Pablo García, director general de Divacons Alphavalue, señala que pese a las dificultades y a los focos de preocupación surgidos en foros internacionales como Davos, los mercados continúan en niveles elevados y no se observa un deterioro generalizado, con algunas excepciones puntuales en mercados europeos.
Entre los factores que generan atención destaca Japón, que podría convertirse en un elemento desestabilizador para la confianza de los inversores, así como la temporada de resultados empresariales y la próxima reunión de la Reserva Federal, de la que no se esperan cambios inmediatos en los tipos de interés. Un cisne negro en toda regla, que sin embargo no se ha desatado.
En este contexto, el dólar aparece como uno de los elementos más relevantes, al situarse en niveles mínimos de los últimos años. La debilidad de la divisa estadounidense la atribuye a varios factores, como las expectativas de recortes de tipos, las dudas sobre la independencia de la política monetaria, el menor apetito por la deuda estadounidense debido al elevado endeudamiento y los déficits, así como la incertidumbre política.
Esta depreciación del dólar favorece la competitividad de las exportaciones estadounidenses y ha impulsado el atractivo de activos refugio como el Oro. También menciona la situación del yen japonés, cuya estabilidad reciente se explica más por anuncios de posibles intervenciones que por acciones directas en el mercado.
En cuanto a los resultados empresariales, plantea una clara divergencia entre Estados Unidos y Europa. Mientras que en el mercado estadounidense se esperan crecimientos sólidos de beneficios, en Europa las previsiones siguen apuntando a caídas, lo que refuerza la percepción de una recuperación desigual. A pesar de que los resultados globales pueden ser razonablemente positivos, se advierte que las valoraciones continúan siendo elevadas, lo que podría reactivar el debate sobre si los mercados están descontando demasiado optimismo. En Estados Unidos, rentabilidades del 9,2% y del 4,2% negativo en Europa.
Finalmente, aborda la trayectoria futura de la Reserva Federal y el relevo en su presidencia, ante lo que será la antepenúltima reunión que presidirá Powell antes de su salida de la institución en mayo.
Más allá de las decisiones sobre tipos, la atención se centrará en quién sustituirá al actual presidente y en el impacto que ello pueda tener sobre la independencia del organismo. Se mencionan varios posibles candidatos y se destaca la creciente politización del debate, así como la tensión abierta entre la institución y el entorno político. La próxima comparecencia del presidente de la Reserva Federal se anticipa como especialmente relevante y potencialmente polémica, en un momento clave de transición para la política monetaria estadounidense.
Pierden posiciones los 'Kevin', Kevin Warsh y Kevin Hassett, y gana Rick Rieder, responsable de renta fija en BlackRock que es el que más suena para el puesto, según indica Pablo García.