El mercado ha recuperado ese tono de confianza que suele instalarse cuando los índices se acercan de nuevo a sus grandes referencias. Pero no es solo una cuestión de sentimiento: el S&P 500 gana alrededor de un 9% en lo que va de año y vuelve a moverse prácticamente pegado a sus máximos históricos. En concreto, el récord del índice está en los 7.501, alcanzados el pasado 14 de mayo, y el viernes cerró en 7.473 puntos, a menos de 30 puntos de esa cota.
Ese regreso a zona de máximos se apoya en una sólida racha técnica Según un informe de Renta 4 Banco, el S&P 500 mantiene un “buen momentum” desde los mínimos del 30 de marzo y acumula ocho semanas consecutivas de subidas. La firma compara el movimiento actual con el observado en 2018, otro año de elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, cuando una fuerte corrección inicial dio paso a un tramo alcista que se prolongó hasta aproximadamente un mes antes de la cita electoral.
La lectura encaja con la visión de Manuel Pinto, responsable de análisis de XTB, aunque con un matiz de prudencia mayor de cara al futuro de los próximos meses. El analista recuerda que “Wall Street continúa cerca de máximos históricos y el S&P 500 acumula una de sus mejores rachas de los últimos años. La subida del 17% en el S&P 500 en las últimas 8 semanas es la vigésima mayor subida en 8 semanas en el índice desde 1950. Sin embargo, algunos datos empiezan a advertir que el calendario podría empezar a jugar en contra de la tendencia”.
La pregunta, por tanto, no es solo si Wall Street mantiene la fuerza, sino durante cuánto tiempo puede hacerlo sin una pausa relevante. Renta 4 plantea la posibilidad de que el índice estadounidense siga una hoja de ruta parecida a la de 2018. En su informe, combina las probabilidades de cierres mensuales por encima de los 7.209 puntos con el riesgo de una corrección de cierta importancia durante el segundo semestre. Aun así, Renta 4 introduce un matiz clave: considera probable que los mínimos del año ya se hayan visto en marzo y que una eventual corrección posterior no sea tan relevante.
El contrapunto está en la estacionalidad. Pinto recuerda que “históricamente, los años de elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos suelen mostrar un comportamiento más débil entre abril y septiembre”. Según los datos recopilados por Dow Jones Market Data que cita el analista, “el S&P 500 registra una caída media cercana al 2,8% durante ese periodo en años de midterms, mientras que en el resto de años es positivo”. La advertencia llega, además, en un momento en el que el mercado convive con varios focos de incertidumbre. Como señala Pinto, “la cuestión resulta especialmente interesante porque este patrón aparece justo cuando el mercado afronta simultáneamente varios riesgos: rentabilidades de bonos en máximos de muchos años, inflación ligada a energía, tensiones geopolíticas en Oriente Medio y dudas sobre el próximo movimiento de la Reserva Federal”.
Pese a esos riesgos, Renta 4 incorpora otro argumento favorable para la renta variable estadounidense. El informe recoge un estudio de Bluekurtic sobre el comportamiento del S&P 500 tras las mayores salidas a bolsa de los últimos años, en un contexto en el que se menciona la previsible OPV de SpaceX entre el 11 y el 12 de junio. Según ese análisis, el índice terminó en positivo tres meses después en 16 de las 18 grandes OPV analizadas, lo que situaría la referencia temporal en mediados de septiembre de 2026.
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Por su parte, en Europa, el IBEX 35 también se mueve cerca de sus referencias más exigentes. El selectivo español avanza alrededor de un 5,5% en el año y cotiza en el entorno de los 18.275 puntos, no muy lejos de los máximos históricos marcados el pasado 26 de febrero en los 18.496,60 puntos. La distancia, de algo más de 200 puntos, refleja hasta qué punto el índice mantiene intacta la presión sobre sus zonas de récord.
En este contexto, el informe de Renta 4 destaca que el Ibex 35 viene consolidando desde marzo las alzas de los meses previos y ha generado una “señal de compra de corto plazo”. La entidad precisa que este tipo de señal tiene un plazo medio de duración “entre entrada y salida de 0 a 3 meses” y concluye que esperaría que, “con sus correcciones, los niveles actuales resulten rentables”.
En definitiva, la fotografía final es la de dos mercados fuertes, pero sometidos a pruebas distintas. Wall Street sigue apoyado en una inercia alcista muy potente, aunque la historia de los años de midterms invita a no ignorar el calendario. El Ibex 35, por su parte, conserva el tono constructivo tras meses de consolidación. La tendencia todavía acompaña, pero el margen para la complacencia se estrecha. Y cuando los índices cotizan tan cerca de sus techos, cada dato, cada mensaje de los bancos centrales y cada movimiento de los bonos puede marcar la diferencia entre una simple pausa y una corrección de mayor calado.