La biofábrica de ENCE en Navia ha culminado la ejecución y puesta en marcha de dos proyectos industriales orientados a mejorar su competitividad. Ambas actuaciones, que han supuesto una inversión conjunta de 48 millones de euros, ya se encuentran plenamente operativas y marcan un hito para la compañía.

Por un lado, la planta ha completado la sustitución de una de las líneas del parque de maderas por una nueva infraestructura de mayor capacidad. La instalación incorpora dos descortezadores y una astilladora que permiten procesar madera de hasta cinco metros de longitud y tratar la totalidad del eucalipto 'nitens' con corteza mejorando la capacidad productiva.

Esta mejora técnica incrementa la disponibilidad de corteza propia para su uso como biocombustible en la caldera de biomasa. De este modo, Navia reduce su dependencia de biomasa externa, optimiza el uso de subproductos del proceso y refuerza su modelo de economía circular.

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Impulso a la eficiencia energética

De forma paralela, Ence ha mejorado la eficiencia energética de su proceso de fabricación de celulosa y ha sustituido el uso de combustibles fósiles en los hornos de cal, un proceso crítico y de alta intensidad en energía térmica. La inversión ha permitido poner en marcha una nueva planta de preparación de biomasa —que cubre las fases de recepción, cribado, almacenamiento, secado, triturado y dosificación—, así como la instalación de nuevos quemadores adaptados al uso de biomasa pulverizada.

El impacto económico de este plan de transformación se traduce en una mejora directa de la competitividad de la biofábrica asturiana. Del total de la inversión (48 millones de euros), 13 millones se financian mediante la línea de eficiencia energética del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

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