BDL Capital Management ha reducido de forma significativa el riesgo de sus carteras. La gestora francesa, especializada en renta variable europea, afronta con mayor cautela un mercado con valoraciones menos atractivas, tipos de interés elevados y crecientes dudas sobre la rentabilidad del ciclo inversor ligado a la inteligencia artificial.
La exposición neta de BDL Rempart, su fondo long-short, se sitúa actualmente entre el 35% y el 40%, frente al 60%-65% que mantenía antes del verano. “Somos más cautelosos porque el mercado ha subido y porque vemos riesgos que están creciendo también”, explicó Laurent Chaudeurge, miembro del comité de inversiones de BDL.
La prudencia no responde a una expectativa inmediata de recesión. La economía estadounidense sigue creciendo con fuerza y Europa también muestra resistencia. La preocupación está en qué sostiene ese crecimiento.
Según los cálculos de BDL, el aumento de las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial explicaría actualmente alrededor del 80% del crecimiento del PIB estadounidense. A ello se suman unos déficits públicos excepcionalmente elevados. “Si las inversiones en la IA se van a ralentizar, la economía se va a ralentizar”, advirtió Chaudeurge.
“No hay burbuja, pero ya no hay descuento”
BDL considera que el mercado ha perdido buena parte del margen de seguridad que ofrecía. Las entradas de dinero en renta variable global han sido elevadas y numerosos mercados cotizan por encima de sus medianas históricas en un entorno de tipos altos.
Su diagnóstico para Europa es claro: “No hay burbuja, pero ya no hay descuento”.
La gestora cree además que la elevada deuda pública mantendrá el coste del capital en niveles superiores a los de los últimos quince años. Por ello, evita en su cartera larga compañías que cotizan por encima de 25 veces beneficios.
La gran incógnita de la IA: la rentabilidad
La principal cautela de BDL se concentra en la inteligencia artificial. La firma no cuestiona su impacto tecnológico. “Pensamos que la inteligencia artificial va a cambiar el mundo”, afirmó Chaudeurge. Lo que pone en duda son las expectativas financieras construidas alrededor de ella.
La gestora analiza conjuntamente a Amazon, Microsoft, Alphabet, Oracle y Meta, que concentran alrededor del 80% de las inversiones del sector. Según los datos de la presentación, su capex conjunto alcanzó unos 408.000 millones de dólares en 2025 y podría acercarse a 797.000 millones en 2026.
Para BDL, la cuestión clave no es cuánto podrán invertir, sino qué retorno obtendrán. La firma calcula que la capacidad instalada de centros de datos podría aumentar en unos 120 gigavatios hasta 2030, lo que implicaría una inversión acumulada cercana a siete billones de dólares.
Para obtener una rentabilidad del 10% sobre ese capital sería necesario generar alrededor de 3,6 billones de dólares de negocio en 2030, por encima del tamaño actual del mercado mundial de software y servicios informáticos. “La gente va a tener malas noticias sobre la rentabilidad”, resumió Chaudeurge.
Esta tesis tiene una consecuencia clara: BDL no mantiene actualmente posiciones largas en los denominados “ganadores de la IA”. Tampoco ha construido una gran apuesta bajista contra las tecnológicas. El sector representa alrededor del 15% de su cartera corta y la gestora prefiere esperar a detectar un deterioro en los fundamentales antes de aumentar esas posiciones.
Los “perdedores de la IA”, la oportunidad del año
Paradójicamente, la fiebre por la inteligencia artificial también ha generado algunas de las mejores oportunidades recientes para BDL.
A comienzos de año, el mercado empezó a dividir las compañías entre AI winners y AI losers y castigó con fuerza a determinados negocios de software y plataformas. BDL aprovechó las caídas para analizar qué compañías estaban realmente amenazadas por herramientas como ChatGPT, Claude o Gemini.
La gestora construyó una cesta de nueve compañías, entre ellas Amadeus, SAP y RELX, cuyo peso llegó a rondar el 13% de la cartera larga. Desde las compras, la cesta generó una rentabilidad media cercana al 15%, con nueve puntos porcentuales de alfa, y BDL ya ha recogido beneficios en algunas posiciones.
El movimiento forma parte de una transformación más amplia de la cartera. Los denominados compounders, compañías con elevada rentabilidad, crecimiento y visibilidad, representan ahora alrededor del 66% de la cartera larga, frente a menos del 50% en 2024.
Además, las posiciones largas cotizan a un PER de 12,6 veces, frente a 14,8 veces del mercado europeo. Esto permite a la gestora combinar dos mensajes: cautela sobre el mercado en su conjunto y confianza en las compañías seleccionadas.
Paciencia frente al cortoplacismo
La filosofía de BDL parte también de la idea de que el mercado se ha vuelto más cortoplacista. Las estrategias cuantitativas y las grandes plataformas multigestor han ganado peso frente a los inversores fundamentales.
En ese contexto, la valoración explica poco el comportamiento de una acción en horizontes de seis meses, pero recupera relevancia cuando el plazo se amplía hasta tres años. Por eso la gestora construye sus posiciones con un horizonte de dos o tres años. “Si inviertes sobre los fundamentales de las empresas, hay que saber que tienes que tener paciencia”, afirmó Chaudeurge.
Ese mensaje resume el posicionamiento actual de BDL: menos riesgo sobre el conjunto del mercado, ninguna necesidad de perseguir a los ganadores de la IA y más atención a compañías de calidad cuya valoración vuelve a resultar atractiva.
BDL gestiona actualmente unos 4.300 millones de euros y ha registrado alrededor de 800 millones de entradas netas en 2026.