La economía india continúa creciendo a un ritmo superior al de la mayoría de las grandes potencias sí, pero el comportamiento reciente de los inversores internacionales refleja una creciente cautela.
La salida de capitales, las dudas sobre determinadas reformas y los efectos indirectos de la crisis en Oriente Medio están generando un escenario más complejo para el Gobierno de Narendra Modi.
Salida masiva de dinero de los mercados indios
Uno de los datos que más preocupa a los analistas es la retirada de capital extranjero de los mercados financieros del país. En lo que va de año, los inversores internacionales han vendido acciones indias por valor de aproximadamente 29.500 millones de dólares.
La cifra resulta especialmente significativa porque se suma a los cerca de 18.900 millones de dólares que abandonaron el mercado durante el ejercicio anterior. Aunque la economía mantiene un crecimiento sólido, muchos gestores internacionales consideran que las valoraciones alcanzadas por las compañías indias son exigentes y que existen riesgos que hace apenas unos años parecían menores.
Alexandra Hermann Prasad, economista principal de Oxford Economics, explicó que "India ya no es la historia obvia y unidireccional del crecimiento que los inversores asumían hace unos años".
En declaraciones recogidas por CNBC, añadió que el país "sigue siendo fuerte según los estándares globales", aunque afronta dificultades derivadas de una demanda interna menos dinámica, una inversión empresarial más prudente, mayores costes energéticos y un entorno financiero internacional más selectivo.
La inversión directa sigue llegando, pero hay matices
Los datos de inversión extranjera directa ofrecen una imagen aparentemente positiva. Durante los doce meses finalizados hasta enero de 2026, India captó más de 90.000 millones de dólares en entradas brutas de capital extranjero, un incremento interanual cercano al 13%.
Sin embargo, detrás de esa cifra se esconde una realidad más compleja. La repatriación de beneficios por parte de multinacionales extranjeras y el aumento de inversiones realizadas por empresas indias en el exterior han reducido notablemente el saldo neto de inversión.
Como resultado, la inversión extranjera directa neta se encuentra cerca de mínimos históricos recientes, una circunstancia que preocupa porque reduce el flujo efectivo de capital que permanece dentro de la economía nacional.
El petróleo vuelve a poner presión sobre la economía
La situación se complica por el encarecimiento de la energía. India importa más del 85% del petróleo que consume, por lo que cualquier subida prolongada de los precios internacionales tiene un impacto directo sobre empresas y consumidores.
La tensión geopolítica en Oriente Medio ha elevado la preocupación de los mercados sobre las perspectivas económicas del país. Un petróleo más caro implica mayores gastos de importación, presión sobre la rupia y un posible repunte de la inflación.
Al mismo tiempo, algunos organismos internacionales ya han comenzado a revisar sus previsiones. La OCDE redujo recientemente su estimación de crecimiento para el ejercicio fiscal que finalizará en marzo de 2027 y advirtió de que la economía podría avanzar a un ritmo inferior al previsto anteriormente.
Modi acelera nuevas medidas para atraer capital
Ante este escenario, el Ejecutivo indio ha empezado a mover ficha. Entre las medidas anunciadas recientemente destaca la eliminación del impuesto sobre las ganancias de capital para determinados inversores extranjeros que operan en el mercado de bonos del país.
La intención es clara: frenar la salida de dinero y mejorar el atractivo de India frente a otros destinos emergentes.
No obstante, algunos expertos consideran que estas iniciativas son insuficientes. Stephen Davies, fundador y director ejecutivo de Javelin Wealth Management, declaró a CNBC India que "creo que ayuda con la música de ambiente, pero no cambia la sinfonía". Según añadió, "necesitamos ver un poco más en términos de políticas más favorables al mercado".
Reformas pendientes tras más de una década de gobierno
Según los indicadores elaborados por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el Gobierno únicamente ha completado dos grandes reformas estructurales durante los dos últimos años, un ritmo considerablemente menor que el registrado durante los primeros mandatos de Modi.
Richard Rossow, asesor principal y responsable de economía de India y Asia emergente en CSIS, señaló a CNBC que "los procesos de adquisición de tierras y la remediación legal de disputas no han mejorado de manera medible".
Rossow añadió que la regulación laboral únicamente ha registrado avances limitados y que el acceso fiable a recursos básicos como la electricidad o el agua continúa representando un obstáculo para las aspiraciones industriales del país.
La inteligencia artificial abre un nuevo frente
A las dudas económicas se suma ahora un debate tecnológico que preocupa cada vez más a los inversores internacionales.
Algunos expertos creen que India corre el riesgo de quedarse rezagada en la carrera global de la inteligencia artificial. Mientras Estados Unidos y China lideran el desarrollo de modelos avanzados, India todavía no cuenta con una posición comparable dentro del sector.
La firma de análisis Bernstein advirtió recientemente en una carta abierta dirigida al primer ministro Narendra Modi de que la expansión de la inteligencia artificial podría afectar a numerosos empleos cualificados vinculados al sector tecnológico indio.
La compañía alertó además de que el país corre el riesgo de convertirse en un "consumidor permanente en la economía de la IA", debido a la ausencia de modelos propios capaces de competir a escala internacional.
En la misma línea, Venugopal Garre, director general y responsable de investigación de Bernstein en India, declaró a CNBC que el país "ha perdido el cruce de la IA".
Según explicó, el desarrollo de centros de datos puede generar oportunidades de inversión, pero difícilmente compensará la posible pérdida de empleos de alto valor añadido que tradicionalmente han impulsado el crecimiento tecnológico del país.