el buen comportamiento de los bancos; la pregunta clave es si esta fortaleza puede mantenerse en el tiempo, y todo apunta a que sí.
Desde el punto de vista técnico, la tendencia del Ibex 35 es claramente alcista y apenas ha registrado correcciones relevantes. De hecho, ni siquiera se ha acercado a la media alcista de 30 semanas, salvo en la jornada relacionada con los anuncios sobre aranceles (Día de Liberación de Trump), cuando el mercado descontó un escenario muy negativo. Ese movimiento supuso, en la práctica, la última gran oportunidad de incorporación en un punto óptimo al selectivo español, justo en la zona de contacto con la media. En este contexto, la estrategia más razonable es mantener posiciones. Con un índice claramente alcista, cualquier punto puede ser válido si la tendencia continúa, pero el mejor momento de entrada ya ha quedado atrás.
Sector bancario: fortaleza sostenida dentro de una tendencia alcista
Centrando el análisis en el sector bancario europeo, el gráfico sigue mostrando una estructura claramente alcista. En una ventana temporal de un año, el sector se sitúa entre los más fuertes, solo por detrás del energético y en disputa con utilities. Aunque ya no sea el número uno, mantenerse en el segundo o tercer puesto no le resta atractivo ni protagonismo. Actualmente, el sector se encuentra muy cerca de sus máximos anuales y la tendencia sigue siendo alcista. A lo largo de la tendencia, el sector ha ido ofreciendo oportunidades de entrada cada vez que se ha acercado a la media de 30 semanas, aprovechando los movimientos de reversión a la media. Si tuviéramos acciones bancarias, es un claro mantener.
Es cierto que los niveles de sobrecompra son elevados, pero esto es habitual en tendencias alcistas fuertes. No existen grandes tramos de subida sin fases previas de sobrecompra, y un activo puede permanecer caro durante mucho tiempo. Además, el entorno de tipos de interés ha seguido siendo favorable para el negocio bancario, con niveles aún rentables pese a las bajadas, algo que el mercado no esperaba con tanta claridad. Por ahora, el mercado sigue descontando que es un sector en el que conviene estar, por lo que la estrategia continúa siendo mantener.
Tecnológicas y Nvidia: divergencias y niveles clave a vigilar
En Estados Unidos, el comportamiento del mercado es más desigual. Dentro de los cuatro grandes índices —Dow Jones, Russell, Nasdaq y S&P 500—, el Nasdaq es el que muestra mayor debilidad. El segmento tecnológico y los valores growth están sufriendo más, lo que explica que este índice sea el único que cotiza por debajo de su media de referencia.
El S&P 500, en cambio, pese a la debilidad de las grandes tecnológicas y de los llamados “siete magníficos”, sigue aguantando relativamente bien. Desde un punto de vista técnico, la tendencia sigue siendo alcista mientras se mantenga por encima de la zona de 6.800 puntos. Dos cierres semanales por debajo de ese nivel complicarían seriamente el escenario.
El Nasdaq, por su parte, parece estar adelantándose al resto del mercado. El ETF que lo replica lleva ya varias semanas consecutivas cotizando por debajo de su media, aunque esta todavía no ha girado a la baja. Por ello, el cierre semanal es clave: un cierre claro por debajo de la media sería una señal técnica negativa.
En este contexto, NVIDIA adquiere una relevancia especial, ya que es un componente importante tanto del Nasdaq como del S&P 500. Técnicamente, el valor se comporta mejor que el conjunto del Nasdaq, ya que cotiza ligeramente por encima de su media. Mientras se mantenga por encima de los 178 dólares —mínimo de la semana anterior—, la estrategia es mantener posiciones.
Un cierre por debajo de ese nivel de 178 complicaría el escenario técnico. Por el contrario, si el precio se aproxima a la zona de 200–202 dólares, máximos anuales, la situación mejoraría de forma clara. En estos momentos, Nvidia no presenta una estructura claramente alcista, pero tampoco bajista, por lo que la estrategia pasa por mantener y esperar a que el mercado defina el siguiente movimiento, especialmente tras la publicación de resultados.