José Luis Cava señala que el mercado del petróleo podría estar mostrando un exceso de optimismo peligroso. El analista explica que se ha pasado “de abrir de forma masiva posiciones largas… esperando fuertes subidas” a un escenario donde “han descontado el mejor de los escenarios”, es decir, un acuerdo total entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, advierte que esto no es real, ya que “no han firmado un acuerdo, simplemente está previsto un memorándum de entendimiento”, lo que implica que no hay compromisos firmes y que aún queda mucha incertidumbre.
El experto subraya que el mercado está interpretando de forma demasiado positiva la situación. De hecho, señala que “hay un exceso de optimismo”, apoyándose en datos como la caída de posiciones largas y las previsiones de precios del Brent en torno a 75-70 dólares. No obstante, introduce un elemento clave: el estado crítico de los inventarios de petróleo. Según explica, cuando estos caen por debajo de cierto nivel “se alcanza un punto crítico” y puede haber problemas reales de suministro. Incluso plantea un escenario extremo: “¿Qué sucedería si no se pudiera entregar el petróleo físico?”, sugiriendo riesgo de escasez.
En este contexto, Cava insiste en la prudencia: “cuidadito con las posiciones cortas, cuidadito con el optimismo”. A nivel técnico, destaca que el precio del petróleo no ha perforado soportes relevantes pese a las noticias positivas, lo que podría anticipar un movimiento al alza. Así, si el soporte aguanta o hay una falsa ruptura, “se podría producir una fuerte subida del precio del petróleo”.
El análisis se extiende también a la operativa especulativa. El analista recuerda que “un especulador de bien lo que busca son relaciones riesgo-recompensa adecuadas” y describe su estrategia basada en identificar zonas donde el mercado “barre” posiciones antes de girarse. Prefiere equivocarse varias veces con pequeñas pérdidas antes que quedar atrapado: “prefiero entrar 10 veces a que con una me pillen con una pérdida del 25%”.
Finalmente, añade dos reflexiones críticas: por un lado, cuestiona la eficacia de subir impuestos para equilibrar cuentas públicas, y por otro, desmonta el miedo a la subida de tipos en Japón, señalando que el mercado ignora ese factor porque “está inyectando liquidez”.