José Luis Cava se pregunta si la subida del precio del petróleo puede provocar un colapso de la economía global. A través de una conversación entre tres perfiles —un experto en oro, un argentino con experiencia en crisis económicas y el propio Cava— concluye inicialmente que no habrá colapso, y que incluso la economía estadounidense podría resistir relativamente bien, con una ligera desaceleración del crecimiento y un posible efecto refugio en su mercado bursátil.

Sin embargo, el foco se desplaza hacia un problema más profundo: la desconexión entre lo que preocupa a la ciudadanía y los riesgos reales. Se destaca que la población presta más atención a la inflación que a la degradación monetaria o al crecimiento insostenible de la deuda pública. Los políticos, conscientes de ello, adoptan medidas como rebajas fiscales o subvenciones para ganar apoyo, evitando decisiones que podrían ser impopulares. Según esta visión, no habrá soluciones estructurales y la situación se prolongará indefinidamente.

Como estrategia de protección, “solamente queda comprar activos duros, como S&P 500, oro y Bitcoin”, bajo la premisa de que la degradación monetaria continuará. En este contexto, menciona que el oro está en fase correctiva debido a ventas de bancos centrales y fondos soberanos.

Fijándose en el discurso de Powell, el experto indica que se refuerza la preocupación estructural, al reconocer que la deuda pública de Estados Unidos crece a un ritmo superior al de su economía y que la situación no es sostenible, aunque el mercado no parece reaccionar a ello.

En cuanto a la inflación, distingue entre expectativas a corto y largo plazo. Mientras que las primeras han aumentado, las segundas permanecen ancladas, y los mercados anticipan una moderación futura de la inflación. Lo interpreta como señal de que el repunte actual es temporal.

En el análisis del petróleo muestra que, pese a tensiones recientes, los niveles actuales son inferiores a los de crisis anteriores, y los diferenciales de precios sugieren que los problemas de oferta no están empeorando.

Por último, en los mercados de acciones observa un elevado nivel de miedo, reflejado en posiciones cortas y coberturas, similares a momentos previos a rebotes. Incluso en el sector energético aparecen señales contradictorias, lo que lleva a plantear la posibilidad de un rebote brusco en los mercados.