El precio del petróleo se ha convertido -a efectos económicos- en la gran preocupación de los inversores y Gobiernos que temen que un alargamiento del conflicto en Oriente Próximo y, por tanto, de un crudo caro provoque inflación y caída del crecimiento previsto. Situación complicada donde los bancos centrales tendrían que elegir entre contener con la inflación con tipos altos, al tiempo que esa media provocaría un mayor deterioro de las economías.
En las últimas cuatro décadas, la primera subida del petróleo por encima de los 100 dólares se inició en marzo de 2008 y se prolongó hasta el mes de agosto. En ese periodo tocó su punto máximo en 147 dólares el barril. Aunque la subida del crudo se suele alimentar de fenómenos bélicos, en esos meses la causa del repunte obedeció a una oferta inferior a una demanda creciente que provenía de economías emergentes como China. Este desacople se reforzó con la especulación en los mercados y el temor a interrupciones en países productores. La crisis financiera global y la caída del crecimiento de las economías solucionó la situación
La segunda crisis petrolera se produjo entre 2011 y julio de 2014 y mantuvo el precio por encima de este nivel de 100 dólares durante esos años. Nuevamente, surgía la falta de crudo en el mercado, impulsada por el consumo de China, India y otras economías emergentes. En 2013 se llegó a un máximo en el consumo de crudo, alcanzando los 92,7 millones de barriles diarios. Por el lado de la oferta, la llamada “primavera árabe” generaba temores a una caída de la producción, con la guerra civil en Libia, las sanciones a Irán y tensiones en Irak y el estrecho de Ormuz. Además, el cartel petrolero (OPEP) intentó sacar partido alimentando la oferta con cuentagotas, al tiempo que el dólar se debilitaba, lo que también explica la subida del crudo, al realizarse las transacciones en la moneda americana.
Estados Unidos puso fin a este desequilibrio entre oferta y demanda, con el auge del petróleo de esquisto (shale oil) que también forzó a la OPEP a aumentar su producción ante la competencia estadounidense.
Guerra de Ucrania
Además del momento actual, la invasión de Rusia en Ucrania en febrero de 2022 provocó la vuelta del petróleo a los 100 dólares desde el inicio de la contienda hasta el mes de agosto de ese mismo año. Se llegaron a alcanzar los 110 dólares el barril como consecuencia de las sanciones que Occidente impuso a Rusia con el fin de no alimentar la financiación de la invasión rusa.
El aumento de la producción de otros países y las tretas rusas para vender a países amigos o con otras banderas devolvió pronto el crudo por debajo de los 100 dólares.