A pesar de las tensiones geopolíticas, Wall Street parece que no se inmuta. ¿Qué explica esta mayor resistencia de la bolsa americana desde el lado técnico? ¿Está reflejando una brecha creciente entre la fortaleza de Estados Unidos y la de Europa? Niveles clave
El mercado suele penalizar aquello que desconoce, especialmente uno que lleva entre 16 y 17 años acostumbrado a subidas casi continuas. Por eso, aunque una guerra pueda ser un evento muy negativo, si se trata de algo que los inversores ya han vivido en otras ocasiones tiende a gestionarse con mayor normalidad. Hay precedentes claros: en la primera guerra del Golfo las bolsas cayeron con fuerza, mientras que en la segunda subieron; en el 11S los mercados se desplomaron, pero con el 11M —que trasladó el terrorismo fundamentalista a Europa— las bolsas, incluida la española, acabaron subiendo; lo mismo ocurrió tras los atentados del metro de Londres, cuando los mercados europeos cerraron al alza. Esa experiencia previa puede explicar la reacción relativamente contenida que estamos viendo ahora, aunque la duración y la intensidad del conflicto sí serán claves para determinar su impacto en bolsa.
De momento, técnicamente no se ha roto nada relevante. Lo que sí ha ocurrido es que se ha reducido el diferencial positivo que acumulaban las bolsas europeas —especialmente el Ibex 35— frente a Estados Unidos. A comienzos de semana el índice español superaba al Nasdaq 100 en torno a un 9% en el año, mientras que ahora esa diferencia ronda el 3,5%. También se ha estrechado la brecha de EEUU frente al DAX o al Euro Stoxx, que ha pasado de cerca del 9 o 7,5% a alrededor del 1,2% en el DAX. En la práctica, este episodio ha servido para limar esa ventaja relativa de Europa y sincronizar más el comportamiento de los mercados.
En cuanto a niveles técnicos, el DOW JONES se mantiene prácticamente en los mismos niveles que a mediados de enero y diciembre del año pasado. En cierres apenas ha retrocedido hasta el 0,382% de Fibonacci del último impulso alcista iniciado en noviembre, lo que indica que las caídas actuales son movimientos de muy corto plazo más que una corrección relevante. Aun así, conviene vigilar ciertos niveles porque su pérdida podría abrir la puerta a ajustes de mayor calado. En el S&P 500, la referencia está en los 6.720 puntos en cierre: si se pierde ese nivel, el índice podría dirigirse hacia los 6.530 puntos, origen del tramo alcista de noviembre y soporte clave de medio y largo plazo; por debajo de 6.530 ya empezaríamos a hablar de correcciones más profundas. El NASDAQ 100 presenta un escenario muy similar, con un soporte importante en los 23.800 puntos; si lo pierde, podrían activarse correcciones proporcionales tomando como referencia el movimiento iniciado en abril. Mientras tanto, el índice de semiconductores de Filadelfia sigue mostrando una notable fortaleza, cotizando apenas un 3%-4% por debajo de los máximos históricos marcados la semana pasada, lo que refuerza la idea de que, por ahora, no ha ocurrido nada relevante en el mercado estadounidense desde el punto de vista técnico.
En Europa, el DAX debería vigilar la zona de 22.900 puntos, cuya pérdida podría provocar correcciones adicionales más intensas. En el IBEX 35, el nivel clave se sitúa en torno a 16.640 puntos; por debajo de ahí sí habría motivos para empezar a preocuparse por una evolución más negativa del mercado.
Los precios del crudo están reaccionando con fuerza a cada noticia relacionada con el conflicto. ¿Qué niveles técnicos en el petróleo actuarían como resistencias clave y a partir de qué punto podríamos hablar de un rally más sostenido en el mercado energético más allá de un movimiento puntual provocado por el riesgo geopolítico?
