Samsung Electronics registró un beneficio operativo preliminar de 57,2 billones de wones (unos 37.900 millones de dólares) en el primer trimestre, lo que supone un incremento del 755% respecto al año anterior y multiplica por ocho las expectativas del consenso, según Bloomberg.

Los ingresos también superaron ampliamente lo esperado, alcanzando los 133 billones de wones frente a los 116,8 billones estimados. 

Este rendimiento no solo marca un récord histórico, sino que deja atrás el beneficio total obtenido en todo 2025, que fue de 43,6 billones.

La memoria, epicentro del crecimiento

El motor de este salto no está en el negocio móvil ni en electrónica de consumo, sino en los semiconductores, y más concretamente en la memoria avanzada. La demanda de chips vinculados a inteligencia artificial está disparando tanto los volúmenes como los márgenes.

Grandes proveedores de servicios en la nube están incrementando de forma agresiva sus pedidos de memoria HBM (High Bandwidth Memory) y DRAM de última generación, componentes esenciales para centros de datos que ejecutan cargas de IA.

“Todo está impulsado por la memoria y es más fuerte de lo que la gente esperaba”, señaló Sanjeev Rana, responsable de análisis en CLSA. El experto estima que cerca del 90% del beneficio operativo procede de este segmento, en un contexto donde la oferta sigue siendo limitada.

Escasez de oferta y subida de precios

El mercado global de memoria está dominado por tres actores: Samsung Electronics, SK Hynix y Micron Technology. 

En los últimos años, estas compañías han redirigido su capacidad productiva hacia soluciones de alto valor vinculadas a la IA, reduciendo el suministro de memoria convencional.

Esta estrategia ha generado un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda. Según datos de Citigroup, el precio medio global de la DRAM se disparó un 64% en el primer trimestre respecto al anterior, reflejando una tensión clara en el mercado.

La escasez es especialmente acusada en el segmento HBM, clave para los aceleradores de inteligencia artificial desarrollados por compañías como NVIDIA.

El efecto arrastre de la inteligencia artificial

El auge de la IA está transformando la estructura de ingresos de los grandes fabricantes de chips. La inversión en infraestructura tecnológica sigue creciendo incluso en un entorno marcado por tensiones geopolíticas.

Pese a la incertidumbre derivada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el gasto en hardware vinculado a IA se mantiene sólido. Esta resiliencia se reflejó en bolsa, donde las acciones de Samsung llegaron a subir un 4,9% en Seúl, mientras que SK Hynix avanzó un 5,3%.

Además, las exportaciones de semiconductores de Corea del Sur aumentaron un 151,4% interanual en marzo hasta alcanzar un récord de 32.800 millones de dólares, lo que confirma la fortaleza del ciclo tecnológico global.

Nuevas generaciones de chips y acuerdos estratégicos

Samsung está reforzando su posición con el desarrollo de nuevas generaciones de memoria. La compañía ha comenzado a suministrar HBM4, un avance clave tras años en los que su rival SK Hynix lideró este nicho.

Durante el evento GTC de Nvidia, la tecnológica surcoreana presentó su chip HBM4E, mientras que Jensen Huang destacó su tecnología de 4 nanómetros como base para futuros procesadores. Además, Samsung ha cerrado acuerdos para suministrar memoria avanzada a fabricantes como AMD, ampliando su presencia en el ecosistema de IA.

Perspectivas: ciclo alcista con límites de capacidad

Los analistas coinciden en que la compañía se encuentra en una fase de fuerte recuperación. “Samsung está en medio de un intenso ciclo de recuperación de beneficios”, apuntaron expertos de Morgan Stanley, destacando que el crecimiento podría continuar en un contexto de capacidad limitada.

Al mismo tiempo, el mercado parece restar importancia a posibles amenazas tecnológicas, como los avances en compresión de modelos de IA por parte de grandes firmas tecnológicas.

“Se está convirtiendo rápidamente en un caso de ‘todo con turbo’, con inversores ignorando riesgos potenciales”, afirmó Andrew Jackson, de Ortus Advisors.

Las previsiones de Citigroup apuntan a que Samsung podría alcanzar un beneficio operativo anual de hasta 310 billones de wones en 2026, impulsado por la demanda sostenida de inferencia en inteligencia artificial.