El oro ha caído casi un 30% desde los máximos que conquistó a principios de año, pero todos los grandes bancos de inversión esperan que a finales conquiste nuevas cotas. ¿Todos? No: Goldman Sachs se ha desmarcado de la tendencia con un recorte significativo en su precio objetivo.
El oro en su variedad al contado llegó a rozar los 5.600 dólares el 29 de enero de este año, impulsado por un dólar débil y expectativas de bajadas de tipos de la Fed en un momento en que el presidente de EEUU, Donald Trump, comenzaba ya a amenazar con atacar Irán, aunque en esos momentos pocos podían prever un cierre del estrecho de Ormuz.
El metal amarillo, que venía de acumular una subida de casi un 70% en 2025, llegó a un récord intradía en 5.595 dólares por onza, pero desde entonces acumula una severa corrección de un 28,6% hasta llegar a caer esta semana por debajo de los 4.000 dólares, algo que no ocurría desde noviembre de 2025.
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En este entorno, Goldman Sachs ha rebajado su previsión del precio del oro para fin de año en nada menos que 500 dólares, hasta los 4.900 dólares la onza, explicando este tijeretazo por las menores esperanzas de un recorte de tipos en 2026.
El nuevo objetivo aún implica ganancias significativas en el segundo semestre, pero mucho menores a las proyectadas previamente por el banco. Los analistas Lina Thomas y Daan Struyven explican que la rebaja se debe principalmente a unas perspectivas más débiles para las entradas de capital en los fondos cotizados en bolsa (ETF) respaldados por oro. Los datos del Consejo Mundial del Oro muestran que los ETF globales respaldados por oro experimentaron salidas de capital de aproximadamente 2.000 millones de dólares en mayo. Solo Europa atrajo nuevas entradas de capital ese mes. Los fondos asiáticos, por su parte, registraron su primera salida mensual desde agosto de 2025, con 1.200 millones de dólares.
La menor demanda de ETF se produce a medida que los mercados reducen sus expectativas sobre recortes de tipos por parte de la Reserva Federal. Hace apenas unos días, los economistas de Goldman Sachs aplazaron su previsión de recortes de tipos en EEUU hasta junio y diciembre del próximo año. Anteriormente, habían previsto bajadas de tipos en diciembre de 2026 y marzo de 2027.
“Nuestras perspectivas sobre el precio del oro siguen siendo estructuralmente positivas, pero tácticamente cautelosas, con riesgo a la baja a corto plazo y riesgo al alza a medio plazo”, explican Thomas y Struyven.
La Fed decidió mantener el tipo de referencia entre el 3,50% y el 3,75% la semana pasada, pero adoptó un tono más ‘hawkish’ en el diagrama de puntos en el que los funcionarios anticipan sus proyecciones de tipos. El nuevo presidente, Kevin Warsh, no tomó parte en la elaboración de estas proyecciones, lo que genera una dosis extra de incertidumbre sobre lo que pueda pasar en los próximos meses.
Si la Reserva Federal subiera los tipos, Goldman Sachs prevé que el oro finalice el año en los 4.400 dólares.
Goldman Sachs se enfrenta al resto Wall Street
El objetivo actual de JP Morgan para finales de 2026 es de aproximadamente 6.000 dólares, abriendo la puerta a alcanzar los 6.300 dólares para 2027. A pesar de que se encuentra actualmente en un rango limitado, el banco prevé una reactivación de la demanda en el segundo semestre. Incluso en un escenario bajista, JP Morgan mantiene los 4.340 dólares (la media móvil de 200 días) como soporte estructural.
En marzo de este año, Wells Fargo elevó su objetivo de un rango entre 4.500 y 4.700 dólares a uno de entre 6.100 y 6.300 dólares. El banco recomendó directamente a sus clientes comprar tras la corrección de mediados de marzo.
El objetivo a 12 meses de Bank of America es de 6.000 dólares la onza. El banco destaca tres riesgos poco considerados: la incertidumbre en el liderazgo de la Reserva Federal, los déficits fiscales estructurales y las asignaciones históricamente bajas de oro por parte de los inversores. En un escenario de demanda extrema, BofA cree que los precios podrían alcanzar los 8.000 dólares para 2027.
Un poco más en consonancia con Goldman, Morgan Stanley revisó su objetivo para el segundo semestre hasta un rango de entre 5.700 y 5.200 dólares para el cuarto trimestre de 2026, debido a los elevados rendimientos reales y al retraso en los recortes de la Reserva Federal. Es la segunda previsión más prudente de esta lista, pero los 5.200 dólares representan un potencial de subida de más del 25% frente a los niveles actuales.
Dos enfoques distintos
Las divergencias entre Goldman Sachs y el resto de grandes bancos de Wall Street van más allá de las cifras; se centran en el enfoque de mismo de cómo ven el oro como activo de inversión. Goldman ve al oro principalmente como un activo macroeconómico sensible a los tipos de interés que sirve de cobertura contra los bajos rendimientos reales y la debilidad del dólar. Cuando estos factores favorables desaparecen, el objetivo se desplaza.
JPMorgan o Wells Fargo, por el contrario, consideran el oro como un activo de reserva. Los bancos centrales lo acumulan para reducir la exposición al dólar en los balances soberanos. Esta demanda no responde a los resultados de las reuniones de política monetaria de la Fed, sino que es estructural y está ligada a la lenta fragmentación del dominio del dólar como reserva.