Durante el mes de agosto el precio del petróleo ha tenido un movimiento de ida y vuelta. El acercamiento de posturas entre EEUU e Irán, con la fecha de vencimiento del memorándum de entendimiento más cercana, logró que el precio del petróleo llegara a cotizar por debajo de los 80 dólares por barril. Sin embargo, el nuevo recrudecimiento de las tensiones entre ambos países este lunes sobre el Estrecho de Ormuz ha devuelto al petróleo Brent por encima de los 90 dólares.
Un movimiento al que hoy se ajustan las acciones de Repsol , con subidas de más del 2%. Sin embargo, durante todo el mes de agosto el comportamiento ha sido justo el contrario: subidas de la petrolera incluso hasta alcanzar máximos históricos justo cuando el petróleo caía con fuerza.
Evolución de Repsol y el petróleo Brent. Fuente: Reuters
Esta aparente descorrelación tiene una explicación clara para los analistas. En los últimos meses, los inversores han premiado la solidez del negocio de refino de Repsol, cuyos márgenes se han mantenido excepcionalmente altos frente a la volatilidad del crudo. Además, la política de retribución al accionista —que combina dividendos con agresivos programas de recompra y amortización de acciones— ha servido de escudo protector para el valor que el pasado 21 de agosto hizo máximos históricos en los 28,42 euros.
De cara al último cuatrimestre del año, el escenario se presenta volátil pero “favorable” para la petrolera. Los recientes ataques en Oriente Medio están causando de nuevo el repunte de los precios del petróleo, lo que va a dejar en un inicio de septiembre complicado para la inflación y los bancos centrales. “Todavía es pronto para sacar grandes conclusiones, ya que pueden ser ataques aislados. Sin embargo, si los ataques se intensifican el precio del petróleo podría romper de nuevo los 100$ el barril”, dice Javier Cabrera, analista de XTB.
Además, a las tensiones en el Estrecho de Ormuz hay que sumar la próxima reunión de la OPEP+, donde el cártel y sus aliados deberán decidir si mantienen los recortes de producción para sostener los precios artificialmente. Si la oferta global sigue tensionada por la geopolítica y los inventarios estadounidenses no logran recuperar terreno, el crudo podría consolidarse cómodamente en la horquilla de los 90 a 100 dólares, lo que sería bueno para Repsol.
A pesar de la subida del 37,4% en lo que llevamos de año, el consenso de Reuters sigue mostrando cierto optimismo sobre el valor, para el que dibujan un potencial del 2,2% adicional hasta los 27,81 euros aunque hay analistas, como Citigroup, que amplían este potencial hasta el 15%, fijando un precio objetivo para el valor en los 31 euros.
Sigue en directo la cotización de Repsol