El índice DOW JONES baja 560 puntos, o un 1,14%, hasta los 48.417,66 puntos. El mayor castigo es para Nike, que cae un 3,15%, seguido por el 2,80% que baja Sherwin-Williams. Entre los valores que escapan del rojo, Johnson&Johnson sube un 1,24% y Chevron, un 1,15%
El S&P 500 baja un 1,15%, en 6.799,78 puntos, mientras que el Nasdaq retrocede un 1,58% hasta los 22.310,64 puntos.
Wall Street viene de un mes de febrero complicado, en el que se dejaron notar preocupaciones como la incertidumbre sobre el comercio mundial después de que el Tribunal Supremo tumbara los aranceles de Trump. Pero, sobre todo, fue la inteligencia artificial la que trajo de cabeza al mercado. Por un lado, el elevado gasto de capital (capex) de los hiperescaladores empieza a despertar inquietud. Y, por el otro, existe un miedo a que la nueva tecnología acabe con el modelo de negocio de otros sectores, como el del software.
De este modo, el DOW JONES, que superó por primera vez la barrera de los 50.000 puntos, finalizó finalmente con una ligerísima subida en el mes de un 0,17%. Sin embargo, el S&P 500 acabó perdiendo un 0,86% en febrero y el tecnológico Nasdaq cayó un 3,38% en su peor mes desde marzo del año pasado.
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Y en este entorno ya de por sí frágil en el mercado es en el que llegan los ataques conjuntos entre EEUU e Israel que este fin de semana causaron la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí. El presidente de EEUU, Donald Trump, ha asegurado que las operaciones militares estadounidenses en Irán avanzan “adelantadas a lo previsto”, pero a pesar de estas declaraciones, los inversores temen que el conflicto se prolongue. Además, las autoridades iraníes han prometido una represalia contundente, lo que aumenta el temor de que el conflicto se extienda por toda la región.
“El riesgo de un conflicto prolongado es mayor que en 2024 o 2025, aunque no prevemos que esta guerra se intensifique hasta el punto de cambiar drásticamente la perspectiva estadounidense”, señala en una nota el analista de Barclays Ajay Rajadhyaksha. Sin embargo, “es demasiado pronto para comprar en caso de caída, especialmente con los inversores acostumbrados a un patrón de desescalada rápida”.
“Suponemos que el impacto será a corto plazo, pero no podemos descartar una fricción más prolongada en los mercados bursátiles”, apuntan los analistas de Citi en una nota a sus clientes sobre el conflicto en Oriente Medio. “También debemos añadir este nuevo episodio de volatilidad a una lista cada vez mayor de preocupaciones. Concretamente, el auge del gasto en inteligencia artificial parece listo para persistir, pero la promesa de productividad se enfrenta rápidamente a la disrupción de los modelos de negocio provocada por la inteligencia artificial”.
Como era de esperar, uno de los impactos más evidentes de la tensión en Oriente Medio está en el petróleo, con los precios del oro negro disparados ante la preocupación de los inversores por la posibilidad de que la confrontación se convierta en una guerra más amplia que interrumpa el suministro. No solo Irán es el cuarto mayor productor de petróleo de la OPEP, sino que el Estrecho de Ormuz es un punto clave para el flujo mundial del petróleo, por lo que una interrupción prolongada en esa zona podría repercutir en los mercados energéticos mundiales y reavivar las presiones inflacionarias.
Los futuros del petróleo West Texas estadounidense se disparan a estas horas un 7,83% hasta los 72,27 dólares por barril, mientras que el crudo Brent de referencia internacional sube un 8,85%, en 79,32 dólares.
Al calor de estas subidas, las acciones de Exxon Mobil suben un 4,39% en la mañana neoyorquina, mientras que ConocoPhillips se dispara más de un 4,6% y Chevron se anota un más modesto 1,15%.
El sector de la defensa es el otro gran protagonista, con Lockheed Martin disparado un 4,98% y L3Harris subiendo un 2,55%. Northrop Grumman, el fabricante del bombardero B-2 Spirit que ha entrado en liza en Irán, se anota una subida de un 4%. El fabricante de drones AeroVironment se dispara más de un 10%.
Por el contrario, fuertes caídas en el sector de las aerolíneas, que superan el 5% en algunos de los principales nombres debido a la escalada en los precios del combustible: American Airlines cae un 6,27%, por el 6,59% que cae United Airlines y el 5,37% que recorta Delta Air Lines.
La temporada de resultados trimestrales está prácticamente finiquitada, aunque todavía quedarán algunos informes relevantes por conocer en los próximos días: se esperan las cuentas, por ejemplo, de Broadcom, Marvell Technology, o las minoristas Target y Costco.
Durante el fin de semana se conocieron las cuentas de Berkshire Hathaway, que arrojaron una caída de casi un 30% en los beneficios operativos del cuarto trimestre, con una cifra de 10.200 millones de dólares.
Hasta la semana pasada habían presentado cuentas 481 de los 500 componentes del S&P 500, con un incremento medio del beneficio por acción de un 15%, frente al 8,8% esperado antes de la publicación de la primera compañía, según los cálculos de los analistas de Bankinter. El saldo cualitativo es el siguiente: baten expectativas el 73%, 5% en línea y el restante 22% decepcionan. En el trimestre pasado (3T 2025) el beneficio por acción aumentó un 14,9%, frente al 8,5% esperado.
Hoy la agenda macroeconómica pasa a un segundo plano ante la tensión mundial por la escalada bélica en Oriente Medio, pero hay que tener en cuenta que los inversores conocerán las cifras del PMI Manufacturero y del ISM Manufacturero de febrero.
En el mercado de renta fija, las rentabilidades de los bonos suben incluso después del conflicto en Oriente Medio, sin que los inversores estén usando los bonos como refugio. La rentabilidad del bono a diez años sube un 1,24% hasta marcar un 4,007%, mientras que el bono a dos años paga un 3,436%.
Sí hace valer su fama de activo refugio el Oro. El metal amarillo sube un 1,42% en su variedad al contado hasta marcar 5.352,99 dólares por onza.