Muchos inversores conservadores siguen acumulando dinero en depósitos, letras y fondos monetarios. Con la evolución actual de los tipos de interés, ¿crees que ha llegado el momento de asumir algo más de duración en renta fija? ¿Qué señales deberían esperar antes de mover su liquidez?

En España estábamos muy acostumbrados a mantener casi todo el dinero en cuentas corrientes o depósitos, principalmente en entidades bancarias nacionales. Sin embargo, esa tendencia ha ido evolucionando a mejor y está cambiando gradualmente.

Actualmente sigue siendo un buen momento para hacer la transición hacia la renta fija a corto y medio plazo, así como a fondos de renta fija corporativa que ofrecen una mayor rentabilidad. Con el incremento reciente en los rendimientos del mercado, posicionarse en renta fija a corto y medio plazo resulta atractivo, ya que no solo supera la rentabilidad de un depósito tradicional, sino que también ofrece mayor protección frente a la inflación, la cual es previsible que se mantenga elevada en los próximos meses debido a los conflictos geopolíticos actuales.

Las bolsas estadounidenses continúan muy concentradas en unas pocas grandes tecnológicas y las valoraciones vinculadas a la inteligencia artificial son cada vez más exigentes. ¿Cómo distinguirías entre una tendencia estructural y una posible burbuja? ¿Qué reducirías primero en una cartera demasiado expuesta a tecnología?

Con respecto a las grandes empresas tecnológicas, las denominadas "Siete Magníficas" u "Ocho Magníficas", incluyendo a Broadcom, si el año pasado bastaba con subirse a un caballo ganador, este año hay que ser mucho más selectivos.

El filtro fundamental para distinguir una inversión estructural de una potencial burbuja debe basarse en la valoración:

  • Buscar empresas que presenten un buen PER.
  • Exigir un beneficio por acción sólido y contrastado (varias de estas compañías ni siquiera están generando beneficios netos).
  • Evaluar que cuenten con ventas reales y niveles de endeudamiento controlados.

Recientemente se ha observado que el endeudamiento masivo destinado a grandes inversiones no siempre está rindiendo los frutos esperados. Por ello, conviene diferenciar las empresas con potencial futuro real de aquellas que simplemente se aprovechan de la ola especulativa del sector tecnológico.

Desde iCapital estáis poniendo el foco en Europa y en los mercados emergentes. ¿Qué argumentos justificarían hoy reducir peso en Estados Unidos para aumentarlo en estas regiones? ¿Qué países, sectores o tipos de activos te parecen más atractivos?

No se trata de abandonar la inversión tecnológica ni la exposición a Estados Unidos, donde siempre conviene mantener presencia, sino de reducir ligeramente su peso en cartera tras las fuertes revalorizaciones acumuladas desde 2022.

En este contexto, resulta oportuno reasignar capital hacia otros mercados:

  • Europa: Es el gran mercado olvidado. A pesar de los obstáculos regulatorios que la rezagaban frente a EE. UU. y China, presenta valoraciones atractivas.
  • Mercados Emergentes: Se están observando comportamientos muy positivos en países como Corea del Sur (donde la Bolsa de Seúl ha acumulado una subida cercana al 100% en los primeros meses del año) y Taiwán, apoyados por sólidas empresas tecnológicas.

Estas geografías representan una alternativa complementaria y estratégica a medio plazo para equilibrar la exposición a la renta variable americana.

Los activos alternativos, como la deuda privada, las infraestructuras, el inmobiliario o el private equity, están ganando presencia en las carteras de grandes patrimonios. ¿Qué porcentaje considerarías razonable y qué riesgos de liquidez, valoración o concentración debería analizar un inversor antes de entrar?

En cuanto a los activos ilíquidos (co-inversión o capital privado), no recomendaría destinar más de un 10% o 15% del total de una cartera de banca privada.

Se trata de productos con un horizonte temporal de 5 a 7 años que no otorgan liquidez inmediata y cuyas valoraciones no son diarias, sino trimestrales o semestrales. El inversor asume ese sacrificio de liquidez y transparencia de precios a cambio de aspirar a una rentabilidad superior a la de un activo líquido. Por tanto, debe mantenerse en márgenes prudentes dentro del patrimonio global.

En un escenario marcado por riesgos geopolíticos, dudas fiscales y una mayor correlación entre los activos tradicionales, ¿cómo construirías hoy una cartera realmente diversificada? ¿Qué combinación de renta fija, bolsa, activos reales, estrategias de retorno absoluto y liquidez recomendarías para un inversor moderado?

Para un inversor de perfil moderado con un horizonte temporal mínimo de 5 años, una distribución de activos equilibrada consistiría en:

  • Renta Fija (40%): Enfocada principalmente en renta fija corporativa a medio y largo plazo, una pequeña porción en High Yield, entre un 5% y 10% en renta fija emergente, y un tramo en renta fija a corto plazo. Esta combinación permite aspirar a un rendimiento estimado de entre el 3% y el 4%.
  • Renta Variable (30%): Diversificada globalmente (Estados Unidos, Europa y un 5-10% en mercados emergentes), manteniendo cierta presencia en el sector tecnológico.
  • Inversiones Alternativas (15%): Mediante fondos alternativos orientados a amortiguar las caídas en episodios de volatilidad.
  • Inversión Sectorial / Real Estate (10%): Infraestructuras o sector inmobiliario a través de fondos con mayor liquidez que el capital riesgo directo.
  • Fondo Monetario / Liquidez (5%): Aporta máxima seguridad y liquidez inmediata para aprovechar oportunidades o correcciones de mercado.

El despliegue del capital no debe realizarse de forma simultánea. En renta variable es preferible entrar de manera escalonada, especialmente en periodos propensos a correcciones estacionales como el mes de agosto. En renta fija, se podría construir inicialmente un 50% de la posición e ir completando el resto en función de la evolución de las curvas de tipos de interés.