Tesla ha dado a conocer los niveles de producción y entregas de vehículos para el segundo trimestre que superaron con creces las expectativas de Wall Street, mientras el fabricante de automóviles de Elon Musk intenta recuperarse de las caídas anuales consecutivas en las ventas de automóviles.

Estas son las cifras clave:

Entregas totales de vehículos en el segundo trimestre: 480.126
Producción total de vehículos en el segundo trimestre: 451.758

Según el consenso de StreetAccount, los analistas esperaban alrededor de 406.600 entregas. El consenso recopilado por la propia Tesla y publicado la semana pasada era de 406.024 entregas.

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El mercado se enfrenta a lo que muchos analistas califican como un punto de inflexión operativo. El consenso de analistas compilado directamente por el departamento de Relaciones con Inversores de Tesla se sitúa en 406.024 vehículos entregados. Dentro de este desglose, se proyecta que el grueso de la cifra provenga del Model 3 y Model Y, con una estimación de 392.625 unidades, mientras que el resto de la gama (Model S, Model X, Cybertruck y Semi) debería aportar unas 12.978 entregas.

No obstante, las últimas horas han visto cómo firmas de la talla de Goldman Sachs elevaban sus previsiones individuales hasta la franja de las 418.000 a 420.000 unidades, apoyándose en una aparente recuperación de la demanda en mercados clave como China y Europa durante el último tramo del trimestre. Esta disparidad en las previsiones mantiene los diferenciales de opciones implícitas de Tesla  en niveles inusualmente elevados, ya que un dato que supere el consenso consolidaría el rebote técnico de la acción, mientras que cualquier desviación a la baja reactivaría las alarmas de acumulación de inventario que ya lastraron la rentabilidad en el primer trimestre.

Este viento de cola contrasta, sin embargo, con las estimaciones de entrega de su principal competidor global, BYD, que apunta a arrebatarle el liderazgo mundial de vehículos eléctricos de batería (BEV) en este trimestre con una proyección de 557.090 unidades, un factor que subraya la feroz competencia asiática.

Más allá del volumen puro de automóviles, el foco financiero de las últimas  horas se ha ampliado hacia métricas de diversificación operativa. En particular, la expectativa del mercado para la división de almacenamiento de energía (Energy Storage Deployments) se ha consolidado en una proyección récord de 13,8 GWh. Este segmento de alto margen se ha convertido en una pieza clave de la tesis de inversión de Tesla, proporcionando un colchón de flujos de caja frente a la compresión de márgenes que experimenta la división automotriz debido a la guerra de precios global. 

Sin duda, uno de los catalizadores más potentes que ha reconfigurado el sentimiento de largo plazo de la compañía en estas últimas horas ha sido de naturaleza regulatoria. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de EE. UU. (NHTSA) ha propuesto una actualización revolucionaria de las Normas Federales de Seguridad de Vehículos Motorizados (FMVSS). 

La propuesta legislativa contempla la eliminación del mandato federal de equipar con pedales de freno físicos a aquellos vehículos que estén diseñados para funcionar de forma 100% autónoma. Este cambio de paradigma regulatorio resulta vital para el "Cybercab" de Tesla, un vehículo concebido desde su origen sin volante ni pedales tradicionales.

Históricamente, la falta de estos controles manuales obligaba a los fabricantes a solicitar exenciones específicas que limitaban la producción a un máximo de 2.500 unidades anuales. La nueva propuesta de la NHTSA, que se encuentra actualmente en su periodo de consulta pública hasta el 27 de julio, despeja la vía para una producción industrial a gran escala del robotaxi de Tesla.

Tesla ha iniciado pruebas de circulación con prototipos de producción del Cybercab en las vías públicas de Austin, Texas. Aunque las pruebas se realizan con un supervisor de seguridad en el asiento del copiloto, este despliegue físico, sumado a las expectativas de la tecnología Full Self-Driving (FSD) y el desarrollo en curso de la plataforma de robótica humanoide Optimus, actúa como el verdadero catalizador de la valoración premium de Tesla. 

Los inversores ya no evalúan a Tesla únicamente como una automotriz tradicional, sino como un conglomerado tecnológico de inteligencia artificial aplicada y robótica industrial. El veredicto del flujo de caja inmediato se decidirá con las entregas de vehículos, mientras que el valor terminal de la empresa sigue cotizando al ritmo de los avances autónomos.

A nivel de indicadores premium de fuerza y tendencia de Estrategias de Inversión, Tesla sigue estando débil, lo que haría que los inversores deberían de esperar a que el indicador confirme la "fuerza" de la compañía antes de entrar en el valor.

Mientras tanto el valor se encuentra a nivel técnico intentando aguantar la media de 200 sesiones en bolsa.