En la reunión del 10 de septiembre, esperamos que el Banco Central Europeo lleve a cabo la segunda subida de tipos del año, una medida que el mercado da prácticamente por descontada, situando el tipo de depósito en el 2,5%.

En sus nuevas proyecciones trimestrales, el BCE probablemente revisará al alza sus previsiones de crecimiento del PIB en 0,1 puntos porcentuales, hasta el 0,9% en 2026 y el 1,3% en 2027, apoyado en la solidez mostrada recientemente por la economía y en la mejora de los indicadores de confianza.

Por su parte, las previsiones de inflación general podrían revisarse a la baja en 0,2 puntos porcentuales, hasta el 2,8% en 2026 (con la inflación subyacente sin cambios en el 2,5%), antes de aumentar en 0,3 puntos porcentuales, hasta el 2,6% en 2027, mientras que la subyacente se mantendría en el 2,5%.

Esta evolución reflejaría un crecimiento más sólido, el fuerte repunte de los precios del gas y la debilidad del euro, factores cuyos efectos suelen trasladarse a la inflación de forma más gradual que un encarecimiento del petróleo. 

Estas revisiones podrían dar lugar a un nuevo endurecimiento del tono del BCE, cuya comunicación ha pasado por tres fases:

  • Inicialmente, las subidas de tipos tenían como objetivo anclar las expectativas de inflación tras el impacto derivado del conflicto con Irán, actuando como subidas preventivas.
  • En una segunda etapa, la solidez de la economía ha apuntado a que el tipo neutral podría haber aumentado hasta alrededor del 2,5%, lo que implica que mantener los tipos estables constituye, en sí mismo, una forma de relajación monetaria. La subida de junio ya se consideraba “sólida en todos los escenarios”. 

Perspectivas de nuevas subidas

Tras septiembre, nuevas subidas probablemente requerirían un repunte de la inflación impulsada por la demanda que llevara al BCE a considerar necesaria una política restrictiva.

La presidenta Lagarde hará hincapié en que el BCE seguirá dependiendo de los datos y tomando sus decisiones reunión a reunión, sin comprometerse con una trayectoria concreta para los tipos de interés. Sin embargo, la combinación de unas perspectivas de inflación al alza y una función de reacción vigilante sugiere que el umbral para nuevas subidas después de septiembre sigue siendo bajo. Creemos que es probable una nueva subida de 25 puntos básicos en diciembre.

A pesar de la elevada inflación general y de la solidez del crecimiento, el mercado podría estar descontando de forma algo agresiva las subidas de tipos del BCE en comparación con otros grandes bancos centrales. Esto favorecería un steepening (empinamiento) de la curva de tipos de la eurozona, impulsado por las subidas ya descontadas en los tramos cortos, unas perspectivas de crecimiento nominal más sólidas y una mayor oferta de deuda pública.

Las rentabilidades de los bonos soberanos alemanes a 30 años deberían continuar aumentando durante el cuarto trimestre de 2026. Sin embargo, a medida que se aproximen al 4%, la renta fija comenzará de nuevo a resultar mucho más atractiva para los inversores a largo plazo.

Dado que gran parte de este escenario ya está reflejado en las cotizaciones de mercado, creemos que una subida de tipos en septiembre tendría un impacto limitado sobre los activos financieros. En términos generales, mantenemos posiciones a favor de un steepening (empinamiento) de la curva de tipos europea. Esta visión se refleja de forma explícita en una estrategia steepener 2s30s sobre la curva alemana y, de forma implícita, en una sobreponderación en bonos alemanes de corto plazo frente a Treasuries del mismo vencimiento y, a su vez, en una sobreponderación en bonos británicos a 30 años frente a bonos alemanes a 30 años.