Los contribuyentes que poseen acciones en bolsa, invierten en fondos o cuentan con depósitos bancarios deben conocer cómo incluir estos productos financieros en su Declaración de la Renta.

La Campaña de la Renta 2025-2026 comenzará el 8 de abril, fecha en la que se habilita la presentación por vía telemática, y finalizará el 30 de junio de 2026.

En este escenario, es habitual que los inversores tengan dudas sobre la tributación de los ingresos obtenidos a través de sus inversiones. Entender cómo afectan fiscalmente estos rendimientos resulta fundamental para calcular la rentabilidad real y planificar adecuadamente las decisiones financieras.

Para comprender la tributación de los productos financieros, es importante distinguir entre las diferentes bases imponibles del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), que se dividen en dos: la base general y la base del ahorro.

La base general incluye principalmente los ingresos procedentes del trabajo, las actividades económicas y otros rendimientos que no forman parte del ahorro. En este caso, el tipo impositivo es progresivo: aumenta a medida que crece la base liquidable. El sistema establece seis tramos, con tipos que van aproximadamente desde el 9,50% hasta el 24,50%, a los que se suman los porcentajes fijados por cada comunidad autónoma.

¿Qué es la base del ahorro y cómo tributa?

Por otro lado, la base del ahorro recoge los rendimientos del capital mobiliario, así como las ganancias y pérdidas patrimoniales.
Estos ingresos tributan de forma diferente en el IRPF, aplicándose tipos que, en 2025, oscilan entre el 19% y el 30%. Cabe destacar que el tipo máximo ha aumentado respecto al 28% vigente en la campaña anterior.

Tipos aplicables a la base del ahorro en 2025:

  • Hasta 6.000 euros: 19%
  • Entre 6.000 y 50.000 euros: 21%
  • Entre 50.000 y 200.000 euros: 23%
  • Entre 200.000 y 300.000 euros: 27%
  • Más de 300.000 euros: 30%