PRODUCTIVIDAD

Análisis Banco Santander

Los beneficios potenciales más obvios de la IA radican en la mejora de la eficiencia que podría generar: es lo que se conoce como productividad total de los factores (PTF).  Si además la IA lograra impulsar la innovación. Ello podría suponer más que un impulso puntual, favoreciendo un aumento de la productividad más duradero.

Partiendo de supuestos conservadores —exposición limitada a las tareas y pequeños ahorros laborales por tarea— la productividad total de los factores (PTF) de EE.UU. podría aumentar solo un 0,7% durante la próxima década, lo que supondría un aumento del PIB del 1% al 1,15% si el capital crece en línea con dicha productividad.

Las proyecciones más ambiciosas, que prevén una cobertura de tareas más amplia, una mayor adopción y la creación de nuevos puestos de trabajo, sugieren un aumento de PTF del 6,8 % en diez años. Esto incluiría un ahorro del 40% en los costes laborales, aunque se requerirían nuevas tareas. Algunas previsiones sitúan los aumentos de productividad a medio plazo en hasta un 10-15% para 2040.

Las estimaciones de Acemoglu (2024) (destacado economista turco-estadounidense y profesor en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y Premio Nobel de Economía en 2024) estima para EE.UU. un aumento acumulado de la PTF de tan solo un 0,7% a lo largo de 10 años (0,06% anual), suponiendo una proporción de tareas expuestas a IA del 19,9%; una proporción de tareas rentables del 23%; y unos costes de ahorro de mano de obra del 27%.

Los reputados economistas Aghion y Bruel (2024) estiman un impacto en la PTF del 6,8% en 10 años (0,68 % anual) suponiendo una proporción de tareas expuestas a IA del 60%; una proporción de tareas rentables del 50%; y unos costes de ahorro de mano de obra del 40%. Un trabajo de algunas instituciones privadas sitúa el aumento de la productividad en el mediano plazo (10-15 años) en hasta un 10-15%, bajo supuestos aún más optimistas (aunque plausibles, dada la investigación disponible).

Las opiniones sobre el futuro de la IA varían enormemente: algunos creen que pronto alcanzaremos una inteligencia artificial general (IAG) comparable a la humana; otros, que se trata de una tecnología más, con un impacto similar al de revoluciones anteriores.

CONCENTRACIÓN: EMPRESAS, RENTAS Y DISCRIMINACIÓN POR PAÍSES

Análisis de Funcas

A diferencia de otras olas previas de automatización centradas en tareas rutinarias, la IA actual (especialmente la IA generativa) tiene potencial para complementar o reemplazar tareas cognitivas complejas, permitiendo que muchos trabajadores dediquen más tiempo a labores creativas o de mayor valor añadido.

Varios informes han llegado a augurar que la IA elevará el crecimiento económico hasta un 5% anual en economías como la de Estados Unidos.

Un estudio de la OCDE, prevé que el impacto de la IA en la productividad sea heterogéneo entre países. En general, las economías emergentes corren el riesgo de beneficiarse menos de la IA debido a la baja incidencia de servicios intensivos en conocimiento, donde se concentran principalmente las ganancias derivadas de la IA.

Desde una perspectiva histórica, la llegada de la IA aviva el viejo debate entre tecnoptimistas (quienes creen que la tecnología crea más empleos de los que destruye) y tecnopesimistas (quienes vaticinan desempleo estructural). Esto plantea el riesgo de una brecha cada vez mayor entre trabajadores altamente cualificados (capaces de aprovechar la IA) y el resto. Como señala el FMI (2025), es probable que la IA aumente la desigualdad de ingresos en la mayoría de los escenarios si no se interviene.

Este conjunto de factores sugiere una tendencia a la mayor concentración de la renta: los países y personas con más recursos para invertir en IA pueden obtener la mayor parte de las ganancias, ampliando brechas existentes.

En el ámbito empresarial las “superestrellas de Wall Street” se han expandido con la era de la digitalización y la globalización, durante la cual compañías como Amazon, Google o Microsoft se han vuelto dominantes. La introducción de la IA podría reforzar aún más esta tendencia si solo unos pocos actores son capaces de explotar todo su potencial.

UN EXIGENTE MERCADO DE EMISIONES

Análisis de Capital Group

Se está registrando un notable aumento del volumen de emisión en los mercados de deuda corporativa este año, y una parte muy importante está relacionada con la inversión tecnológica a gran escala.

el aumento de la productividad impulsa los beneficios empresariales, los beneficios impulsan la inversión y la inversión impulsa un mayor uso de la tecnología. El resultado es un periodo prolongado de crecimiento elevado y mejora de los márgenes.

El riesgo principal no es tanto que la inteligencia artificial pierda fuerza, sino que la inversión se adelante a la realidad económica subyacente. Los grandes proyectos financiados con deuda pueden desplazar a otras emisiones corporativas o generar focos de infraestructuras infrautilizadas. El mercado revisa los plazos de rentabilidad, lo que lleva a las compañías a retrasar sus planes de expansión y a centrarse más en la utilización que en el rápido desarrollo de la nueva tecnología.

