'A good place' era esa buena situación o más textual, el buen lugar que promovió como mantra la presidenta del BCE, Christine Lagarde , el año pasado, en su comparecencia ante el parlamento europeo, allá por el mes de noviembre, para colocar el momento que vivían los tipos de interés de la eurozona. Sin nombrarlo, ese tipo neutral del 2% en el que se habían colocado tras los movimientos de hasta ocho recortes seguidos en el precio del dinero, en la corrección de los tipos de interés de la eurozona. 

Y en todas y cada una de las reuniones lo repetía para demostrar que no había nada nuevo que contar. Y especialmente, cuando la situación empezó a complicarse, desde finales de febrero, a cuenta de la inflación y la subida del precio del crudo . Ese nuevo shock energético que tanto daño nos hizo en la moneda única a cuenta del inicio de la invasión rusa de Ucrania y que ahora se repetía. Y con la esperanza de un conflicto corto hemos llegado a la primera línea de meta. 

Porque la reunión de esta semana del BCE es, exactamente eso, el final del camino del mantenimiento del innombrable tipo neutral, que se ha acabado. Y comienza otro ciclo de tipos de interés, ya que todo el mundo descuenta una subida de tipos de 25 puntos básicos hasta el 2,25% en su tipo director. ¿Y eso supone un aumento continuo, el inicio de una serie de subidas? En principio, parece que no. 

Pero vayamos a lo esencial. Hoy comienza una nueva reunión del BCE en la que, por definición, cambiarán las cosas con esa primera subida desde la implementada en septiembre de 2023, cerca de tres años sin un repunte en los tipos de los países de la moneda única europea que, ahora, llegan a su fin. 

¿Por qué suben los tipos de interés en la eurozona?

Una unanimidad tan elevada, de hasta el 99%, hacía tiempo que no se veía en el mercado. Desde ING destacan tres razones claras para implementar esta subida. “Una crisis energética de duración incierta, una inflación creciente y los efectos adversos sobre el crecimiento”. Así de claro, los tres factores que vienen a Europa de la mano del conflicto de Oriente Medio, que anticipan esta subida que se da casi por segura. 

El conflicto y sus derivas, que nos ha proporcionado una crisis energética con subida de precios en el sector, que se puede extender como la pólvora a otros productos y servicios. Y ahí entra en juego esa segunda deriva, una progresión de la inflación como la que se está produciendo en la eurozona, más allá del gas, petróleo y sus derivados. 

Lo hemos visto con ese repunte de los niveles hasta mayo al 3,2%, con hasta cuatro meses al alza que además, en el acumulado supone una subida de hasta 1,5 puntos porcentuales. Y a energía es la gran causante de este repunte que, con esta presumible subida de tipos del BCE supone, de facto, efectos de segunda vuelta, es decir, una traslación al resto de la economía, con los efectos perniciosos que supone. 

¿Qué dicen los expertos del mercado sobre las decisiones futuras del BCE?

Desde Lazard indican que más allá de la puntual subida del jueves no coinciden con la potencial agresividad de subidas futuras. de hecho, estiman que el incremento “podría representar el final del ciclo de endurecimiento si las presiones inflacionistas comienzan a remitir rápidamente”.

Y consideran que el mercado es demasiado agresivo en cuanto a la trayectoria probable de la política monetaria del BCE (tres subidas de 25 pb hasta la reunión de abril de 2027), pero que tenga razón depende casi por completo del resultado de la guerra de Irán. “Si persiste el escenario de conflicto latente, espero dos subidas de tipos por parte del BCE, ya que este luchará por evitar cualquier efecto de segundo orden del conflicto en términos de presión inflacionista que se extienda más allá de la energía. Si se reavivan las hostilidades, entonces parecen más probables tres subidas de tipos”.

Desde Ibercaja Gestión, Cristina Gavín Moreno, jefa de Renta Fija descuentan otra subida más "veremos una subida adicional en el tipos de interés para después de verano que dejará la facilidad de depósito en el 2,50% a cierre de 2026", por lo que son incluso más laxos con la expectativa de encarecimiento. 

Para Nomura, la subida de mañana "debe interpretarse como una señal para los consumidores y las empresas de que el BCE no permitirá que las expectativas de inflación se eleven y se desanclen, y que tampoco dejará que la inflación avance sin control". Y añaden que Lagarde ofrecerá un mensaje lo más neutral posible. 

Rubén Segura-Cayuela, economista jefe de Bank of America para Europa, destaca que "la atención se centrará en las nuevas previsiones, que, en nuestra opinión, probablemente reflejarán un crecimiento algo menor y una inflación más elevada en el corto plazo, pero, de forma crucial, seguirán apuntando a una vuelta al objetivo de inflación antes de finales de 2028. No obstante, este mensaje podría interpretarse como restrictivo, ya que las hipótesis de partida probablemente se incorporarán alrededor de tres subidas de tipos, lo que sugiere que dos alzas constituyen un escenario central razonable, aunque dejando abierta la posibilidad de hacer más y no menos".

En Franklin Templeton destacan lo que vendrá de la mano de las elecciones previstas para 2027 en Francia, Italia y también en España, "anticipamos un grado significativo de relajación fiscal en toda la región". Y destacan que, ante el calendario político "la ventana para aplicar una política monetaria más agresiva se limita a la segunda mitad de este año. Esperamos que el BCE aproveche la reunión no solo para materializar la subida prevista, sino también para transmitir al mercado que sigue plenamente comprometido con la lucha contra la inflación”.