El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial ha llevado a las grandes compañías tecnológicas a invertir de forma masiva en capacidad de cálculo durante los últimos años. 

Sin embargo, el foco del problema ha cambiado. Si hasta ahora la preocupación principal era disponer de suficientes procesadores para entrenar modelos cada vez más complejos, el sector se enfrenta ahora a un obstáculo diferente: la disponibilidad de memoria. 

Este factor se ha convertido en un elemento crítico para sostener el crecimiento de la IA y empieza a condicionar tanto las estrategias industriales como las previsiones bursátiles.

El cambio de escenario se produce a medida que las cargas de trabajo evolucionan desde el entrenamiento hacia el uso intensivo de aplicaciones basadas en inteligencia artificial. 

La irrupción de la IA agente, capaz de ejecutar tareas de forma autónoma y mantener contexto durante periodos prolongados, ha elevado de manera notable la demanda de memoria. 

Este tipo de sistemas necesita almacenar, procesar y recuperar grandes volúmenes de datos en tiempo real, lo que ha tensionado una cadena de suministro que ya operaba con márgenes ajustados.

Un cuello de botella que condiciona el crecimiento de la IA

Desde Morgan Stanley en declaraciones a la CNBC, apuntan que el mercado se encuentra inmerso en un ciclo de capacidad limitada, con una visibilidad de pedidos inusualmente larga impulsada por el auge de la inferencia en inteligencia artificial. 

De cara a 2026, el principal riesgo no será la demanda, que sigue creciendo, sino la capacidad de ejecución y adaptación de la industria para responder a ese ritmo.

Este contexto está provocando un cambio en las expectativas del mercado. Las previsiones apuntan a un entorno de precios más elevados durante los próximos ejercicios, especialmente a partir de 2027, cuando la oferta intente equilibrarse con una demanda que no deja de aumentar. 

Los analistas consideran que este escenario crea condiciones favorables para las compañías mejor posicionadas en la cadena de valor, ya que los márgenes podrían ampliarse de forma significativa.

La atención se centra especialmente en la memoria DRAM, un componente esencial en los centros de datos dedicados a la IA. Tras experimentar fuertes subidas en 2025, el consenso del mercado anticipa nuevos incrementos en el corto y medio plazo. 

Empresas como Samsung, Micron o SK Hynix destacan por su capacidad de fijación de precios y por su exposición directa al crecimiento de la computación avanzada. 

En el caso de Samsung, los analistas estiman un potencial de revalorización cercano al 18%, impulsado por la mejora del ciclo de materias primas y el aumento de cuota en soluciones de alta memoria. 

SK Hynix, por su parte, podría registrar subidas superiores al 12%, mientras que Micron mantiene una previsión más moderada, en torno al 5%.

Presión creciente sobre la memoria heredada y el almacenamiento

El impacto no se limita a los componentes más avanzados. La llamada memoria heredada, que incluye tecnologías como DDR4, DDR3 o ciertos tipos de NAND, también está experimentando una tensión notable entre oferta y demanda. 

Las previsiones apuntan a incrementos de precios muy pronunciados, con estimaciones que sitúan algunas subidas trimestrales por encima del 90% a comienzos de 2026. 

En este segmento, firmas asiáticas como Winbond aparecen bien posicionadas, junto a otros fabricantes que podrían beneficiarse del reajuste del mercado.

También, compañías como Western Digital podrían ver reforzado su papel gracias al aumento de la demanda de discos duros y soluciones de memoria empresarial. 

Los analistas consideran que el desplazamiento de ciertas cargas hacia sistemas de almacenamiento más accesibles podría favorecer una mejora gradual en los márgenes del sector.

El avance de la IA también está impulsando el desarrollo del empaquetado avanzado, una fase crucial en la fabricación de chips modernos. Este proceso permite integrar distintos componentes en un solo conjunto, incluyendo memorias de alto ancho de banda utilizadas en aplicaciones de inteligencia artificial. 

Empresas especializadas en maquinaria para este tipo de procesos, como la japonesa Disco, se perfilan como beneficiarias directas del auge de la HBM, con expectativas de crecimiento superiores al 20%.

El papel estratégico de la industria de semiconductores

Más allá de la memoria, el cuello de botella actual refuerza el valor estratégico de los fabricantes de equipos para semiconductores. 

Compañías como Applied Material se encuentran en una posición privilegiada al suministrar la tecnología necesaria para ampliar la capacidad productiva de DRAM y otros componentes críticos.

Los analistas subrayan que su exposición a los motores de crecimiento más visibles del sector les permite aprovechar el actual ciclo de inversión. En paralelo, la litografía ultravioleta extrema se consolida como otra pieza clave del ecosistema. 

Esta tecnología, imprescindible para fabricar chips cada vez más pequeños y potentes, es fundamental para sostener el avance de la inteligencia artificial