A primera vista, el resultado parece prácticamente idéntico: 1,82% frente a 1,7%. Apenas 12 puntos básicos de diferencia. Pero comparar únicamente ambas cifras sería muy pobre.

Fuente: Carlos Arenas Laorga

El primer vehículo es un fondo de renta variable global compuesto por unas 30 compañías. Su exposición a bolsa es casi total (92,5%). Nuestra cartera, en cambio, mantiene alrededor de un 50% en renta variable. El presupuesto de riesgo no es el mismo.

De hecho, estamos hablando de una volatilidad media de este fondo de entre 11 y 12%, mientras que nuestra cartera oscila entre el 6-8%. Y, sobre todo, una volatilidad en caídas (una medida que me gusta especialmente) que es mucho menor en nuestro caso. Por poner un ejemplo. En el mes de marzo, con la guerra de Irán, nuestra cartera llegó a caer hasta un -3,67%. Pues bien, el fondo cayó un -16,4%. A ver, es lógico, luego tiene subidas espectaculares, mientras que nosotros nos quedamos bastante planos comparados con ellos.

A lo que voy es que subir un 1,7% o un 1,8% en un mes determinado no demuestra absolutamente nada sobre la calidad de una estrategia, lo interesante es entender cómo se ha obtenido ese 1,7%.

Los fondos de inversión españoles obtuvieron en agosto una rentabilidad media del 0,6%. Los fondos de renta variable internacional fueron los que más ganaron, con un +1,8%, mientras que los fondos globales avanzaron un 1,2%. Es decir, este fondo estuvo en la media. Ni más ni menos.

Y los fondos de renta variable mixta consiguieron de media un 0,9% durante el mes. Los de renta fija mixta, un 0,3%. Nuestra cartera ganó un 1,7%.

Es decir, el fondo del que hablamos se quedó prácticamente en línea con la rentabilidad media de los fondos de renta variable internacional, que fue del 1,8%, pese a mantener una exposición bursátil que ronda únicamente la mitad de la cartera.

Imagina dos carteras. La primera gana un 10% invirtiendo el 100% en renta variable. La segunda gana un 9% con un 50% en bolsa.

¿Cuál es mejor? Con esos datos, simplemente no podemos saberlo. Necesitamos conocer volatilidad, caídas máximas, correlaciones, comportamiento en distintos escenarios de mercado y horizonte temporal. El 10% puede ser magnífico. Pero el 9% obtenido asumiendo bastante menos riesgo también podría serlo.

Y con todo esto no quiero decir que este artículo sobre el fondo sea un engaño. De hecho, el fondo es espectacular… Acumula un impresionante +28,66% en 2026 y una rentabilidad anualizada de doble dígito a casi cualquier periodo que miremos. Fondazo.

Pero no me vale que saquen pecho por haber estado en la media de fondos de renta variable. Para eso lo hacemos nosotros, que con una exposición a renta variable del 50% y mucho menos riesgo hemos conseguido un +1,7%.

Nosotros somos más de diversificar porque tenemos un perfil conservador/moderado en esta cartera. Y, a veces esa diversificación es frustrante. Hay meses en los que el S&P 500 sube un 5% y nuestra cartera gana bastante menos. O, ¡incluso cae! Es perfectamente normal.

Pero agosto ha ofrecido el ejemplo contrario. Y ya que otros lo cuentan, por qué no contarlo notros. Un +1,7% en un mes no hace que me vaya de cañas para celebrarlo. El próximo mes puede ser malo y vendrán periodos en los que otras estrategias nos superen ampliamente. La inversión de verdad no se evalúa mirando 30 días.

Pero si otros cuentan orgullosos su +1,8%, permitidme hoy presumir un poquito de nuestro +1,7%.

Y si quieres saber cómo es esta cartera y seguirla, puedes pinchar aquí.