Y, sin embargo, sacar de ahí la conclusión de que la gestión activa no sirve sería como pensar que, porque la mayoría de los restaurantes no tengan estrella Michelin, sirven comidas malísimas.
Lo primero os pongo la tabla que he preparado con datos de S&P Dow Jones Indices LLC.
Fuente: Carlos Arenas Laorga, datos de S&P Dow Jones Indices LLC
La dispersión de resultados entre gestores es enorme, especialmente a largo plazo, precisamente porque la flexibilidad que tiene un buen gestor para apartarse del índice puede generar mucho valor o ser un desastre. Y, además, la persistencia es muy baja. Mantenerse de forma continuada en los primeros cuartiles es extraordinariamente difícil.
Ahí está el punto central del debate. No voy a negar la evidencia estadística. La gestión activa, en bloque, no bate de forma sistemática a los índices. Pero el inversor tampoco compra el bloque. No compra todos los fondos. Compra algún fondo concreto. Y ahí es donde espera encontrar valor. De hecho, si estamos bien informados, lo normal será obtenerlo.
Frases que escucho más de lo que me gustaría como que los gestores no aportan valor, no son ciertas. Que los hay que no aporten no quiere decir que no los haya que sí lo hagan. Muchos tenistas o golfistas entrenan para ganar un “grande” y luego no lo ganan. Y derivar de eso que entrenar no sirve es una tontería. Pues mutatis mutandis para algo así con los fondos.
La inversión indexada tiene virtudes enormes. No estoy en contra de ella. Es barata, sencilla, transparente y muy eficaz para muchos ahorradores. Es más, lo aconsejo. Las patatas fritas de bolsa no son lo mejor de mi comida de los domingos, ni de lejos, pero es importante un aperitivo con ellas.
Coincide que además, llevamos unos años de beta fácil y barata. Ha sido muy fácil indexarse, hasta que vienen curvas. En cuanto llega la volatilidad, la concentración excesiva o los cambios de ciclo... Es decir, siempre… es donde la gestión activa bien hecha sí puede aportar valor. No necesariamente porque vaya a batir todos los años al benchmark, cuidado. Aporta valor porque puede gestionar mejor el riesgo, adaptar la exposición, elevar la calidad media de la cartera, reducir errores de asset allocation y evitar que el inversor tome las peores decisiones en el peor momento.
El valor de la gestión no consiste sólo en buscar más rentabilidad, sino en mejorar la relación entre rentabilidad y riesgo. No se trata solo de cuánto ganas, sino de cómo lo ganas y cuánto sufres por el camino. Y es que el patrimonio no crece sólo gracias a los años buenos. También crece evitando que los años malos te rompan (caer mucho hace que luego necesites muchísimo más de subida). Caer menos aporta mucha rentabilidad aunque sea menos aparentoso a la hora de unas copas con los amigos y no poder decir que un año has tenido un +35% del S&P 500.
Pero tampoco la gestión activa se defiende solo por llevar esa etiqueta. A la vista están los datos que he puesto en la tabla… Un fondo caro, opaco, sin proceso consistente y comprado porque me lo colocaron en la oficina no es nada bueno. Y lo hay. Por eso el asesoramiento independiente es decisivo.
Si no sabes dónde invertir, apóyate en un asesor o en una cartera gestionada ajustada a tu perfil; y, además, conviene revisar cuándo puede ser oportuno hacer cambios de fondo, de sesgo, de región, o de estilo. Apóyate en nuestra Focus List, ten a mano alguien independiente y que sepa. Creo, y esta es mi opinión simplemente, que la gestión activa es una maravilla si se sabe utilizar bien. Si no, puede ser un horror en donde te coman a malos y caros productos.
Y dejadme que insista en la independencia, porque si el que te aconseja tiene incentivo a venderte lo que más le conviene a su comisión, el conflicto de interés está servido y me resulta además muy lamentable. Sangre, sudor y lágrimas para que unos pocos lo tiren por la borda aprovechándose de personas que no saben. Ya no se selecciona lo mejor para el cliente, sino lo más útil para el comercial. Terrible.
El debate serio no enfrenta activa y pasiva como si fueran malos y buenos. La gestión pasiva incluso contiene una decisión activa, como elegir qué índice compras, cuándo entras, con qué peso y en qué proporción dentro de tu patrimonio. No son inversiones excluyentes sino complementarias.
Para muchos inversores, una base inicial indexada global y barata será una solución excelente. Para otros, especialmente patrimonios más grandes o inversores que necesiten modular riesgo, diversificar estilos, incorporar nichos menos eficientes, o gestionar mejor la volatilidad, la gestión activa puede ser muy valiosa. Y para bastantes, lo óptimo será una combinación de ambas.
La tabla que da pie a este artículo no desacredita la gestión activa. Al revés, me ha servido para escribir a favor de la misma. Nos recuerda que batir al mercado es difícil, que la selección es importante y que no basta con pagar comisiones para obtener valor. Y que, precisamente por eso, hace falta criterio profesional e independiente.