Pablo García, director general de Divacons Alphavalue, destaca la necesidad de mantener prudencia ante las incertidumbres a medio plazo. A pesar de las expectativas iniciales de una caída significativa en el precio del petróleo —que podría haber regresado a niveles de 60 o 70 dólares como a comienzos de año—, este se ha mantenido elevado, rondando los 98 dólares en referencias como el Brent y el West Texas.
Esto refleja que las tensiones geopolíticas, especialmente en el estrecho de Ormuz, siguen siendo un factor determinante, generando temor en los mercados y evitando una corrección más pronunciada.
El comportamiento de los activos financieros ha sido desigual: mientras la renta variable ha mostrado una recuperación rápida en forma de “V”, situándose en niveles previos al conflicto, las materias primas, en particular el petróleo, continúan reflejando incertidumbre. Este desacople pone de manifiesto un exceso de optimismo en los mercados bursátiles frente a una visión más cautelosa en el ámbito energético.
A ello se suma un entorno de valoraciones elevadas y expectativas de beneficios optimistas, junto con un descenso del índice de volatilidad (VIX) por debajo de 20, lo que refuerza la percepción de complacencia entre los inversores.
Desde el punto de vista estratégico, señala que en los últimos 50 días han optado por reducir la exposición a sectores como petróleo y gas, tras haber mantenido posiciones largas con importantes beneficios. La elevada volatilidad reciente —con movimientos bruscos en ambas direcciones— ha llevado a adoptar una postura más neutral y prudente, favoreciendo la indexación a mercados amplios como Estados Unidos o el Stoxx 600 europeo. Esta estrategia busca minimizar riesgos ante posibles movimientos inesperados.
En cuanto a sectores específicos, mantienen posiciones en telecomunicaciones y utilities, considerados refugios relativamente seguros por su estabilidad y capacidad de generar dividendos. También se destacan inversiones selectivas en valores de alta calidad dentro del lujo y automoción, como Ferrari o Hermès. En contraste, ha reducido la exposición a sectores más cíclicos como consumo, banca o turismo.
Finalmente, Pablo García subraya que el conflicto no parece cercano a una resolución clara. Aunque Estados Unidos ha podido debilitar la capacidad militar de Irán, no ha logrado un cambio de régimen, y el control estratégico del estrecho de Ormuz sigue siendo un factor clave. Esto otorga a Irán un poder significativo que podría influir en los precios energéticos en el futuro. En consecuencia, advierte que cualquier aparente resolución podría ser solo un “cierre en falso”, por lo que la prudencia sigue siendo esencial.