En Frankfurt, y esta vez de forma excepcional en los Países Bajos, el Consejo de Gobierno del BCE tendrá que lidiar más con el cuánto suben los tipos de interés en la eurozona para no hacer un roto tremendo en las economías comunitarias ya muy castigadas, que el cuándo, que parece mucho más claro y anticipado en los últimos días.

En concreto, desde el Foro de Davos, los distintos miembros del BCE, Christine Lagarde incluida, vienen apostando por la fórmula más “dovish”: subidas de tipos de 25 puntos básicos en julio y en septiembre, que dejarían equilibrada la tasa de depósito, ahora mismo en medio punto negativo.

Y todo ello a pesar de una inflación más que elevada, que ha marcado tasas del 8,1% en su primer flash de mayo, y que rompe todos los esquemas en la eurozona, al igual que está sucediendo de forma global. Y que encima se coloca por encima de lo que el mercado esperaba, un 7,8%, debido al efecto del aumento de los alimentos y la energía, propulsado en mayor medida por la guerra de Rusia, con las materias primas disparadas.

Pero con un dato subyacente que excluye esas partidas que tampoco desmerece: el 3,8%. Un récord a tener en cuenta que sube por encima de los seis puntos porcentuales la expectativa del mandato del Banco Central Europeo.

Con el retraso implementado por el BCE frente a la Reserva Federal de Estados Unidos o al Banco de Inglaterra, lo primero es lo primero: acabar con el programa de compra de activos que queda, el APP, el último superviviente en el apoyo de adquisición de bonos de los estados que presenta un valor total de unos 5 billones de euros, y que recoge las compras implementadas por el BCE desde 2014, se espera que el tercer trimestre, como pronto, llegue a su fin. Veremos que deciden en la cita del jueves.

Y el segundo como decimos es la cuantía de las subidas. Y si la moderación anunciada por los miembros del BCE en estas últimas dos semanas se verá entorpecida por la realidad: que no sean capaces de luchar contra la inflación con esas subidas de corto alcance, como critican “los halcones” de la institución.

De momento la encuesta de Bloomberg apuesta por el modelo Lagarde de subida de tipos muy controlada, en 25 pb en julio y septiembre, con las primeras subidas en más de 10 años por parte de la institución, de modo que, en el cuarto trimestre, el Banco Central Europeo en general y la eurozona en particular, despertaran al cuarto trimestre con el equilibrio en los tipos de interés.

Pero en el Consejo de Gobierno de este jueves sobrevolarán los 50pb básicos de cuantía: ese elefante en la habitación que todos ven, pero del que nadie habla y que sería un golpe de efecto para la inflación, pero devastador para las economías de la eurozona que pierden fuelle a manos llenas en la recuperación estimada en sus PIB para el presente ejercicio, con la alargada sombra de la recesión a medio plazo.

Desde la encuesta de Bloomberg se ve la neutralidad en 2023, con un BCE listo para rebajar la inflación hasta el objetivo del 2% en 2024, mientras los precios comiencen a moderarse. Mucho más agresivos se muestran en este caso desde Deutsche Bank, que rompe el consenso con la idea de que el BCE eleve en medio punto los tipos en el tercer trimestre. Y es que ha revisado la idea inicial de dos subidas de 25 pipos en julio y septiembre, por un enfoque más “hawkish” de 50 puntos básicos porque “creemos que el BCE continúa subestimando la inflación y esperamos que aumente el apoyo a un aumento de 50 pb a medida que avanza el verano”.

Desde Ibercaja se suman al consenso de 25pb en julio y septiembre pero además consideran que “el BCE no es probable que vaya a quedarse ahí, y aunque es cierto, que la coyuntura económica y sobre todo los datos de precios van a condicionar el ritmo en la senda alcista que ponga en marcha la principal autoridad monetaria, el escenario más factible es que las subidas continúen en las sucesivas reuniones de octubre y diciembre”, tal y como indica Cristina Gavin, que es responsable de Renta Fija de Ibercaja Gestión.

De igual forma lo que más preocupa a Gergely Majoros, miembro del comité de inversión de Carmignac, es el futuro: “más adelante, el principal riesgo para los inversores de la política del BCE es si el Consejo de Gobierno decide que es necesario "endurecer" la política. Hasta ahora, el marco es simplemente una "normalización", lo que significa en gran medida que los tipos de interés se llevarán a "niveles neutrales" y no a territorio restrictivo”.

Tal vez se rompa por tanto la hoja de ruta perfilada y que se debe confirmar este jueves, con ese “ritmo de referencia” al que aluden y ganan terreno los más agresivos miembros de los bancos centrales de Austria, Eslovaquia, Letonia y los anfitriones en esta ocasión, Países Bajos

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