En cierto modo, ese movimiento ya se ha producido. El punto clave pasaba por ver al precio del petróleo West Texas por encima de los 70 dólares. Si se observa el gráfico de largo plazo desde octubre de 2023, el crudo venía moviéndose dentro de un canal bajista muy pronunciado. Ese canal ya se ha roto al alza y, solo por la anchura del propio canal, la proyección mínima apunta hacia la zona de 95 dólares en el WT. Actualmente estamos en torno a 76 dólares, por lo que el potencial que podría llegar a tener es considerable. Además, este movimiento puede tener una incidencia muy importante en los mercados de deuda. Tanto el bono europeo como, sobre todo, el estadounidense están cayendo con fuerza. Al fin y al cabo, si las expectativas de bajadas de tipos por parte de la Reserva Federal e incluso del Banco Central Europeo desaparecen, resulta difícil que haya demanda por la deuda en estas condiciones. Por eso, los bonos probablemente seguirán sufriendo. En este contexto, uno de los activos que podría seguir ofreciendo oportunidades sería precisamente el crudo, junto con otros que tradicionalmente actúan como refugio, como el oro y la plata.
Desde el punto de vista del análisis técnico, ¿cómo podríamos cubrir carea? ¿qué valores o sectores están mostrando ahora mismo mayor fortaleza en los gráficos y podrían ofrecer oportunidades interesantes para los inversores en el corto y medio plazo?
Más que hablar ahora mismo de valores concretos con especial fortaleza, la clave está en vigilar los niveles que mencionábamos antes en los índices. Si esos soportes llegan a perderse, para quienes no quieran vender las posiciones que tienen en cartera podría ser el momento de plantear coberturas en el índice al que estén más referenciados o en el que tengan mayor exposición. Este tipo de estrategias no amplían el riesgo, sino todo lo contrario: permiten proteger la cartera. A partir del momento en que las posiciones están cubiertas, el inversor deja de sufrir las caídas del mercado. Aunque no se cubra al cien por cien, sí se puede proteger en torno al 90% de la exposición, lo que ya supone una defensa muy relevante.
Dicho esto, siempre hay algún valor que puede ofrecer alguna oportunidad puntual. Un ejemplo ahora dentro del Ibex 35 es Acciona Energías Renovables. En el gráfico se observa que, pese al mal comportamiento que venía registrando, el precio se ha detenido en la zona de 20 euros, un soporte muy importante y que ya actuó como referencia a finales de noviembre y también como resistencia en junio del año pasado. En el caso de Acciona Energía, la ecuación riesgo–rentabilidad corre a favor de la toma de posiciones, aunque sólo para los espíritus inquietos que no quieran permanecer inactivos (pese a que es lo que ahora mismo aconseja la situación). Pero para quienes crean que se puede, en este valor del Ibex merece la pena tomar posiciones comparadoras simplemente pensando en rebotes como mínimo hacia la zona de 22,50, donde se encuentra la media móvil de 200 sesiones. El riesgo estaría limitado con un stop loss ligeramente por debajo de los 20 euros, lo que implicaría una pérdida máxima cercana al 4%, lo que supone una ecuación riesgo-rentabilidad más que aceptable.
Estrategia de trading adecuada para este momento de mercado
En este contexto, una de las opciones que vuelve a resultar interesante es el gas natural. Cuando se planteó esta estrategia semanas atrás, el precio se movía en torno a 3,50, y en apenas mes y medio llegó a 7,50, lo que supuso una subida superior al 100%. Posteriormente, con la misma rapidez, el precio ha vuelto a caer con fuerza hasta niveles muy bajos, situándose en la zona de 3–2,85. Con el gas natural actualmente alrededor de 2,97, podría plantearse de nuevo una estrategia de compra. La referencia de riesgo estaría clara: niveles por debajo de 2,80 deberían servir como señal para abandonar la posición. Con ese planteamiento, la ecuación riesgo–rentabilidad y el coste de oportunidad podrían volver a favorecer una entrada en el lado comprador.