Muchos de estos fondos soberanos existen desde hace más de cuatro décadas, como los fondos de estabilización del precio del petróleo o de materias primas, para ayudar a bloquear las perturbaciones de los precios de esa materia prima en sus presupuestos, en la política monetaria y en la economía de los países exportadores de esa materia prima. Aunque con el incremento de los precios del petróleo en varios de estas décadas, estos fondos han ido evolucionando de “fondos de estabilización” a “fondos de preservación de riqueza”.
La diferencia clave entre las reservas oficiales y los fondos soberanos es que las primeras poseen principalmente activos “sin riesgo” mientras que los segundos pueden invertir en acciones, bonos corporativos, infraestructuras y otros activos en sus carteras.
Los fondos soberanos son “los” inversores institucionales que las gestoras tratan de atraer a sus capacidades de inversión, debido a la estabilidad de su ciclo inversor, relativamente inmune a la volatilidad del mercado y de la coyuntura económica. En España y en América Latina son muchos los que ya invierten ahí desde hace varios años, y en las páginas webs de algunos de ellos (los que son más transparentes en su información) se puede saber claramente quienes les gestionan sus activos e incluso si hay algún concurso abierto para la gestión de determinada clase de activo.
¿Qué tan grandes son los fondos soberanos?
El Fondo de Pensiones del Gobierno de Noruega es el más grande de todos los fondos soberanos del mundo, y se fundó en 1990. Según datos del SWF Institute, el fondo tenía más de 1.273,5 miles de millones de dólares (trillones americanos) en enero de 2021. La mayoría de los activos están invertidos en acciones, bonos y bienes raíces. El fondo tiene 21subsidiarias, ha realizado en torno
No muy lejos se encuentra el Fondo de Cooperación de Inversión de China, que gestiona una cantidad significativamente grande de activos, poco más de 1 billón (trillón) de dólares.
Los otros fondos soberanos que les siguen son bastante más pequeños (entre los 10 mayores), no obstante en total de activos no es nada despreciable, entre 301 y 580 mil millones. La mayoría de los fondos se encuentran en Asia y el mundo árabe, en Hong Kong, China, Singapur, así como en Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos.
El fondo noruego se creó para invertir los ingresos del gobierno de las industrias de combustibles fósiles en sectores considerados más sostenibles con el fin de proporcionar un futuro cuando el país ya no pueda depender de sus ingresos del petróleo. El gobierno noruego puede utilizar hasta el 3% del volumen del fondo anualmente para fines sociales (que equivale a unos 38.206 millones de dólares actualmente).
La cartera de inversiones de este fondo soberano alcanzó una rentabilidad en 2020 del 10,9%, cuando la rentabilidad de la asignación a renta variable (que pondera 72,8% del total del patrimonio) fue del 12,1%, la de bienes raíces no listadas (con un peso del 2,5% del total del patrimonio) del -0,1% y del 7,5% la parte invertida en renta fija (que pondera el restante 24,7%). La rentabilidad alcanzada en una año tan volátil como el vivido fue la segunda más alta desde 1998.
Entre los mayores contribuidores en la rentabilidad alcanzada en la renta variable, los responsables inciden que fue debido a las empresas tecnológicas norteamericanas, del 41,9% de rentabilidad.
De acuerdo al informe del fondo, los costes de gestión aumentaron un 23% en el año, donde destaca el fuerte incremento en el coste de los gestores externos (aquellos a los que han dado mandatos), que pasó de un coste de 902 millones de coronas a 2.010 millones de coronas, es decir 122,8%.