Las existencias de gasóleo, gasolina y combustible para aviones se mantienen cerca de los mínimos alcanzados durante la crisis de 2022, ya que las interrupciones en el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, en las refinerías rusas y en las exportaciones de Oriente Medio siguen ejerciendo presión en el sector downstream. La verdadera oportunidad energética no está en el barril de crudo, sino en el barril que se quema.
- Probablemente habrá nuevos periodos de calma seguidos de tensiones renovadas en el conflicto E.E. U.U. - Irán. Para los inversores, sin embargo, esa no es la cuestión más importante, pues el actual contexto debería hacer que se preguntasen hacia dónde se ha desplazado la oportunidad en el sector energético.
- A primera vista, los mercados del crudo parecen bien abastecidos. La OPEP+ ha aumentado la producción. Esa es precisamente la razón por la que habíamos reducido nuestra exposición global al sector energético. Pero reducir la exposición no es lo mismo que eliminarla.
La escasez se ha extendido a los segmentos downstream de la cadena de suministro (refino y distribución)
Las existencias de productos refinados siguen disminuyendo
Existencias totales de productos a nivel mundial (en millones de barriles)
Fuente: S&P Global, Macquarie Macro Strategy, junio de 2026.
El gráfico lo dice todo.
- Aunque los inversores se han centrado en los saldos de crudo, se ha perfilado un panorama diferente en el segmento downstream (que comprende las actividades de refino y distribución). Las existencias mundiales de productos refinados se mantienen por debajo de los mínimos alcanzados durante la crisis energética de 2022, lo que deja al mercado con mucha menos flexibilidad de lo que sugieren los precios del petróleo que aparecen en los titulares. Al mismo tiempo, la capacidad de refino sigue viéndose afectada por las paradas de las refinerías rusas, la disminución de las exportaciones de productos de Oriente Medio y las limitaciones logísticas que aún no se han normalizado por completo.
- En otras palabras, los combustibles que consumen realmente los usuarios —gasóleo, gasolina y combustible para aviones— siguen estando considerablemente más escasos que el propio crudo. Esa distinción es importante porque, en última instancia, son los productos refinados los que determinan el precio de la energía que consumimos.
La fragilidad persiste bajo la superficie
- Oriente Medio se ha asentado en un patrón ya conocido: negociaciones, treguas temporales, tensiones renovadas y nuevos intentos por restablecer la calma. Los mercados tienden a ajustar su precio con cada acontecimiento como si marcara un punto de inflexión decisivo. Creemos que resulta más útil centrarse en lo que no ha cambiado.
- El tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz ha mejorado desde el momento álgido de las restricciones, pero aún no se ha normalizado por completo. Los principales armadores siguen mostrándose cautelosos, los costes de los seguros siguen siendo elevados y la logística continúa recuperándose más lentamente de lo que sugieren los titulares. Puede parecer que los mercados se sienten cómodos con el equilibrio en el que se mueve el crudo, pero la infraestructura que transporta, refina y distribuye la energía sigue funcionando con una capacidad de reserva limitada.
- Esto significa que incluso las restricciones relativamente modestas pueden seguir teniendo un impacto desproporcionado en los mercados de combustibles refinados. Es importante destacar que esto ya no es simplemente una cuestión geopolítica. Se trata, cada vez más, de una cuestión de resiliencia.
Por qué seguimos invirtiendo en el sector energético
- Por eso seguimos manteniendo una asignación selectiva al sector energético, a pesar de haber reducido nuestra exposición global.
- En lugar de intentar especular con cada noticia que afecta a la geopolítica, preferimos invertir en aquellos segmentos del sector energético en los que las existencias siguen siendo escasas, la flexibilidad sigue siendo limitada y las cadenas de suministro continúan mostrando una fragilidad estructural.
- El argumento de inversión actual no se centra tanto en predecir el próximo alto el fuego —o la próxima crisis— como en reconocer que el sistema energético mundial sigue funcionando con márgenes de seguridad limitados.
- Creemos que la prima de resiliencia en el sector energético aún se está consolidando.
Para los inversores, eso significa mirar más allá del precio del crudo y centrarse, en cambio, en aquellos sectores menos resistentes. Hoy en día, esa oportunidad se encuentra en el segmento downstream: en el barril que el mundo realmente consume.