Durante bastante tiempo has defendido que había una oportunidad clara en los bonos, especialmente en los tramos medios y largos. Con el repunte reciente de las rentabilidades, ¿dónde comprarías hoy exactamente en la curva: dos, cinco, diez años…? ¿Y qué duración no querrías tener ahora mismo en cartera?
La duración en términos de renta fija depende absolutamente del perfil de inversión. En nuestro caso, al ser una aseguradora, en términos generales siempre hemos mantenido duraciones relativamente largas con respecto a lo que el público general podría asumir.
Dicho esto, vivimos un momento en el cual la renta fija en general, y desde luego la deuda pública, está pagando muy bien, sobre todo en términos de calidad por duraciones más cortas, claramente por debajo de los 10 años. Los repuntes en el largo plazo son muy interesantes, pero no todos los perfiles están dispuestos a invertir a 20, 30 o 40 años, que son tramos extremadamente largos.
A día de hoy, los tramos entre los 2 y los 5 años ofrecen rentabilidades francamente interesantes, en particular dentro de la deuda pública de calidad.
Los elevados déficits y niveles de deuda pública están haciendo que muchos inversores vuelvan a cuestionarse si la deuda soberana es realmente el activo “sin riesgo”. Si hoy tuvieras que elegir, ¿prefieres asumir riesgo de duración en deuda pública o riesgo de crédito en bonos corporativos? ¿Dónde crees que está mejor pagado el riesgo?
A día de hoy la respuesta es bastante clara: es preferible la deuda pública. Los diferenciales de crédito o el riesgo general de la renta fija privada no están pagando el riesgo de manera eficiente; los diferenciales siguen siendo razonablemente estrechos.
El diferencial de crédito de un bono privado suele moverse a la par con la bolsa, y esta, a pesar de los últimos movimientos de volatilidad, está evolucionando muy bien y reflejando una realidad distinta a la de la deuda pública. Las curvas de deuda europea, incluso en países como Francia, están ofreciendo rentabilidades más atractivas que el crédito. Para comprar crédito de manera más agresiva deberíamos ver una ampliación de los diferenciales, lo cual requeriría caídas en las bolsas que, de momento, no se están produciendo.
Hace un año advertías de que la renta variable estaba cara y de que había cierta complacencia en los mercados. ¿Sigues pensando lo mismo? Si hoy tuvieras que reducir Bolsa, ¿de dónde sacarías el dinero? Y si tuvieras que aumentarla, ¿qué mercado o sector comprarías?
La renta variable se está comportando sistemáticamente muy bien. Salvo algunos días recientes de mayor volatilidad, la bolsa refleja el buen estado general de las empresas y unos beneficios empresariales muy resilientes tanto en Estados Unidos como en Europa. Mantiene una visión de futuro más positiva, confiando en que la inflación se controle.
Por el contrario, la renta fija está cotizando un escenario más complejo desde el punto de vista geopolítico, de inflación y de subidas de tipos de interés.
Incrementar el peso en bolsa actualmente conlleva cierto riesgo en términos de rebalanceo. Aunque la tendencia a largo plazo sigue siendo positiva, existen riesgos claros: la geopolítica, la inflación y los tipos de interés derivados de esta, y la evolución del sector tecnológico y la inteligencia artificial. En este contexto, si hubiera que reducir exposición en bolsa, lo prudente sería recortar ligeramente en tecnología, con la idea de reingresar si se produce una corrección fuerte por un menor crecimiento o una revisión a la baja de los beneficios empresariales.
Con el principal riesgo para las carteras durante los próximos doce meses: ¿te preocupa más un nuevo repunte de la inflación, los problemas fiscales de los Estados, un deterioro del crédito o una corrección fuerte de las Bolsas? ¿Cómo te estás protegiendo frente a ese escenario?
Existen tres grandes factores de riesgo que podrían desencadenar una corrección severa tanto en bolsa como en deuda:
- Geopolítica: Aunque los mercados se han vuelto más insensibles, el entorno actual, especialmente el conflicto con Irán y el recrudecimiento de la guerra en Ucrania con ataques a refinerías rusas, pone en riesgo el escenario con un nuevo shock de oferta.
- Inflación y Tipos de Interés: Derivado de la tensión geopolítica, no solo de forma estructural sino coyuntural, afrontamos tipos de interés más altos por más tiempo. Si el petróleo se consolida por encima de los 100 dólares, el crecimiento económico terminará resintiéndose, afectando directamente a las valoraciones bursátiles.
- Sector Tecnológico e Inteligencia Artificial: Existe el riesgo de un "pinchazo" tecnológico si se empieza a cuestionar el retorno real de las altas inversiones realizadas en IA, sumado a posibles cuellos de botella y un incremento en la regulación.
Gestionáis dinero con una vocación de muy largo plazo y un perfil bastante prudente. Si un inversor particular con ese mismo perfil te pidiera hoy construir una cartera desde cero, ¿qué porcentaje pondrías en renta fija, Bolsa, liquidez y alternativos? ¿Cuál sería ahora mismo tu mayor sobreponderación y cuál tu gran ausencia?
Construir una cartera desde cero en un contexto de tensión y volatilidad es ventajoso, ya que permite seleccionar activos con un mejor punto de entrada (timing) a largo plazo.
Para un perfil conservador de renta fija, la estrategia recomendada se estructura en tres ejes:
- Sobreponderar Renta Fija Pública: Aprovechar los elevados rendimientos en activos de alta calidad (como la deuda soberana francesa, que presenta primas de riesgo atractivas frente a otros emisores europeos).
- Mantener un colchón de liquidez: Mantener un nivel de liquidez algo más elevado de lo habitual. La incertidumbre geopolítica e inflacionaria lo aconseja, y actualmente la liquidez ofrece una remuneración atractiva por los tipos de interés vigentes.
- Prudencia en Renta Variable: No conviene estar fuera del mercado bursátil, pero sí mantener una posición moderada y prudente, reservando la liquidez para incrementar exposición si se producen correcciones de mercado.