Derek Hynes, Fixed Income Portfolio Manager, Wellington Management

El crecimiento de la demanda de capacidad de procesamiento para la IA está impulsando una oleada sin precedentes de inversiones en infraestructura e innovación tecnológica. Estas inversiones están transformando los mercados de crédito: al recurrir al financiamiento mediante deuda, las empresas generan nuevas oportunidades y riesgos para los inversores.

Gestionar este entorno requiere una aproximación activa y dinámica: La trayectoria de la IA probablemente no será lineal y su financiación se volverá cada vez más compleja. El éxito dependerá de un análisis profundo, del conocimiento de estructuras de capital cruzadas y de una gestión ágil y flexible.

EFECTO EN MATERIAS PRIMAS, REDES Y ENERGÍA

Equipo de análisis de XTB España Manuel Pinto, CFAHead of Research

La revolución de la inteligencia artificial no solo está impulsando a las grandes tecnológicas. También está disparando la demanda de dos materias primas estratégicas: el cobre y la plata.

El cobre se encuentra cerca de máximos históricos impulsado por el auge de los centros de datos, las redes eléctricas, los vehículos eléctricos y la transición energética. La gran preocupación del mercado es que la oferta no está creciendo al mismo ritmo que la demanda.

La plata, por su parte, está dejando de ser únicamente un activo refugio para convertirse en una materia prima industrial clave. Su elevada conductividad eléctrica la hace fundamental para paneles solares, chips, semiconductores y sistemas tecnológicos vinculados a la inteligencia artificial.

Por eso cada vez más inversores empiezan a ver tanto al cobre como a la plata como dos de los grandes beneficiados del nuevo ciclo global de electrificación, automatización e inteligencia artificial

Benoît Harge, gestor de carteras de materias primas en J. Safra Sarasin Sustainable AM

La inteligencia artificial (IA) representa un importante cambio en las estructuras de poder contemporáneas. En lugar de ser puramente digital, depende de una infraestructura que consume grandes cantidades de energía, semiconductores avanzados, minerales esenciales y cadenas de suministro industrial concentradas. En un contexto de intensa rivalidad estratégica, en especial entre EE. UU. y China, el control sobre estos recursos ha llegado a convertirse en un instrumento central del poder y la hegemonía.

Actualmente, los centros de datos representan aproximadamente el 2% del consumo eléctrico mundial y podrían alcanzar el 4% de aquí a 2035. A esto hay que sumar su enorme consumo de agua para procesos de refrigeración, equivalente en el caso de Google a 23.000 millones de litros en 2023. Por lo tanto, la IA no es una competición meramente digital, sino también material. Además, la carrera por la IA es indisociable de la competencia energética. Ahora, la potencia computacional depende de la capacidad para producir y distribuir electricidad abundante a bajo coste.

Marco Mencini, responsable de análisis en Plenisfer Investments SGR

El despliegue pleno del potencial de la IA está indisolublemente ligado a la disponibilidad de infraestructuras de red fiables, ubicuas y de baja latencia. Las redes de telecomunicaciones representan una de las infraestructuras más estratégicas para la competitividad económica de los sistemas nacionales.

Tobias Rommel, gestor de renta variable global de DWS

Se espera que las inversiones aumenten alrededor de un 70% en 2026. Como destaca Tobias Rommel, gestor de renta variable global, el gasto en infraestructura de inteligencia artificial se aproxima este año a los 800.000 millones de dólares. Otro factor de riesgo es la menor vida económica de las inversiones en la actualidad. La vida útil de los servidores, por ejemplo, oscila actualmente entre tres y seis años. En el pasado, las inversiones a gran escala, como las centrales eléctricas, solían tener una vida útil de entre 20 y 30 años.

INFLACIÓN Y PARO

Mahmoud El-Shaer, gestor de carteras de renta fija, Wellington Management

Es probable que el impacto inflacionista evolucione con el tiempo: la inversión en infraestructuras a corto plazo podría contribuir a las presiones inflacionistas al saturar las cadenas de suministro en economías que ya se encuentran en una situación de escasez, mientras que una adopción más generalizada podría, en última instancia, remodelar las estructuras de costes, la dinámica laboral y el poder de fijación de precios.

Paolo Zanghieri, economista sénior de Generali Investments  

La difusión de la IA está provocando la pérdida de puestos de trabajo en el sector de la información y otras actividades relacionadas con la tecnología en los Estados Unidos. Estos sectores han perdido más de 300.000 puestos de trabajo desde que alcanzaran su punto álgido a finales del año pasado. No obstante, el impacto general ha sido hasta ahora moderado. Muchos de los trabajadores que han perdido su empleo parecen haber encontrado trabajo en empresas no tecnológicas que buscan acelerar la adopción de la IA. Datos no oficiales, como las ofertas de empleo en línea (gráfico de la derecha), indican que, tras una fuerte caída, las ofertas de empleo relacionadas con la tecnología se están estabilizando. La última Encuesta sobre Tendencias y Perspectivas Empresariales del Censo ofrece una visión bastante tranquilizadora sobre el impacto de la IA en el empleo: el 97% de las empresas afirma que la IA no tiene ningún impacto en el empleo y solo el 4% la utiliza para tareas que antes realizaba un empleado.