La aparición de la Inteligencia Artificial (IA) china DeepSeek en enero de 2025 supuso un terremoto para las empresas que trabajan en esta tecnología en Estados Unidos. El modelo más barato despertó las dudas tanto sobre las empresas de hadware como por las fuertes inversiones de los hiperescaladores (Google, Meta, Amazon…). Tras el susto inicial, las aguas volvieron a calmarse y las acciones estadounidenses recompusieron sus precios en Bolsa (recordar que Nvidia perdió 600.000 millones de dólares en capitalización en un solo día).

La disputa entre el modelo estadounidense y el chino muestra ventajas y desventajas entre las dos potencias. China ha reforzado la producción de electricidad en medio Terabyte que la IA demanda en ingentes cantidades y ha puesto a trabajar sus laboratorios para poder ofrecer productos más económicos. Según explica Carlo Gioja, gestor sénior de carteras de Plenisfer Investments, los laboratorios chinos se han convertido en seguidores excepcionalmente rápidos, encontrando soluciones algorítmicas innovadoras que reducen los requisitos informáticos y, al mismo tiempo, logran un rendimiento comparable. “Mientras China sigue luchando por fabricar chips avanzados, ya que se ha visto aislada de los principales proveedores mundiales de equipos semiconductores, Estados Unidos se enfrenta a un importante cuello de botella en el suministro de energía, lo que dificulta y encarece la implantación de la IA”, apunta.

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Y añade: “a las pocas semanas del lanzamiento de Opus 4.6 por parte de Anthropic, que provocó el pánico en los mercados sobre la antigua industria del software, Zhipu AI ha presentado un modelo con un rendimiento comparable al de los principales sistemas de gama alta, con el objetivo de reducir significativamente los costes de inferencia. Poco después de que Google presentara Genie 3 para la simulación mundial, ByteDance lanzó Seedance 2, que puede convertir un simple guion gráfico en un avance cinematográfico completo con sonido y diálogo”, indica el experto.

Estados Unidos, por el contrario, cuenta con los chips más avanzados y un modelo privado de dura competencia y búsqueda de rentabilidad. Tal vez, esto explica que el índice MSCI China cotiza actualmente a 12 veces beneficios, mientras que el S&P 500 se mueve en las 22 veces. “Como inversores, también observamos que ni siquiera un escenario de éxito parcial está ni mucho menos descontado en el mercado de acciones chino”, explica Carlo Gioja.  Pero la novedad china más esperada es el DeepSeek V4 con una nueva arquitectura. Introducirá un sistema de memoria nativa que permite al modelo recordar preferencias y contextos de sesiones anteriores de forma más humana. Se espera que supere a modelos como Claude y GPT en tareas de generación de código complejo y manejo de contextos extensos. Será el primer gran lanzamiento de la compañía con capacidades nativas para procesar y generar no solo texto, sino también imágenes y vídeo.

El mercado bursátil volverá a valorar esta nueva tecnología, aunque ya con la pasada experiencia de su sobrerreacción que finalmente no fue sino una oportunidad para comprar las mismas acciones más baratas.

Un año volátil

Si la aparición de DeepSeek a principios del pasado año puso en jaque a las empresas productoras de chips, las compañías de software también han sufrido ante la sustitución de sus programas por otros más accesibles a través de la IA. Y no han faltado las críticas a los hiperescaladores sobre las fuertes inversiones de los últimos meses en el sentido de si se van a poder rentabilizar. El concepto de burbuja financiera ha sido continuamente empleado por numerosos analistas, ahora más pendientes de los problemas geopolíticos.

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Nvidia, pese al mal año con una caída en torno al 11%, acumula en los últimos 12 meses una atractiva subida del 52%. Broadcom también cae en el año un 15% pero su alza interanual es del 75%. El fabricante de equipos de chips AMD tiene una subida interanual del 90%, pese a caer un 8% en los últimos tres meses. Sin embargo, Super Micro Computer (SMCI) pierde tanto en el año (-28%) como interanual (-38%).

Entre los hiperescaladores, Meta pierde el 19% en el año, Alphabet se deja un 12,6%, Amazon un 13%, y Microsoft el 26%. Caídas que también se justifican por la rotación de los inversores desde valores tecnológicos hacia otros más tradicionales, después de casi una década de dominio de estos valores.