Pablo García, director general de Divacons Alphavalue, considera que la situación de los mercados financieros se ha vuelto más incierta tras el fuerte repunte del precio del petróleo y las nuevas amenazas arancelarias de Donald Trump. Según explica, el crudo ha subido con mucha rapidez hasta situarse en torno a los 86 dólares, lo que ha reactivado los temores sobre la inflación y el crecimiento económico.
Señala que los inversores han aprendido varias lecciones durante los últimos meses. La primera es que Trump no controla realmente la evolución del precio del petróleo. La segunda es que los conflictos geopolíticos pueden ser más largos y complejos de lo que inicialmente se transmite. En su opinión, los supuestos acuerdos de paz o treguas anunciados recientemente no resultan creíbles y pueden terminar siendo simples cierres en falso.
También se muestra escéptico ante la posibilidad de imponer un arancel adicional del 20%, ya que considera que sería una medida difícil de aplicar y potencialmente contradictoria. No obstante, Pablo destaca que, hasta ahora, el impacto de la guerra y del encarecimiento del petróleo sobre la inflación ha sido relativamente limitado. Aun así, reconoce que han aumentado las expectativas de una posible subida de tipos por parte de la Reserva Federal, lo que añade volatilidad e incertidumbre a los mercados.
En relación con las bolsas, explica que se están repitiendo algunos patrones vistos al inicio de la crisis. Estados Unidos está resistiendo mejor que Europa, en parte porque es el mayor productor mundial de petróleo y puede beneficiarse globalmente de una subida del crudo, aunque el consumidor estadounidense se vea perjudicado por el aumento del precio de la gasolina. Al mismo tiempo, las compañías tecnológicas y energéticas muestran mayor fortaleza, mientras que sectores como automóvil, consumo y turismo sufren caídas más intensas.
Ante este escenario, recomienda prudencia y evitar cambios drásticos en las carteras. Su estrategia ha consistido en cubrir parcialmente las posiciones, aumentar algo la liquidez y reducir exposición en algunas compañías tecnológicas. No cree que sea el momento de realizar una rotación completa, sino de mantener las inversiones principales, proteger las carteras y esperar a que se aclare la situación entre Estados Unidos e Irán.
Además, advierte de que no conviene precipitarse para comprar compañías que han sufrido fuertes caídas, ya que todavía podría quedar margen para nuevos descensos. Para Pablo, observar el mercado desde una posición más defensiva también constituye una decisión de inversión válida.
Respecto a la temporada de resultados, se muestra optimista. Espera un crecimiento de los beneficios cercano al 23,7% en Estados Unidos y del 15,3% en Europa. Sin embargo, recuerda que el mercado no valora únicamente si los resultados son buenos o malos, sino si superan o no las expectativas. Por eso, incluso compañías con fuertes crecimientos pueden caer si los inversores ya habían descontado esas cifras.
Pablo García considera que el sector bancario estadounidense podría ofrecer algunas sorpresas positivas. Destaca especialmente a JPMorgan como su opción preferida, debido a la resistencia de los márgenes, la estabilidad de la morosidad, la solvencia y la fortaleza del negocio de salidas a bolsa y emisiones de deuda. En su opinión, la temporada de resultados podría ser excepcional e incluso histórica, aunque el potencial de subida del mercado será menor y estará acompañado de una elevada incertidumbre.