La firma de IA Anthropic en la que participan Amazon y Alphabet mantiene sus planes de empezar a cotizar en octubre, mientras OpenAI, impulsada por Microsoft está dudando para ofrecer más solidez a los inversores en sus cuentas y previsiones. Serán, sin duda, las dos operaciones clave en este final de ejercicio donde la nueva tecnología IA ha sido determinante en la marcha de Wall Street durante todo el año. Aún quedan por conocer datos clave como la valoración o el porcentaje de capital que saldrá a cotizar a los mercados. En el caso de Anthropic -cuyo estreno se prevé a partir del próximo octubre- se estima una valoración que podría alcanzar hasta los 2 billones de dólares en la Bolsa.
En cuanto a OpenAI, que está detrás de ChatGPT, cuenta con una valoración privada de 852.000 millones de dólares, a marzo de este año. Su directora financiera, Sarah Friar, ha comunicado internamente que la salida a Bolsa podría retrasarse formalmente hasta principios de 2027 para consolidar sus nuevas líneas de negocio, como su división de publicidad que ya genera 1.000 millones de dólares. El mercado calcula que su capitalización bursátil rondará los 1,5 a 1,8 billones de dólares.
Absorber ofertas de esta magnitud exige una cantidad muy importante de capital, en un momento de fuerte necesidad de recursos mediante bonos para el negocio de la IA y unos mercados de deuda cuestionados por el crecimiento del déficit público que ya se refleja en el aumento de las rentabilidades. El precedente de SpaceX, la firma liderada por Elon Musk, que combina IA y aeroespacial, no ha sido muy positivo. La acción se mueve ahora en los 149 dólares, por debajo de los 161 que marcó el primer día de cotización y cerca de los 135 dólares de su colocación.
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OpenAI y Anthropic han optado en sus ofertas por la modalidad de registro confidencial ante el regulador bursátil estadounidense (SEC). Así, el porcentaje exacto de acciones (float) que se colocará entre el público general aún no ha sido revelado de forma oficial. Las empresas mantienen en secreto este porcentaje hasta los días previos a la cotización final para ajustar el precio según la demanda del inversor institucional. Las previsiones de los analistas de Wall Street apuntan a una colocación inicial entre el 10% y el 15% de su capital total, lo que les permitiría levantar entre ambas en torno a los 60.000/100.000 millones de dólares en efectivo, sin comprometer las posiciones de sus principales socios.
El accionariado actual de estos gigante de la inteligencia artificial está liderado por Amazon (21%) y Alphabet (15%) en Anthropic. Microsoft cuenta con el 27% de OpenAI. El resto de la participación se reparte entre sociedades de capital riesgo como Thrive Capital, Sequoia Capital, Andreessen Horowitz, Menlo Ventures, Spark Capital o Kholsa Ventures. Ninguna de estas firmas que empujaron el desarrollo de estas compañías con sus aportaciones de recursos cotiza en Bolsa y, por tanto, el inversor no tendrá una opción indirecta para beneficiarse de las colocaciones.
IMPACTO EN SUS SOCIOS HIPERESCALADORES
En la salida a Bolsa de estas compañías de inteligencia artificial, también se ven comprometidos los gigantes hiperescaladores que son sus principales accionistas. Dada la fuerte concentración que vive el mercado por los valores tecnológicos la marcha de estas operaciones puede comprometer al conjunto de la renta variable de Estados Unidos y, por ende, a todo el mundo.
En el caso de OpenAI, si logra materializar su cotización pública bajo la valoración objetivo de 1 billón de dólares, la posición accionarial de Microsoft pasará a valer 270.000 millones de dólares. La capitalización bursátil de Microsoft rondando los 3,7 billones de dólares, y OpenAI representaría casi el 7,29% del valor total de Microsoft. Además. OpenAI tiene la obligación de pagar a Microsoft el 20% de sus ingresos totales, con un máximo de 38.000 millones de dólares hasta el año 2030. Otra fuente de ingresos para Microsoft será Microsoft Azure que será el proveedor de infraestructura en la nube para los modelos de OpenAI. Miles de millones de dólares del dinero de la salida a Bolsa regresarán a Microsoft en forma de pagos por consumo de servidores Azure.
Una vez que termine el periodo de restricción de venta posterior a la salida a Bolsa (lock-up period), Microsoft podrá vender paquetes de su participación en el mercado bursátil por lo que contará con abundante efectivo para financiar recompras de acciones propias, dividendos o nuevas adquisiciones estratégicas sin alterar su alianza con OpenAI, fijada hasta 2032.
A diferencia de la exclusividad que tiene Microsoft con OpenAI, Anthropic cuenta en su capital con dos rivales de la nube (Amazon y Alphabet) que se repartirán su negocio. En el caso de que Anthropic salga a bolsa con la valoración prevista de 2 billones de dólares, la participación de Amazon valdrá unos 420.000 millones de dólares. Para una empresa como Amazon, esto inyectará un valor colosal a sus libros contables. El acuerdo firmado establece que Anthropic debe utilizar los procesadores propios de Amazon (chips Trainium e Inferentia) para entrenar sus futuros modelos Claude. El dinero que Anthropic consiga en la Bolsa se gastará en los servidores de AWS, lo que disparará los ingresos y los márgenes en la división de la nube de Amazon, el negocio más pujante de la firma presidida por Jeff Bezos.
Alphabet/Google posee cerca del 15% de la compañía por lo que su participación, si se ajusta a las previsiones del mercado, rondaría los 300.000 millones de dólares. Su peso en Anthropic supone una importante diversificación en sus propios modelos de IA (caso de Gemini) si estos flaquean o pierden la carrera contra OpenAI. De esta forma, el hiperescalador seguirá ingresando dinero y, además, Anthropic consume muchísimo almacenamiento en Google Cloud, lo que le permitirá obtener unos ingresos recurrentes.
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Anthropic logró en el segundo trimestre del año unos cortos beneficios operativos (559 millones de dólares), mientras que OpenAI sigue inmerso en un mar de pérdidas. Sin embargo, tal como ocurriera con SpaceX, el mercado prefiere fijarse en los ingresos y en este sentido su crecimiento está siendo exponencial.
La evolución es, sin duda, incomparable con cualquier compañía ya que Anthropic comunicó unos ingresos anualizados de 65.000 millones de dólares en julio, frente a los 9.000 millones de finales de 2025. Por su parte, OpenAI superó los 40.000 millones de dólares en agosto, debido a su negocio de suscripciones y su nueva división de publicidad, que ya factura 1.000 millones de dólares anuales. Estas empresas ya no dependen del cliente minorista, sino que han logrado firmar contratos multimillonarios y a largo plazo con compañías de salud, abogados o banca.
Por último, el inversor no debe esperar un dividendo en el horizonte cercano. Estas grandes compañías de IA tienen como principal objetivo crecer y el dividendo se hará realidad en una posterior fase de estabilización del negocio que garantice un flujo de caja estable.