Manuel Pinto, responsable de análisis de XTB, destaca que en un contexto marcado por la incertidumbre y la elevada volatilidad, provocadas principalmente por tensiones políticas, arancelarias y por la evolución de la deuda global. Tras un inicio de año muy positivo, los mercados han vivido jornadas de fuerte nerviosismo, aunque recientemente observa una cierta vuelta a la calma, a la espera de decisiones políticas clave en Europa y de nuevas declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump.

A pesar de este entorno revuelto, destaca que el comportamiento general de los mercados sigue siendo constructivo, apoyado en unos resultados empresariales sólidos y en expectativas favorables de recortes de tipos de interés.

Manuel Pinto subraya que en Estados Unidos se está produciendo una rotación de activos, con un menor protagonismo de las grandes tecnológicas y una mayor atención a compañías de menor capitalización y a índices más diversificados. Este movimiento responde a la expectativa de un crecimiento económico sostenido y a unas condiciones financieras que favorecen especialmente a empresas más sensibles a los tipos de interés. La recomendación general sigue siendo mantener la inversión en renta variable, aunque con una mayor diversificación y una visión más amplia que la seguida en años anteriores.

Eso sí, pone el foco en los riesgos latentes, especialmente en el mercado de deuda nipona. Japón aparece como uno de los principales focos de preocupación debido a su elevado nivel de endeudamiento, que supera ampliamente el tamaño de su economía, y a la adopción de nuevas medidas de estímulo fiscal sin un control paralelo del gasto público. Estas políticas, combinadas con la posibilidad de subidas de tipos por parte del banco central, generan inquietud entre los inversores y presionan al alza los rendimientos de la deuda, con posibles efectos de contagio a otras economías como Estados Unidos y Europa. En este sentido, advierte de que una gestión fiscal irresponsable podría convertirse en un riesgo sistémico relevante para los mercados, un cisne negro en toda regla. 

Frente a este escenario, insiste en la importancia de diversificar las carteras. Además de la renta variable estadounidense, destaca las oportunidades en mercados emergentes, que presentan una situación fiscal más sólida, un crecimiento económico favorable y se benefician del aumento del precio de las materias primas. También menciona el potencial de las tecnológicas en Europa y Asia, impulsadas por megatendencias demográficas y avances en productividad.

Por último, recomienda incorporar activos alternativos como el Oro, la Plata y las criptomonedas, especialmente el Bitcoin, como protección frente a la inflación, la inestabilidad geopolítica y la continua devaluación de las monedas fiduciarias.