En principio, sobre la mesa estaba el posible cierre del estrecho de Ormuz, una medida que restringiría el paso de petroleros, reduciría la oferta en el mercado y presionaría al alza los precios del crudo. Sin embargo, ayer Donald Trump sugirió que la situación podría resolverse pronto y que estaría parcialmente bajo control, aunque por ahora no hay confirmación oficial de que el conflicto haya terminado. En este contexto, una normalización del tráfico en el estrecho de Ormuz aliviaría la presión sobre los precios del petróleo, aunque la incógnita sigue siendo cuándo se reabrirá plenamente al tránsito de petroleros y cuánto tardará en recuperar su actividad habitual.

El mercado se mueve en un entorno de alta volatilidad. Con las opciones del S&P 500 en gamma negativa, los dealers tienden a amplificar los movimientos: cuando el mercado cae cubren posiciones comprando puts, acelerando las ventas, y cuando sube compran calls, impulsando aún más las alzas. Mientras el S&P 500 se mantenga por debajo de los 6.900 puntos, cualquier noticia puede intensificar tanto subidas como caídas. Tras perder el primer soporte en 6.716, pero mantener el nivel clave de 6.500, el índice está rebotando y formando un triángulo dentro de un rango lateral entre 6.500 y 7.000 puntos; solo una superación clara de la zona de 6.900 en el S&P 500 permitiría mayor tranquilidad. En el caso del NASDAQ Composite, la situación es similar: se mueve en rango, con soporte en 23.820 y resistencia en 26.240. La pérdida de ese soporte habría activado un objetivo bajista por doble techo, algo que de momento no se ha producido. Las recientes declaraciones de Donald Trump han contribuido a que el mercado no rompiera esos niveles críticos.

En Europa, el Euro Stoxx 50 ha corregido hasta la zona de la media de 200 sesiones y las medias de muy corto plazo, como la de 10 sesiones —tanto simple como ponderada—, están cruzadas a la baja, lo que mantiene al índice en fase de corrección y con elevada volatilidad. Un escenario de mejora llegaría si hubiese una noticia clara de distensión, como la normalización del tráfico petrolero en el estrecho de Ormuz, lo que podría impulsar al alza tanto a los índices europeos como a los estadounidenses. Mientras tanto, la atención se centra en los niveles de resistencia derivados de Fibonacci: primero en 5.863 puntos y después en 5.939 puntos. Solo si el índice supera este último nivel podría mejorar el escenario; hasta entonces, conviene mantener la cautela. En el caso del DAX, la situación es similar. El índice confirmó un doble techo al perder el mínimo entre los máximos tras un intento previo de ruptura alcista del rango lateral. Esa figura proyectaba una caída mínima hacia la zona de 22.900 puntos, aunque finalmente el descenso llegó algo más abajo, hasta el pivote anual en 22.692. Ahora el mercado intenta recuperarse y la clave está en los niveles de Fibonacci: el 50% de retroceso en torno a 24.050 y el 61,8% en 24.390. Superar esta última zona sería especialmente relevante, ya que implicaría también romper al alza la media de 200 sesiones, referencia habitual de la tendencia de largo plazo.

El petróleo Brent podría estar entrando en una fase de consolidación tras los fuertes movimientos recientes. La ruptura previa de resistencias apuntaba a un objetivo teórico mínimo en torno a 95 dólares, nivel que llegó a superarse con claridad. Sin embargo, después se produjo una fuerte caída desde los máximos que ha dejado un primer soporte relevante en la media de 10 días, actualmente en torno a 83 dólares por barril, manteniendo por ahora una sucesión de mínimos crecientes y, por tanto, una tendencia alcista de corto plazo. En plazos más cortos, la superación de 92,80–93,15 dólares podría activar nuevo potencial alcista y abrir la puerta a un movimiento hacia la zona de 99–100 dólares. El mercado parece estar digiriendo el pánico inicial de las últimas sesiones y evaluando si la normalización de la oferta será rápida o si tardará más en llegar, un factor clave para la evolución de la inflación y del propio crudo. En este contexto, las compañías petroleras están reflejando también estos movimientos del mercado energético.

En el caso de Repsol, la compañía ha registrado fuertes subidas en las últimas sesiones impulsada por el alza del petróleo, ya que el mercado ha descontado que el crudo se mantendría en niveles elevados durante un tiempo y, con ello, que sus beneficios serían mayores. Sin embargo, si el conflicto se resolviera antes de lo previsto y el precio del petróleo volviera a niveles más moderados, esas expectativas de rentabilidad podrían revisarse a la baja, lo que abriría la puerta a alguna corrección tras las subidas recientes. Aun así, la tendencia sigue siendo alcista por ahora. El primer soporte se sitúa en 19,03 euros; si se perdiera, podría producirse una caída adicional hacia 18,22 euros o incluso hacia 17,50 euros, antigua zona de resistencia que podría actuar como soporte. En este contexto, para inversores que estén fuera del valor, podría ser prudente esperar una corrección antes de entrar, especialmente si se produce una rotación del mercado desde el sector energético hacia otros sectores más cíclicos o tecnológicos en un escenario de normalización económica.

En el caso de Inditex, que presenta resultados próximamente, el análisis técnico muestra un doble techo confirmado al perder la zona de 53,82 euros, lo que apuntaba a una corrección hacia el entorno de 48,46 euros, nivel cerca del cual el precio parece haber frenado la caída y ahora está consolidando. A largo plazo la tendencia sigue siendo alcista, apoyada por una media de largo plazo creciente, aunque en el corto plazo el valor se mantiene en fase correctiva. Para plantear una recuperación más clara sería necesario que la acción vuelva a superar los 53,82 euros. En este contexto, conviene mantener cierta cautela antes de los resultados, ya que incluso con cifras positivas el mercado suele reaccionar a las previsiones futuras o a cualquier cambio en las guías. Por ello, si no se está dentro del valor, podría ser prudente esperar a la publicación de resultados antes de tomar una decisión.