En un contexto de tensión geopolítica, ¿qué señales están dando ahora mismo los índices?
Si logramos abstraernos un poco la conclusión es que, en el fondo, no está ocurriendo nada especialmente relevante, más allá de los movimientos derivados principalmente de la evolución del precio del crudo. De hecho, algo que me ha llamado especialmente la atención es precisamente el comportamiento del petróleo: en la jornada del lunes se registró una diferencia de aproximadamente un 50% entre el mínimo y el máximo, lo que resulta una auténtica barbaridad. También me ha sorprendido la evolución de los bonos, tanto el europeo como el estadounidense, que han sufrido caídas muy fuertes. Como consecuencia, ha sucedido algo que, a mi juicio, no debería haber ocurrido: una revalorización del dólar, algo que sigo sin terminar de entender. En cualquier caso, si observamos los índices, todos han ido a buscar niveles de corrección proporcionales únicamente al último impulso alcista iniciado en noviembre del año pasado. Todos se han mantenido dentro del 0,618% de Fibonacci. Ninguno —salvo el Bitcoin, por ejemplo— ha retrocedido a niveles de toda la subida desde abril del año pasado; de hecho, el Bitcoin ha llegado incluso a niveles de Fibonacci de julio de 2022 y similares. Por lo demás, no hay nada especialmente destacable. Y si hay algo que, al menos a corto plazo, puede transmitir cierta confianza es que, respecto al cierre del viernes, lo sucedido entre el lunes, martes y miércoles encaja con un escenario en el que los índices y muchos valores importantes han dejado un patrón de giro: se trata de una pauta de velas conocida como Lucero del Alba, que indica un giro al alza. Por ello, y teniendo en cuenta cierta estabilización en el precio del crudo y que la situación en ningún momento ha ido a más, creo que ahora lo razonable sería intentar recuperar paulatinamente los niveles previos, es decir, los máximos históricos.
Al DAX le queda aproximadamente un 6,3% para alcanzar esos niveles. Prácticamente lo mismo ocurre con el IBEX 35, mientras que al Eurostoxx le falta en torno a un 6%. En el caso del índice sectorial bancario europeo, el recorrido pendiente es de cerca de un 12%, lo que, en mi opinión, le añade un atractivo especial en el corto plazo, ya que parece que todos ellos podrían protagonizar ese movimiento. En Estados Unidos, al DOW JONES le falta alrededor de un 5,5% para llegar a máximos; al S&P 500, cerca de un 3%; y al NASDAQ 100, menos de un 5%. Creo que este sería el movimiento más lógico para todos ellos. Al fin y al cabo, lo que han ido a buscar recientemente son niveles de soporte, ya sea soporte horizontal —como puede verse en el caso del Nasdaq 100— y cuando un soporte aguanta, lo habitual es que el precio rebote al alza. Ese es, en mi opinión, el contexto en el que se encuentran todos los índices. Por tanto, gran parte de la preocupación y la tensión que muchos teníamos podría empezar a disiparse, al menos en el corto plazo. Creo que ya podemos descartar que lo ocurrido haya sido el comienzo de un auténtico Armagedón. Más bien parece que ya hemos visto todo lo que teníamos que ver. De hecho, si observamos el Nasdaq 100 desde octubre del año pasado, se aprecia un amplio movimiento lateral. Lo que ha sucedido recientemente es que la situación geopolítica ha llevado a los índices a buscar niveles de soporte y, a partir de ahí, parece que intentan dirigirse de nuevo hacia zonas de resistencia. Pero esto no supone ningún cambio ni altera el escenario que veníamos contemplando durante los últimos cuatro meses.
El petróleo evita hoy los bruscos movimientos de jornadas anteriores: el Brent cotiza con alzas del 2% en los 90 dólares, muy por encima del nivel de hace quince días pero muy por debajo del pico de casi 120 USD alcanzado el lunes. ¿Qué dice los indicadores técnicos?
Aquí no caben demasiadas subjetividades. Si vuelven a surgir problemas en el estrecho de Ormuz o continúan los bombardeos, sobre todo en países que concentran gran parte del petróleo del planeta —a excepción de Venezuela— está claro que todavía no habremos visto lo peor del petróleo. Ahora bien, conviene fijarse en de dónde veníamos. Si observamos el gráfico, el precio del petróleo estaba inmerso en un enorme canal bajista desde septiembre de 2023. El día que lo rompió —coincidiendo con el inicio de la guerra en Irán— lo hizo además con un hueco al alza; la proyección mínima de la anchura del canal, que es lo que normalmente busca el precio cuando rompe por arriba o por abajo, lo situaba en la zona de 103, y lo cierto es que ya lo hemos visto incluso en 120. La pregunta ahora es si esos 103 tenían que alcanzarse en precios de cierre; si fuera así, tampoco quedaría demasiado recorrido: estaríamos hablando de aproximadamente un 15% o 16%. En términos estrictos, el precio ya ha alcanzado y superado con creces el nivel al que apuntaba la proyección de la anchura del canal. La duda es si ese objetivo debía cumplirse con precios de cierre o no. Las próximas jornadas serán determinantes para saberlo.
En cualquier caso, es lógico que este sea ahora mismo el factor determinante para el conjunto de los mercados. Y no solo para la renta variable, sino también para la renta fija, las divisas y las materias primas. Por eso, ¿podemos dar ya por finalizado todo lo negativo que teníamos que ver en el petróleo? Probablemente sea prematuro afirmarlo. Más que hacer predicciones —que casi nunca salen bien— lo más razonable ahora es seguir muy pendientes de la evolución de los gráficos.
El Ibex 35 se salva hoy de caídas más pronunciadas por las subidas de Inditex, al calor de sus resultados empresariales. La textil no está teniendo un buen mes de marzo en bolsa. ¿Dónde estaría la oportunidad en el valor¿ ¿Podríamos plantearnos una entrada para cartera?
Yo dejaría pasar el día de hoy en Inditex, porque ya nos tiene muy acostumbrados —para bien y para mal— a lo que ocurre cuando presenta resultados. Publica sus cuentas antes de la apertura del mercado y los movimientos iniciales o previsibles por parte de los analistas fundamentales no suelen tener mucho que ver con lo que finalmente sucede en la evolución de la cotización a lo largo del propio día en que se presentan esos resultados. Por eso, lo más prudente sería dejar pasar la jornada. Dicho esto, en cuanto veamos precios de cierre por encima de 54 —para lo cual apenas le falta alrededor de un 2%— sí merecería la pena volver a incorporarnos a Inditex. Sobre todo si realmente estamos en un escenario en el que es más probable que el conjunto de los índices busque niveles muy próximos a los máximos históricos anteriores.
Estrategia de trading recomendada
Yo no lo veo, y mucho menos con vocación de permanencia. Quien no pueda reprimir las ganas de hacer algo, creo que perfectamente puede posicionarse en índices, en cualquiera de ellos, y más concretamente en el índice sectorial bancario europeo. Pero poco más.